“El Perú ha sido víctima de su propio éxito”

La respetada economista Liliana Rojas-Suárez analiza la situación del país y hace un balance del gobierno de Ollanta Humala

lil (Foto: Manuel Melgar)

La peruana Liliana Rojas-Suárez, investigadora principal del CDG y ex funcionaria del Fondo Monetario Internacional, residente en Washington, analiza la situación económica del país y habla de lo que podemos esperar en los próximos años. Muy optimista no estaba.

— El Perú pasó de registrar tasas de expansión de entre 7% y 8% a 3% y 4% en menos de dos años. ¿Debemos preocuparnos?
Antes de responder, quiero darte un poco de contexto. El crecimiento a tasas altas estuvo condicionado a una serie de factores particularmente externos, que hoy han desaparecido. El Perú tuvo un período de bonanza ininterrumpido, salvo el 2008, en el que fue beneficiado por los altos precios de los commodities y un costo de financiamiento extremadamente bajo, que beneficiaron nuestro crecimiento interno. Pero no hizo nada o casi nada para mejorar sus deficiencias. Cuando el frente externo cambia, comienza a enfrentar sus propias restricciones. Dicho esto, paso a responderte, sí debemos preocuparnos porque las tasas de 2% a 3% las veremos por tres años más. Sin embargo, esa preocupación la hemos tenido que tener hace mucho tiempo.

— Imagino que cuando hablas de deficiencias, te refieres a las grandes reformas pendientes.
Efectivamente. A la reforma laboral, que ha sido pateada hasta el infinito. A la burocracia extremadamente pesada que existe en el país y a la mejora del Poder Judicial. Son temas de los que venimos hablando hace diez años y que hoy más que nunca se vuelven una limitante para el crecimiento porque la decisión de invertir también depende de que un país esté en condiciones de responder con mano de obra calificada, servicios y normas adecuadas.

— El país está sobrediagnosticado. Todo el mundo sabe lo que se debe hacer, pero muy pocos toman medidas concretas. ¿Por qué?
Una de las razones es porque el Perú ha sido víctima de su propio éxito. Los tiempos buenos son malos para hacer reformas y en los buenos, que han durado un montón, no hay incentivos para hacerlas. El país no se preparó para los tiempos malos, que son los que precisamente atravesamos ahora.

— Pero ese no es un pecado solo de este gobierno…
Es cierto. Le pasó a Humala y a otros gobernantes porque los tiempos buenos empezaron desde el 2004 y duraron casi una década.

— Antes eras más optimista respecto al Perú y decías que mucho de lo que iba a suceder en este gobierno dependía del liderazgo y la capacidad de negociación que mostrara el presidente Humala. ¿Le faltó voluntad para llevar adelante esas reformas?
Mi expectativas eran altas por dos razones. La estabilidad macroeconómica, que ha sido y sigue siendo la principal fortaleza del Perú, pese al temor inicial, se mantuvo. Hubo continuidad. Y eso ha sido lo mejor que le pasó al país. Además, Humala ganó con un alto porcentaje de apoyo de la población de menores ingresos, que es la que demanda contantemente más trabajo, seguridad y acceso a un seguro. Muchas veces para implementar reformas necesitas apoyo popular y él lo tuvo, pero fue tibio.

— Sin embargo, el ministro de Economía, Alonso Segura, ha dicho que este gobierno ha hecho más reformas que los anteriores. ¿Qué piensas?
Que hizo muy poco. No puedo negar que hubo algunos avances. Empero, estos no han sido suficientes. Hay cosas importantísimas que se dejaron de hacer.

— Con todo lo dicho anteriormente debo entender que tu balance de estos últimos cuatro años no es del todo positivo.
Aquí tenemos que distinguir la parte macro y la estructural, eso es bien importante. La primera, que se apoya mucho en el manejo de la política monetaria y financiera, ha sido sumamente buena. La segunda –relacionada con la innovación, productividad e innovación– no lo fue. De hecho esa es la gran debilidad de este gobierno.

