Lima: Vandalismo crece impunemente.

Cerca de una docena de hombres armados asaltaron farmacia en Magdalena

Cerca de 12 delincuentes armados asaltaron esta tarde la farmacia Inkafarma ubicada en la cuadra 32 de la avenida Brasil, en Magdalena.Los ladrones ataron y golpearon al personal de Inkafarma; se llevaron mercadería y dinero en efectivo

La trabajadora Karina Amparo informó que los hampones ingresaron al local y se llevaron la mercadería además del dinero de la caja chica.

“Nos han amarrado, nos han golpeado porque querían que abriéramos la caja fuerte, pero nosotros no teníamos la clave y no estábamos con químico farmacéutico. Se llevaron cerca de mil soles”, comentó.

Ella indicó que antes de ser maniatada había visto a siete personas, pero tras ser atada, escuchaba personas que entraban y salían del local, tomando productos. Por las voces que oía pudo decir que algunos asaltantes sabían acerca de las marcas que debían robar.

Perú:Cinco congresistas serán investigados por la Comisión de Ética

Fujimoristas: Federico Pariona y José Elías Ávalos.
Oficialistas: Wilder Ruíz, Rubén Coa Aguilar y Emiliano Apaza Condori

La Comisión de Ética del Congreso decidió hoy iniciar una investigación a cinco congresistas por inconducta funcional y por haber transgredido los principios éticos.

El primer caso es el del legislador Federico Pariona Galindo (GPF) por haber proporcionado información falsa en su declaración jurada (estudios universitarios incompletos). Incluso el Jurado Nacional de Elecciones lo denunció penalmente por este hecho.

El segundo es el del congresista Wilder Ruíz Loayza (Gana Perú) por haber consignado datos falsos en su hoja de vida con relación a su desempeñó laboral en la Cooperativa Andahuasi y sobre sus estudios superiores.

También se acordó por mayoría, aunque con la opinión en contra del titular del grupo Humberto Lay, iniciar investigación al congresista José Elías Ávalos (GPF) por presunto abuso de poder en contra del ciudadano Abel Castillo, pues habría incumplido con el pago de un trabajo. Se informó que no había elementos probatorios de la denuncia y que el denunciante aceptó una conciliación.

No obstante, el congresista Mauricio Mulder comentó que Elías Ávalos no había hecho sus descargos por lo que debería asistir a la comisión para dar explicaciones.

OTROS CASOS
También se aprobó abrir investigación a los oficialistas Rubén Coa Aguilar y Emiliano Apaza Condori. El primero, por haber agredido a dos reporteros de un canal de televisión del Cusco, cuando el legislador se encontraba en un restaurante de “dudosa reputación”.

En el caso de Apaza Condori, la denuncia fue por presuntamente haber omitido en su hoja de vida la “receptación” de un vehículo proveniente del contrabando y no haber consignado la sentencia condenatoria. El congresista responsabilizó de esta omisión a sus asesores.

En la sesión también se desestimó iniciar una investigación a la congresista Luz Salgado Rubianes (GPF) al haberse archivado una denuncia por abuso de autoridad en el 43 Juzgado Penal de Lima.

CASO VALQUI
En otro momento Lay informó que los asesores de la comisión viajaron a Yanacancha, Pasco, con el objetivo de recabar documentación (licencia de funcionamiento de un club nocturno, partida de matrimonio y propiedades), a fin de agilizar la investigación contra el congresista Néstor Valqui (GPF) por un caso de proxenetismo.

Perú: Asesinan a menor de edad en comisaria de Jaén en Cajamarca

Ministro del Interior anuncia que comisaría atacada será remodelada
Daniel Lozada Casapía señaló que se realiza una “investigación muy prolija” sobre el ataque en donde murieron tres policías
El ministro del Interior, llegó hoy a la provincia de Jaén junto al director general de la Policía Nacional, Raúl Salazar, así como por personal de la Dirincri y Dircote para realizar una “investigación muy prolija” sobre el ataque que sufrió la comisaría de Santa Rosa de la Yunga, en donde murieron tres policías y dos civiles; y señaló que se realiza una “investigación muy prolija” sobre el ataque en donde murieron tres policías

Tras lamentar lo sucedido, Lozada dijo que se trabaja en las investigaciones para determinar de dónde provino el ataque y verificar in situ lo que ha ocurrido. Anunció que ha dispuesto que esta sea dotada de más policías, remodelada en su totalidad, y además se enviará un patrullero nuevo.
“He ordenando que esta comisaria remodelada va a estar con 10 efectivos policiales más y un patrullero”, detalló.
Menor entre victimas del asalto
Las víctimas del criminal ataque fueron el suboficial brigadier Armando Barrantes (comisario), su hijo de 13 años, el suboficial Milton Tandaypán, el suboficial de tercera José Vásquez y su pareja Noyra Callirgos.
Según la Región Policial de Lambayeque, cinco delincuentes con pasamontañas y armados obligaron a los agentes a entregar las armas y el material bélico de la comisaría y luego los asesinaron.
El ataque a la comisaría ocurrió la noche del domingo. La comisaría de Santa Rosa es de tipo C y contaba con cuatro agentes, uno de los cuales se encontraba de vacaciones.

