Perú: Primer subterráneo de Lima estaría listo el 2019

Llegaría al Aeropuerto y al Centro de la capital peruana

El gobierno peruano adjudicó este viernes a un consorcio de empresas de España, Italia y Perú la construcción del primer subterráneo de Lima, la obra de infraestructura más importante del país con una inversión de más de 5.600 millones de dólares, en un proceso con un único oferente.
El subteráneo de Lima debería estar concluído en cinco años y permitirá llegar al centro de Lima y al aeropuerto internacional Jorge Chávez sin tener que lidiar con el tráfico caótico de la capital peruana.
El grupo Consorcio Nuevo Metro de Lima esta conformado por las españolas Dragados e Iridium (filiales de ACS, número uno español de las obras públicas) y Vialia (filial de FCC), las italianas Impregilo, Ansaldo Breda y Ansaldo STS y la peruana Cosapi.
El grupo se adjudicó la obra en un concurso en el que quedó como único oferente luego que otras empresas, entre ellas el gigante brasileño Odebrecht, se retiraron sin presentar sus propuestas técnicas y económicas por diferencias con el procedimiento.

metro
“Este es un momento histórico para los peruanos, estamos siendo testigos de la adjudicación de un proyecto que constituye a la fecha el proyecto de infraestructura más importante que lleva a cabo el gobierno peruano”, dijo el ministro de Transportes y Comunicaciones, Carlos Paredes, tras el anuncio de la adjudicación.
Se prevé una primera fase de construcción que debe durar cinco años y una segunda fase, de explotación, de 30 años.
La obra tieno un costo total de 5.658 millones de dólares para la construcción de 43 kilómetros del tren, en dos ramales, dijo el ministerio de Transportes, que indicó que la construcción debería iniciarse a mediados de año.
Según Proinversión, agencia estatal peruana de inversiones, el consorcio pide un financiamiento de US$ 3.695 millones del Estado para la obra, que resultó USD 169 millones menos que el monto definido en las reglas del concurso.
“El valor referencial era de 5.827 millones de dólares, pero la propuesta del consorcio ganador la redujo en unos 170 millones de dólares, lo que significa un ahorro para el Estado”, precisó el ministro Paredes. “Ahora la inversión en este proyecto será de 5.658 millones”, dijo.
Al centro histórico de Lima
La Línea 2 del Metro de Lima tendrá un trazado de 35 kilómetros, con 27 estaciones de este a oeste, y unirá el populoso distrito de Ate con el puerto El Callao, pasando por el centro histórico de Lima.
“Una vez en funcionamiento, sus 27 estaciones de pasajeros darán servicio a más de 600.000 personas al día, que ahorrarán hasta 90 minutos en su recorrido”, indicó el consorcio en un comunicado.
Otro ramal, de 8 kilómetros, con siete estaciones de sur a norte, permitirá llegar al aeropuerto internacional Jorge Chávez.
La línea 1 del metro, que circula en la superficie, ya opera desde hace dos años y une los sectores sur y norte de Lima.
Las empresas que forman el consorcio cuentan con numerosas “referencias internacionales en proyectos de diseño, construcción y explotación de líneas de metro” en el mundo, subrayó el comunicado del grupo, que mencionó a Nueva York, Toronto, Panamá, Londres, Copenhague y Roma, entre otras ciudades donde han operado previamente.

Barcelona: La mejor

Ganó el título de capital europea de la innovación

Por: Andrea Pelayo Herrera

Competía con 57 candidatas. Llegó a la final junto a otras dos. Y se llevó el premio. Barcelona conquistó ayer a Europa. Hoy ya puede presumir de ser la primera ciudad que gana el título de capital europea de la innovación. Ni el ecosistema de conocimiento de Grenoble (Francia) ni el plan verde de Groninga (Países Bajos) pudieron con el “enfoque holístico” de la ciudad española.

Y es que, como afirmó su alcalde, Xavier Trias, durante su presentación, Barcelona lo tiene todo: transporte, urbanismo, investigación, sostenibilidad, movilidad, datos abiertos… Muchos puntos a favor que, guiados por una estrategia clara, le han valido para alzarse con un premio pionero en Europa que cerró ayer laInnovation Convention 2014 celebrada en Bruselas y que le brindan 500.000 euros para “escalar” sus esfuerzos.