— ¿Después de cinco paquetes, hay algo más que puede hacer el gobierno para acelerar la economía o es que debemos resignarnos, como señalan los más pesimistas, a tener un quinquenio desperdiciado?
Nunca,nunca, nunca, uno debe resignarse. Siempre se puede hacer más.

— ¿Qué recomiendas?¿Qué harías tú si fueras ministra de Economía?
Varias cosas. Si tengo un paquete reactivador y los números recientes confirman que su impacto en la economía ha sido bajísimo, estaría desesperada y correría, correría sin parar para implementar todo lo que tengo en mi ‘pipeline’. Muchas de las obras que se dieron en concesión no han comenzado. La parte de implementación está extremadamente atrasada.

— Para el gobierno parte de la culpa es del Congreso, que no ha aprobado sus iniciativas, que apuntan a destrabar las inversiones en sectores claves como minería.
Puede ser, pero se necesita liderazgo para hacerle entender al Congreso que no hay mucho tiempo para que la inversión doméstica reemplace buena parte del papel que tenía la inversión extranjera. Si no contribuye a destrabar las inversiones, las tasas de 2% a 3% que vemos hoy se mantendrán los próximos años. Es un tema serio, así deben venderlo y el Congreso debe entenderlo.

— ¿Se necesita un ‘shock’ de confianza?
Lo que los inversionistas necesitan son acciones. No puede ser que no gastes lo que has anunciado ni que levantes las trabas que tú mismo anunciaste. Además, lamentablemente hoy estamos en un ciclo electoral y muchos empiezan a ver y a tratar de analizar qué pasará con el Perú. Por eso es muy importante que los posibles candidatos aseguren la continuidad del modelo. Para el inversionista es importante la continuidad, sobre todo en estos tiempos en los que algunos países han justificado su intervención estatal con el bajo crecimiento.

— Parte de tu presentación de hoy se centrará en lo que se debe hacer en los próximos cinco años. ¿Qué camino seguir para crecer por encima de nuestro potencial?
Hacer las grandes reformas que siguen siendo postergadas. Si no tus deficiencias no solo te pasarán la factura, sino que te harán una plaza menos atractiva de inversión. El Perú tiene una dura competencia en sus socios de la Alianza del Pacífico.

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SI SER PERUANO…

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Por: César Hildebrandt

Si ser peruano es aceptar que la mentira prestigia, el robo se premia, la barbarie se aguanta los muertos no importan, entonces renuncio a mi nacionalidad y me declaro apátrida.

Si ser peruano es rendirle honores al ladrón que se hizo rico en el poder y volvió a gobernarnos para seguir robando (“aunque no hay ninguna prueba de eso” como dice Velásquez Quesquén), entonces me declaro sene galés imaginario.

Si ser peruano es resignarse a que las promesas electorales sean basura y a que el honor no exista, entonces aspirare a ser un NN sin país de procedencia.

Si ser peruano quiere decir que los periodistas lean, con engolado entusiasmo, anuncios comerciales en la radio (los de Claro son los más insistentes) y recomienden, batea en mano, algún detergente (buenos días señora Delta), pretendan, con éxito, que nos olvidemos de su sordidez y nos digan ahora que es bueno y que es malo en este valle de lagrimas, entonces prefiero tener el estatuto seminacional de un cisjordano.

Si ser peruano es creer que la miseria inexorable, que las barriadas son “pueblos en crecimiento” (hace décadas que lo siguen siendo) que la fealdad arquitectónica y la falta de agua es “promesa de un futuro mejor”, entonces que me borren del censo.

Si ser peruano es construir la autoestima nacional sobre las mesas de nuestra gastronomía, la ilusión del fútbol, la creencia que somos únicos y mejores en casi todo, que el RENIEC me proclame inexistente.

Si ser peruano es aceptar la dictadura de la prensa y la televisión que dicen lo que el dinero quiere que digan y callan lo que el dinero quiere que callen, argelino de Oran quisiera ser.

Si ser peruano es creer que la debilidad ante el poderoso es una virtud, el abuso ante el débil una oportunidad de desquite, la explotación un derecho divino, Dios un compinche, la supervivencia a como dé lugar una absoluta prioridad, los valores unas cuantas palabras y la hipocresía una obra maestra, entonces quemare mi DNI.