EEUU expulsa a la cónsul de Venezuela en Miami

Departamento de Estado: Denuncias son preocupantes
Estados Unidos expulsó a la cónsul general de Venezuela en Miami luego de que se difundieran denuncias de que ella analizó posibles ciberataques contra computadoras del gobierno estadounidense cuando estuvo en la embajada venezolana en México.

El Departamento de Estado dijo el domingo que declaró a la diplomática Livia Acosta Noguera persona no grata y que le dio plazo hasta el martes para que se marche del país.
El portavoz Departamento de Estado Mark Toner dijo que el gobierno venezolano fue notificado de la decisión el viernes, con lo que le dio a Noguera 72 horas para salir del país, según los procedimientos diplomáticos normales.
Toner no quiso hablar sobre el motivo de la expulsión, pero dijo que se hizo de conformidad con el artículo 23 de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares. De acuerdo a este artículo, el país que ordena la expulsión no está obligado a explicar su decisión.
No hubo reacción inmediata de parte del gobierno venezolano.
La expulsión siguió a una pesquisa del FBI sobre las denuncias contenidas en un documental que transmitió en diciembre la cadena en español Univision.
Según el documental titulado “La amenaza iraní”, Acosta había analizado un posible ataque cibernético contra el gobierno estadounidense cuando estuvo asignada en la embajada de Venezuela en México.
El documental se basa en las conversaciones grabadas con ella y otros funcionarios venezolanos. En el programa se afirmó que estaban implicadas en el asunto las misiones diplomáticas de Cuba e Irán.
Univision, que cita el audio y video que obtuvieron estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dijo que Acosta buscó información sobre los servidores de las plantas nucleares en Estados Unidos.
Tras la transmisión del documental, el Departamento de Estado dijo que las denuncias fueron “muy preocupantes” y portavoces dijeron que el FBI había abierto una investigación sobre el asunto.(ML)

INFORME: Los diez lugares más peligrosos para los periodistas

Reporteros Sin Fronteras
Pakistán, el país más mortífero del mundo.

2011 en cifras:
66 Periodistas muertos (16% más que en 2010)
1.044 Periodistas detenidos
1.959 Periodistas agredidos o amenazados
499 Medios de comunicación censurados
71 Periodistas secuestrados
73 Periodistas que huyeron de su país
5 Internautas asesinados
199 Blogueros e internautas detenidos
62 Blogueros e internautas agredidos
68 Países afectados por alguna forma de censura de la Red

Por primera vez, Reporteros sin Fronteras crea una lista de los diez lugares más peligrosos del mundo para la prensa. Diez ciudades, barrios, plazas, provincias o regiones en los que en 2011 los periodistas y los internautas estuvieron particularmente expuestos a la violencia; diez lugares donde la libertad de informar fue burlada.

En general, el balance ha sido grave para la libertad de prensa en 2011. La Primavera Árabe ha tenido gran protagonismo en las noticias. De los 66 asesinatos de periodistas contabilizados desde enero de 2011, 20 se registraron en Oriente Medio (una cifra que duplica la de 2010).

Casi la misma cifra de asesinatos de periodistas se registró en América Latina, región muy expuesta a la violencia y la inseguridad. Por segundo año consecutivo, Pakistán se distingue como el país más mortífero del mundo para los periodistas: diez muertos, la mayoría asesinados. China, Irán y Eritrea continúan siendo las prisiones más grandes del mundo para la prensa.

Ver estadistica
Periodistas

La Primavera Árabe y los movimientos de protesta que, en ocasiones, se extendió a otras partes del mundo -como Sudán o Azerbaiyán-, y las protestas populares en países como Grecia, Bielorrusia, Uganda, Chile e incluso Estados Unidos (Occupy Wall Street), son la causa del asombroso ascenso del número de arrestos y procesos judiciales: 1.044 en el año 2011 frente a los 535 contabilizadas en 2010.

Los impedimentos físicos al trabajo informativo (breves privaciones de la libertad, interpelaciones y citaciones) se han multiplicado y son un síntoma de los esfuerzos emprendidos por los gobiernos para asfixiar la información que los debilita.

Las agresiones a periodistas aumentaron un 43%, mientras que las detenciones de internautas –en la primera línea como medio de información y de movilización en las calles de los países sometidos al silencio mediático–, crecieron un 31%. Este incremento constituye otra fuerte tendencia del año 2011, en un contexto rico en protestas populares. Cinco internautas fueron asesinados en 2011, tres de ellos en México.