Ciudad inteligente

Glóries: El distrito de la innovación por antonomasia

Glóries: El distrito de la innovación por antonomasia

Barcelona ya es la cuarta ciudad europea en el ranking de smart city, por detrás de Copenhage, Amsterdam y Viena, y por delante de París, algo que también ha valorado el jurado de la iCapital, convencido por su red de flota pública eléctrica, entre la que se encuentran vehículos de recogida de residuos, autobuses, coches de la Guardia Urbana y taxis. Además, la furgoneta verde de Nissan, la e-NV200, se fabrica en la Zona Franca. Además, la ciudad invertirá hasta el año que viene 22,4 millones de euros para renovar el 3% de la iluminación de la capital catalana, encaminándola hacia la mejora de los niveles lumínicos y la eficiencia energética, con tecnología LED y sistemas de control y regulación. Por otro lado, a los semáforos con wifi se les unieron este febrero los quioscos de prensa con este servicio gratuito de la mano Gowex.

Capitalidad del móvil

Barcelona ya batió a París, Múnich y Milán al hacerse con la capitalidad del móvil de 2012 hasta, al menos, 2018. El último Mobile World Congress, celebrado este febrero, congregó a 85.000 visitantes, procedentes de 201 países y atraídos por una feria con más de 1.800 empresas expositoras, centenares de eventos de networking y unas conferencias profesionales cada vez más orientadas a la presencia de influyentes estrellas internacionales de la talla de Mark Zuckerberg (Facebook), Jan Koum (Whatsapp) o Virginia Rometty (IBM).

pedro miqueas

Foto: pedro miqueas

Las ‘apps’ como aliadas

Las oportunidades que crea el sector móvil no se limitan a la celebración del congreso internacional -que deja 350 millones de euros en la ciudad- sino que se ha creado a su alrededor un ecosistema público-privado para fomentar los estudios de los jóvenes en el sector pero también el desarrollo de negocios del mobile, como las empresas de aplicaciones o las maratones de creación de estasapps que florecen casi por minutos en la ciudad. Además, el Ayuntamiento ha creado el portal Apps4BCN, que recoge las principales aplicaciones que den un alto servicio a la ciudadanía para hacer más sencilla su vida y fomenten valores como la inclusión social.

Gobierno abierto

El uso de la tecnología para acercarse a los ciudadanos es uno de los esfuerzos hechos por la capital catalana y más valorados por los jueces. La transparencia de su Administración, que ha impulsado el plan Gobierno Abierto, se concreta en un portal y una app que permiten, entre otros, seguir los plenos y evaluar las intervenciones de los concejales, ver la información sobre contratación municipal o las previsiones de cierre trimestral, para controlar el cumplimiento presupuestario.

Atractivo diseño

Se diluye poco a poco el rastro de las Olimpiadas y sectores como el del diseño siguen teniendo una importancia esencial en el desarrollo de la ciudad, donde el distrito 22@ destaca como eje de la innovación y la nueva economía TIC y donde acaba de inaugurarse el Disseny Hub Barcelona, nuevo museo y espacio polivalente que acoge actos como la pasarela 080.

 

Mi reino por una manta

 Martes, 11 Marzo 2014

Por: Ángel Juárez
Presidente de Mare Terra Fundación Mediterrània y de la Red Internacional de Escritores por la Tierra

El artículo que vais a leer a continuación es cien por cien real aunque contenga algunas dosis que puedan parecer surrealistas o inventadas. Que la sanidad pública está agonizando es una realidad teniendo en cuenta los tijeretazos que ha sufrido por parte de un gobierno que se ha dedicado a recortar derechos mermando la calidad de vida de la población.

Plantas enteras cerradas en los hospitales, falta de camas para atender a la población que tiene que ingresar, los servicios de urgencias al borde a la quiebra moral del personal y los boxes de recuperación y los pasillos repletos de camillas de ciudadanos esperando su turno para ser atendidos con la atención y la privacidad que se merecen. Estas imágenes son, lamentablemente, las del día a día de nuestro sistema sanitario público que siempre ha destacado, y sigue haciéndolo, por la calidad y profesionalidad del personal que se deja la piel, y muchas horas, en cada uno de sus centros sanitarios.