Si ser peruano es ocultar la cobardía del pasado para no hablar de la cobardía de presente, suplicare ser bengalí.

Si ser peruano es decir que se cree en el mercado mientras amarran las licitaciones y se ensucian las proveedurías (y las consulto-rías), digo, sencillamente, que ya me canse.

Si ser peruano es decir de boca para afuera que se cree en la democracia mientras se piensa, sin abrir la boca, que la democracia es buena siempre y cuando sirva para perpetuar a los de arriba en su cima y a los de abajo en su desdicha, entonces reclamo mi prudente extranjería.

Si ser peruano es no tener patria (como lo demostraron tantos en el siglo XIX, por ejemplo), no tener compasión, no tener ideales pero si deudas ´por cobrar, entonces ¿Por qué no, de una vez, ser un suizo adoptivo?

Si ser peruano supone oír las imbecilidades de la radio y ver las procacidades de la televisión –y asentir y reírse, respectivamente-, entonces mejor ser catarí.

En suma, que el Perú no puede ser esta chanfaina que quiere pasar por paraíso, este crecimiento que no es desarrollo, estos liberales tramposos, este ocultamiento de las causas de las crisis mundial, estas mentiras estadísticas que disminuyen el número de pobres poniendo la cifra de 240 soles mensuales como limite entre pobres y ex-pobres, estos partidos políticos que aceptan todo (ladrones y mentirosos incluidos), este Estado que saquea a los modestos que trabajan pero es benévolo con los dueños de emporios, esta burocracia pensada para mortificar, esta subordinación al imperio del Norte y a los mandamientos de la Europa en crisis. El Perú no puede ser este desgano sin ley pero con balas, este sentimiento a la inmoralidad, este viejo desmán en el que los ofendidos son los mismos de siempre.

Crece la xenofobia en Alemania

La apacible vida de Markus Nierth, un teólogo de 46 años, casado y padre de siete hijos y que había sido elegido alcalde de Tröglitz hace cinco años, cambió radicalmente a comienzos del presente año, cuando un líder del NPD, el partido neonazi alemán, anunció que su formación invitaría a la población a protestar por la anunciada llegada de 40 refugiados al pueblo.
Fue entonces cuando Tröglitz, un pueblo de 2,800 habitantes ubicado en el estado de Sajonia Anhalt, tuvo el raro honor de ser mencionado por primera vez en los titulares de la prensa alemana. Decenas de pobladores anónimos, armados con silbatos, antorchas y cargados de resentimiento ante la posible llegada de los refugiados, comenzaron a marchar los domingos para expresar su descontento.

Markus Nierth teólogo de 46 años, casado y padre de siete hijos, alcalde de Tröglitz hace cinco años, tuvo que renunciar

Markus Nierth teólogo de 46 años, casado y padre de siete hijos, alcalde de Tröglitz hace cinco años, tuvo que renunciar

La protesta alertó al alcalde, quien muy pronto se dio cuenta que la población se había dejado embrujar por los cantos de sirena del partido neonazi. Nierth escribió varias cartas públicas para intentar aplacar las protestas y llamar la atención sobre el gesto de generosidad que significaba acoger en el pueblo a los refugiados.
Todo fue inútil. La mayoría de la población respondió con un silencio cómplice y terminó aceptando una convocatoria que convertiría al pueblo en una noticia continental.
El domingo 8 de marzo, la protesta tendría lugar frente a la casa del alcalde, quien conoció los planes con tres días de antelación y anunció que renunciaba al cargo, después de enterarse que la policía no haría nada para impedir la manifestación frente a su casa. “Estaba claro que el objetivo era yo”, dijo Nierth. “Los manifestantes querían quebrar mi voluntad y acosar a mi familia”.
La renuncia del alcalde fue calificada como “una tragedia para la democracia”, por el ministro de Justicia, Heiko Maas, mientras que la prensa del país dio vida a un debate nacional sobre el creciente poder de los grupos ultras que están cosechando seguidores con un furioso discurso xenófobo yantiinmigración.
Desde el sábado (5 de abril) el debate cobró una peligrosa actualidad cuando el país se enteró de que el techo de la vivienda que debía acoger a los 40 refugiados en Tröglitz había quedado completamente destruido a causa de un incendio intencionado.
Los autores del incendio, que utilizaron material inflamable para provocar el siniestro, aún no han sido identificados, pero nadie quiere poner en duda que a los culpables habría que buscarlos en el odioso mundo de los neo-nazis.
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El incendio del albergue de Tröglitz conmocionó a las autoridades del Land de Sajonia Anhalt y el jefe del gobierno regional, el democratacristiano Reiner Haselof, tuvo el coraje de denunciar que el siniestro no había sido un caso aislado. “Estamos confrontados a un problema nacional. En todas partes puede ocurrir lo que pasó en Tröglitz”, dijo el político, al recordar que los ataques dirigidos contra refugiados estaban aumentando peligrosamente en el país.
Según estadísticas oficiales del gobierno federal, los ataques dirigidos contra refugiados o albergues se sextuplicaron en los últimos tres años. En 2012, las autoridades registraron 24 ataques, un año después 58 y en 2014 la cifra aumentó a 150. Peor aún, el incendio de Tröglitz tuvo la magia de revivir en la memoria colectiva de la nación, la furiosa ola xenófoba que nació en Alemania poco después de la ansiada e histórica reunificación y que hizo temer a las autoridades de la época que Alemania corría el peligro de volver a sucumbir al encanto maligno que emergía de los grupos neonazis, los herederos de Hitler
El miedo no era infundado. En la noche del 17 de septiembre de 1991, unos 400 “cabezas rapadas” iniciaron el ataque a un albergue habitado por mozambiqueños y vietnamitas en la ciudad de Hoyeswerda, en el estado de Sajonia. Durante cinco días, los nietos de Hitler lanzaron piedras, botellas y bombas molotov contra el edificio, ante la indiferencia de la policía y el júbilo de la población local.
Después de cinco noches de terror, las autoridades, en lugar de castigar a los asaltantes y proteger el albergue, optaron por sacar a los extranjeros de la ciudad.
El ataque, considerado en su momento como el peor incidente ocurrido en Alemania desde 1938 —el año en que los nazis iniciaron la persecución contra los judíos—, además de mostrar al país que el odio hacia los extranjeros no era algo exclusivo de un grupo de fanáticos, también marcó el comienzo de una ola de violencia, que bajo los gritos de “Ausländer raus!” (¡fuera con los extranjeros!) y “Nigger raus!” (¡fuera con los negros!) se expandió tanto en el este como el rico occidente alemán.
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La tragedia volvió a repetirse casi once meses después en Rostock, donde varios cientos de neonazis atacaron un edificio habitado por vietnamitas. Entre los días 22 y 26 de agosto de 1992, Rostock se convirtió en el escenario de lo que la revista Stern bautizó entonces como “la vergüenza alemana”. Los atacantes y unas cinco mil personas que aplaudían los ataques, también se enfrentaron con la policía, que finalmente recibió órdenes de abandonar el lugar.
El 23 de noviembre de 1992, dos neonazis se convirtieron en asesinos en Mölln. En la noche de ese día, dos casas ubicadas en el centro de la ciudad comenzaron a arder simultáneamente. En una de ellas murieron la madre, la hija y una sobrina de Faruk Arslan, un ciudadano turco que llevaba 23 años viviendo en Alemania. Otras nueve personas resultaron gravemente heridas, cuando intentaban escapar de las llamas saltando desde las ventanas de un segundo piso.
Lo peor aún estaba por llegar. El 23 de mayo de 1993, cuatro jóvenes neonazis medio borrachos prendieron fuego a una casa habitada por una numerosa familia turca en la ciudad de Solingen. Una mujer adulta, un bebé de seis meses y tres niñas murieron y 14 personas resultaron heridas con quemaduras graves.
El crimen conmovió a la nación, pero el entonces canciller Helmut Kohl declinó asistir al funeral de las víctimas realizado en una mezquita de Colonia con un argumento poco afortunado. “No quería dar la oportunidad a un grupo de radicales para que me silbaran”, dijo entonces.
Su lugar lo ocupó el presidente Richard von Weizsäcker, quien tuvo la dignidad de admitir que el crimen no había sido un hecho aislado e incoherente, sino que tenía raíces en un clima alimentado por la extrema derecha. Fue entonces cuando la policía federal reveló un hecho que aún sigue preocupando a la nación.
“La mayor parte de los autores de los atentados provienen de las clases medias de la sociedad alemana”, dijo Hans-Ludwig Zachert, en aquella época presidente de la policía federal (BKA). “Los jóvenes sólo traducen en hechos lo que escuchan en sus casas a la hora de la merienda”.
Desde entonces no han vuelto a morir, en incendios intencionados, ciudadanos de origen turco. Pero el fantasma de la xenofobia, en lugar de desaparecer sigue latente y ha echado raíces en toda Alemania.
Un estudio publicado recientemente por la Universidad de Leipzig reveló, por ejemplo, que en el rico estado de Baviera, una de cada tres personas no tiene problemas en declararse enemigo de la población extranjera que vive en el Land y uno de cada ocho no escondió su antisemitismo.
No es todo. Según el estudio, 20 por ciento de la población en el rico occidente alemán se declara enemiga de la población extranjera, mientras que en Sajonia Anhalt el porcentaje de xenófobos se eleva a 40.2%, el más alto en todo el país. En Mecklenburgo Pomerania Occidental, Turingia y Brandeburgo, tres estados del este, el promedio es de 32.8%, 30.9% y 29.6% respectivamente, aunque el porcentaje de extranjeros en los tres Länder no supera 2%.
Por eso, no es de extrañar que varios alcaldes, que han defendido la llegada de refugiados a sus respectivas ciudades, hayan recibido amenazas de muerte.
La víctima más famosa es Petra Pau, militante del partido La Izquierda y vicepresidenta del Parlamento federal, quien denunció que había recibido amenazas de muerte y soportado varias manifestaciones de grupos ultras frente a su casa en Berlín. ¿Su pecado?: defender la llegada de refugiados a la primera potencia económica de Europa. (Excelsior)