 

Porque lo que ha fallado realmente es el sistema del contenido pero no el del continente. Los médicos, enfermeros y enfermeras, auxiliares y celadores siguen estando al pie del cañón aguantando las quejas de los usuarios que pierden la paciencia y, a menudo, no atienden a las explicaciones que les da el personal. Y siguen manteniéndose en su puesto y demostrando su eficacia con menos medios y recursos.

Cuento todo esto a raíz de un problema que me ha afectado directamente y que me llevo, hace unos días, hasta los servicios de urgencias de varios centros sanitarios. Tras encontrarme mal en mi oficina, donde un dolor agudo me oprimía todo el cuerpo y me tenía como aprisionado, me acompañaron hasta el Centro de Asistencia Primaria más cercano. Allí empezó mi calvario ante la espera que tuve que soportar aun contando mi dolencia. Una vez cogido el número tuve que esperar a que me tocaré el turno aunque antes que éste me llegara tuve la suerte de encontrarme con una enfermera a quien conozco hace años y, viendo la urgencia, me hizo pasar hacia el servicio de urgencias de inmediato. En ese momento lo único que les pedía es me quitasen el dolor que seguía oprimiéndome por dentro y no me dejaba respirar. Un vasodilatador inyectado al momento me calmó bastante y en ese momento se me trasladó en ambulancia hasta el hospital Joan XXIII de Tarragona.

Una vez aquí, el viacrucis de la espera en pleno pasillo. Aquel espacio por donde la gente debería caminar estaba del todo intransitable, atestado de camillas formando colas y llenas de personas con diferentes patologías y dolencias. No podían pasar a nadie a los boxes porque estaban todos llenos y el personal de urgencias iba atendiendo como podía a cada uno de los pacientes. La criba se hacía pero era casi una quimera ante la imposibilidad de poder derivar a cada enfermo al lugar donde le correspondía. Cinco horas de espera. Cinco largas horas estuve en el pasillo hasta que se me pasó a un box para hacerme las pruebas. Y tras ellas, me pude ir a casa.

Suerte tuve que mi afectación no requería el uso de la Unidad de Hemodinámica de Tarragona la cual, por recortes presupuestarios, solo funciona a ciertas horas del día y si te pilla cuando no funciona te tienen que trasladar a Barcelona a contrarreloj.

Pero mi procesión no acaba aquí. Al cabo de pocos días, tras una fuerte recaída, fui a parar de nuevo a urgencias donde llegué con un poco menos de dolor tras suministrarme yo mismo, por la experiencia de la otra vez, el vasodilatador. Me trasladaron en ambulancia y una vez en el hospital, vuelta a empezar con el suplicio. Tumbado en una camilla a la espera que el caos disminuyese, aunque esto no pasó, y pelado de frio gracias a esta manía que tienen los hospitales de crear un clima de bajas temperaturas que acaba helando a los enfermos que ya entran destemplados de la calle. A eso lo llamo yo, rizar el rizo.

Todo el tiempo de espera me lo pasé, como el resto de enfermos, pudiéndome cubrir únicamente con esa sabana tan delgada que utilizan los hospitales y que no sirve de nada. Suerte de la chaqueta de mi compañera que me sirvió para templarme un poco hasta que al final, tras muchos intentos por conseguir una manta, una persona que conozco y estaba aquel día de guardia me consiguió una pero la trajo a escondidas.

El espectáculo me pareció lamentable y deleznable por parte de un sistema que tiene contra las cuerdas a sus usuarios y mantiene en un estado de estrés insufrible a todo el personal que asume el mando en los servicios de urgencia de los hospitales. Mi caso se puede contar ahora con cierto sarcasmo aunque no dejó atrás la indignación que he sentido al ver como se han cargado todo el trabajo realizado durante años para tener una sanidad pública de primer nivel en todos los sentidos.

La solución no está en una manta, aunque vaya bien, ni que alguien te encuentre y te la traiga haciéndote un favor. Lo que realmente duele, más que la propia enfermedad que uno sufre, es ver como en cuatro días se han derrumbado las conquistas de cuatro décadas de trabajo y lucha por hacer de esta, nuestra sociedad, algo mejor. Mi reino por una manta y mi vida por la recuperación de los derechos perdidos.