Director de compañía que cotiza en Londres vinculado a tala ilegal en la selva del Perú

El CEO (chief executive officer) de la productora de cacao United Cacao Limited SEZC habría deforestado 7.000 hectáreas de selva amazónica

“Alrededor de 20 millones de ha. de 74 millones de ha. de la selva amazónica del Perú no han sido clasificadas como bosque, dejándolas abiertas para ser etiquetados como tierras agrícolas”.

Según un informe de la Agencia de Investigación Ambiental (EIA), el director general de una empresa que cotiza en el Mercado Alternativo de la Bolsa de Valores de Londres – AIM, con el símbolo ticker CHOC. y que pretende convertirse en el mayor productor mundial de cacao, es responsable de la de forestación ilegal de enormes extensiones de selva tropical primaria, en la Amazonia peruana

El sitio web de la compañía con sede en Islas Caimán, United Cacao Limited SEZC , sostiene que la compañía podría ser una fuerza de cambio positivo en el negocio del chocolate, en su mayoría producido en África Occidental, afirmando que “busca proveer un via clara a seguir para que el cacao sea producido ética mente- para el mercado mundial “.
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Pero la investigación EIA afirma que el fundador y CEO, empresario estadounidense Dennis Nicholas Melka, director de United Cacao ha deforestadas ilegalmente cerca de 7.000 hectáreas (17.300 acres) de bosque tropical primario, en su mayoría.Y sostiene que está buscando expandir sus plantaciones agrícolas mediante la adquisición de 450 unidades de propiedad privada rural en la Amazonia, además de haber solicitado que se le otorgue en concesión al menos 96.192 hectáreas adicionales de tierras públicas por parte del gobierno peruano.

Melka, que hizo una fortuna en el negocio del aceite de palma en Malasia, aparece ahora como el actor principal de una red de 25 empresas que se han creado en el Perú, de acuerdo a la investigación de EIA. Sólo uno registra a Melka como propietario pero él figura como la única persona con poder notarial para las otras 24 empresas restantes en el registro de la propiedad peruana, Superintendencia Nacional de Registros Públicos (SUNARP ).

El bosque deforestado por dos de las empresas peruanas de Melka ascenderían a casi 7.000 hectáreas (ha): 4,870.40 ha en el proyecto Nueva Requena, desarrollado por Plantaciones de Ucayali SAC, en la región de Ucayali oriental de Perú, y 2,093.94 ha en Tamshiyacu, desarrollado por Cacao del Perú Norte SAC, en la región Loreto, según las estimaciones de la EIA.

El informe de la EIA, estima que la madera talada en la deforestación salvaje de esta tierra podría llenar 125 piscinas olímpicas. Según el ministro peruano de agricultura y riego, Juan Manuel Benites, ninguna de las empresas de Melka tenían autorización legal para deforestar estas áreas.

En agosto de 2014, el Ministerio de Medio Ambiente inició un proceso judicial para suspender las operaciones del Grupo Melka en Tamshiyacu y Nueva Requena. Aunque se han abierto investigaciones,aun ninguna acción ha sido capaz de detener las operaciones de las empresas, según el informe.

Mapa de carbono de la selva amazónica peruana

Mapa de carbono de la selva amazónica peruana


Los intentos de contactar Melka través de la empresa Tavistock PR con sede en Londres que aparece en su sitio web,no fueron concretados pues los correos electrónicos y las llamadas no fueron respondidas.

En una entrevista de audio…Melka, un ciudadano checo y residente de las Islas Caimán, negó que su compañía haya deforestado en el Perú.

Luego pasó a acusar a “ONGs radicales” de tener una “actitud neocolonialista”, agregando que Perú tiene 70 millones de hectáreas de selva tropical y que no debería depender de “la importación de alimentos para satisfacer las necesidades de su población”.

Sin embargo, la EIA sostiene el análisis de imágenes de satélite muestran que las áreas deforestadas por los Proyectos Melka eran en su mayoría bosque primario antes de la intervención del proyecto.

Es un argumento apoyado por Greg Asner del Instituto Carnegie para la Ciencia que dirigió la investigación que utiliza datos de mapas forestales tridimensionales con datos de imágenes de satélite para crear un mapa de densidad de carbono en el Perú .

Un mapa de las reservas de carbono con el área deforestada en cuestión se muestra en el cuadro blanco (antes de la deforestación). El color rojo indica valores de alto carbono, que cubre la mayor parte de la zona que fue deforestada posteriormente. Fotografía: Greg Asner
Los valores de las reservas de carbono en Tamshiyacu antes del “evento deforestación bajo investigación” promediaron 122 toneladas de carbono por hectárea, le dijo a The Guardian.

“Estos altos niveles de carbono se encuentran sólo en el bosque tropical primario en esta parte de la cuenca del Amazonas, por lo que el caso de la deforestación debe haber eliminado el tipo de altura, dosel del bosque tropical intacto que normalmente imaginamos cuando pensamos en la Amazonia”.

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“El cultivo ilegal de las plantaciones agrícolas plantea tal vez el mayor nueva amenaza para los bosques de Perú, ya que el gobierno peruano carece actualmente el poder efectivo para hacer cumplir las leyes y reglamentos, incluso cuando ilegalidades están claramente documentadas e informadas”, dijo Julia Urrunaga, uno de los Los autores del informe y director del Perú EIA.

Un vacío legal significa que las autoridades pueden basar la clasificación técnica de la tierra sin tener en cuenta la presencia de árboles en pie en la evaluación de las solicitudes de uso de la tierra. “Alrededor de 20 millones de ha de 74 millones de ha de la selva amazónica del Perú no han sido clasificadas como bosque, dejándolas abiertas para ser etiquetados como tierras agrícolas”.

El informe también llama la atención sobre un grupo empresarial nacional. El Grupo Romero, el más grande actor económico en el país, que ya cuenta con 22.500 hectáreas de plantaciones de aceite de palma en operación y ha solicitado la asignación de más de 34.000 hectáreas adicionales de tierras públicas para el aceite de palma, se afirma.

En la Cumbre de Cambio Climático de la ONU en septiembre pasado, Perú firmó un tratado por un monto de 300 millones de dólares (191 millones EUR) con Noruega para reducir la de forestación neta a cero para el año 2021. Sin embargo, según el informe, el gobierno peruano está promoviendo la expansión del aceite de palma, alegando que su cultivo no es una amenaza para los bosques.

Real Academia Española elimina letras del abecedario

Suprime definitivamente las castellanas “ch” y “ll”, y definió cambiarle el nombre a varios vocablos y prohibir algunas expresiones.

La “ve corta”, ahora será uniformemente “uve” en todo el ámbito hispánico. En consonancia, también recomiendan que a la “doble ve” se la llame “doble uve”. Para la RAE, decir “y griega”, es complicado y se confunde con la “i latina”, por lo que habrá que llamarla “ye”.

La organización española dedicada a la lengua determinó, por otro lado, la eliminación de la tilde en palabras con diptongos o triptongos ortográficos, por ejemplo: “guion”, “truhan”, “fie, “liais”. También quitó el acento gráfico de palabras como “solo” (así se refiera al adverbio) y de pronombres demostrativos como “este”, por más que puedan existir ambigüedades en el significado. La tilde vuela además de la conjunción disyuntiva “o” cuando se usa para separar cifras.

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La RAE clarificó a su vez el uso de los prefijos y unificó criterios: cuando van al lado de una sola palabra, van pegados, no importa cual sea el vocablo en cuestión (“antiadherente”, “exjefe”, “vicesecretario”, “probritánico”). Cuando la palabra principal empieza con mayúscula, se separan entre sí con un guion (“anti-ALCA”, “mini-USB”, “pro-Chávez”). Sólo se admiten casos en que el prefijo va separado de la base, cuando esta está conformada por más de una palabra, como es el caso de “ex relaciones públicas”, “anti pena de muerte” o “pro derechos humanos”.

Los conceptos extranjeros incorporados en las construcciones gramaticales españolas o castellanas deberán, además, marcarse en cursivas preferentemente (también pueden ser comillas) si se utilizan en su idioma original. No así si se castellanizan, por ejemplo: “Me encanta el ballet clásico / Me encanta el balé clásico”. Se incluyen también todas las palabras del latín que no hayan sido incorporadas al lenguaje español como “post mortem” o “status quo”.

Palabras como guion, truhan, fie, liais, etc., se escriben sin tilde

Para poder aplicar con propiedad las reglas de acentuación gráfica del español es necesario determinar previamente la división de las palabras en sílabas. Y para dividir silábicamente las palabras que contienen secuencias de vocales es preciso saber si dichas vocales se articulan dentro de la misma sílaba, como diptongos o triptongos (vais, o.pioi.de), o en sílabas distintas, como hiatos (lí.ne.a, ta.o.ís.ta).

Al no existir uniformidad entre los hispanohablantes en la manera de articular muchas secuencias vocálicas, ya que a menudo, incluso tratándose de las mismas palabras, unos hablantes pronuncian las vocales contiguas dentro de la misma sílaba y otros en sílabas distintas, la ortografía académica estableció ya en 1999 una serie de convenciones para fijar qué combinaciones vocálicas deben considerarse siempre diptongos o triptongos y cuáles siempre hiatos a la hora de aplicar las reglas de acentuación gráfica, con el fin de garantizar la unidad en la representación escrita de las voces que contienen este tipo de secuencias.

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De acuerdo con dichas convenciones, y con independencia de cuál sea su articulación real en palabras concretas, se consideran siempre diptongos a efectos ortográficos las combinaciones siguientes:

Vocal abierta (/a/, /e/, /o/) seguida o precedida de vocal cerrada átona (/i/, /u/): estabais, confiar, diario, afeitar, viento, pie, doy, guion, aunar, acuario, actuado, reunir, sueño, estadounidense, antiguo.

Dos vocales cerradas distintas (/i/, /u/): triunfo, incluido, diurno, huir, viuda, ruido.

Del mismo modo, se consideran siempre triptongos a efectos ortográficos las secuencias constituidas por una vocal abierta entre dos vocales cerradas átonas: confiáis, actuáis, puntuéis, guau.

Como consecuencia de la aplicación de estas convenciones, un grupo limitado de palabras que tradicionalmente se habían escrito con tilde por resultar bisílabas (además de ser agudas terminadas en -n, -s o vocal) en la pronunciación de buena parte de los hispanohablantes —los que articulan con hiato las combinaciones vocálicas que contienen—, pasan a considerarse monosílabas a efectos de acentuación gráfica, conforme a su pronunciación real por otra gran parte de los hispanohablantes —los que articulan esas mismas combinaciones como diptongos o triptongos—, y a escribirse, por ello, sin tilde, ya que los monosílabos no se acentúan gráficamente, salvo los que llevan tilde diacrítica.

Las palabras afectadas por este cambio son formas verbales como crie, crio, criais, crieis y las de voseo crias, cria (de criar); fie, fio, fiais, fieis y las de voseo fias, fia (de fiar); flui, fluis (de fluir); frio, friais (de freír); frui, fruis (de fruir); guie, guio, guiais, guieis y las de voseo guias, guia (de guiar); hui, huis (de huir); lie, lio, liais, lieis y las de voseo lias, lia (de liar); pie, pio, piais, pieis y las de voseo pias, pia (de piar); rio, riais (de reír); sustantivos como guion, ion, muon, pion, prion, ruan y truhan; y ciertos nombres propios, como Ruan y Sion.

Aunque la ortografía de 1999, donde se establecieron las citadas convenciones, prescribía ya la escritura sin tilde de estas palabras, admitía que los hablantes que las pronunciasen como bisílabas pudiesen seguir acentuándolas gráficamente. En cambio, a partir de la edición de 2010, se suprime dicha opción, que quiebra el principio de unidad ortográfica, de modo que las palabras que pasan a considerarse monosílabas por contener este tipo de diptongos o triptongos ortográficos deben escribirse ahora obligatoriamente sin tilde.

Esta convención es puramente ortográfica, por lo que no implica, en modo alguno, que los hablantes deban cambiar la manera en que pronuncian naturalmente estas voces, sea con hiato o con diptongo.

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Exclusión de ch y ll del abecedario

Se excluyen definitivamente del abecedario los signos ch y ll, ya que, en realidad, no son letras, sino dígrafos, esto es, conjuntos de dos letras o grafemas que representan un solo fonema. El abecedario del español queda así reducido a las veintisiete letras siguientes: a, b, c, d, e, f, g, h, i, j, k, l, m, n, ñ, o, p, q, r, s, t, u, v, w, x, y, z.

El español se asimila con ello al resto de las lenguas de escritura alfabética, en las que solo se consideran letras del abecedario los signos simples, aunque en todas ellas existen combinaciones de grafemas para representar algunos de sus fonemas.

La eliminación de los dígrafos ch y ll del inventario de letras del abecedario no supone, en modo alguno, que desaparezcan del sistema gráfico del español. Estos signos dobles seguirán utilizándose como hasta ahora en la escritura de las palabras españolas: el dígrafo ch en representación del fonema /ch/ (chico [chíko]) y el dígrafo ll en representación del fonema /ll/ o, para hablantes yeístas, del fonema /y/ (calle [kálle, káye]). La novedad consiste, simplemente, en que dejan de contarse entre las letras del abecedario.

Al tratarse de combinaciones de dos letras, las palabras que comienzan por estos dígrafos o que los contienen no se alfabetizan aparte, sino en los lugares que les corresponden dentro de la c y de la l, respectivamente. La decisión de adoptar el orden alfabético latino universal se tomó en el X Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española, celebrado en 1994, y viene aplicándose desde entonces en todas las obras académicas.