2010 2011 Variación
Periodistas muertos 57 66 (+) 16%
Periodistas detenidos 535 1.04 (+) 95%
Periodistas agredidos o amenazados 1.374 1.959 (+) 43%
Medios de comunicación censurados 504 499 (-) 1%
Periodistas secuestrados 51 71 (+) 39%
Internautas asesinados 1 5
Blogueros e nternautas detenidos 152 19 (+) 31%
Blogueros agredidos 52 62 (+) 19%
Países afectados por la censura 62 68 (+) 10%

De la Plaza Tahrir en El Cairo o la ciudad de Kuzhdar en Beluchistán (Pakistán), a la ciudad de Mogadiscio y las zonas metropolitanas de Filipinas, el año 2011 ilustra más que nunca los riesgos de ejercer el oficio de periodista en un periodo de inestabilidad política. El peligro estuvo muy presente en las calles en 2011, con frecuencia durante las manifestaciones que dieron lugar a violentos enfrentamientos con las fuerzas del orden o que degeneraron en conflictos.

Los diez lugares enumerados por Reporteros sin Fronteras marcan situaciones extremas de censura de la prensa y de violencia perpetrada contra aquellos que trabajan por una información libre e independiente.

Manama, en Bahréin

Manama, la capital de Bahréin, fue escenario de manifestaciones prodemocráticas donde los periodistas extranjeros fueron reprimidos, algunos de ellos amenazados e incluso agredidos, al igual que sus contactos locales, con el fin de evitar todo eco mediático internacional. Los corresponsales bahreiníes, en especial los fotógrafos, fueron encarcelados durante algunas horas o por varias semanas. Se llevaron a cabo numerosos procesos ante tribunales militares, antes de que se levantara el estado de emergencia impuesto el 15 de marzo.
Tras varios meses de manifestaciones, se restableció el orden al precio de una represión sistemática. Un bloguero aún se encuentra en prisión, condenado por un tribunal de excepción, sin que su expediente haya sido reexaminado por una jurisdicción civil.
Bahréin es ejemplo de una censura de la información lograda con la complicidad de la comunidad internacional, que ha permanecido en silencio. El director de un diario y un internauta lo pagaron con su vida.

Abiyán, en Costa de Marfil

Abobo, Adjamé, Plateau, Koumassi, Cocody, Yopougon… todos estos barrios de Abiyán fueron, en un momento u otro del primer semestre de 2011, zonas de muy alto riesgo para la prensa.
Los cordones policiales, las detenciones violentas y las agresiones a periodistas se multiplicaron: la sede de la televisión nacional RTI fue bombardeada; a finales de febrero un colaborador de los medios de comunicación fue asesinado a golpes de machete y de porra; más tarde, en mayo, el presentador de un programa de radio de Yopougon fue ejecutado por las Fuerzas Republicanas de Costa de Marfil (FRCI).
La crisis poselectoral y después la guerra abierta que se libraba en los campos de Gbagbo y Ouattara tuvieron consecuencias dramáticas en lo que respecta a la seguridad de los periodistas.
Durante la batalla de Abiyán, a principios de abril, se volvió imposible todo desplazamiento de un profesional de la información en la capital económica de Costa de Marfil.

Plaza Tahrir (El Cairo), en Egipto

Plaza emblemática de la rebelión árabe, la Plaza Tahrir acogió desde finales de enero las manifestaciones prodemocráticas que obligaron a Hosni Mubarak a dejar el poder el 20 de febrero de 2011. Medios de comunicación del mundo entero fueron a cubrir allí los acontecimientos.
La primera semana de febrero de 2011 se vivió en ella una increíble cantidad de actos violentos, marcados por ataques sistemáticos a los periodistas extranjeros. Del 2 al 5 de febrero se emprendió una verdadera campaña de odio contra la prensa internacional; se contabilizaron más de 200 ataques. Los periodistas locales también los sufrieron.
Seis meses más tarde, del 19 al 28 de noviembre de 2011, el escenario fue similar durante la represión de las nuevas manifestaciones que pedían la salida del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA), antes de que se realizaran las elecciones parlamentarias; después, el 17 y 18 de diciembre.

Misrata, en Libia

Territorio de los rebeldes tras la liberación de Bengasi, punto estratégico para la toma de Trípoli, Misrata fue teatro de muy duros combates entre los rebeldes y el ejército, que asedió la ciudad y la aisló del resto del mundo, en particular la calle Trípoli, donde se concentraron esencialmente los enfrentamientos.
La batalla de Misrata ilustra los riesgos que corren los periodistas en las zonas de conflicto. Cinco periodistas murieron en Libia en 2011; dos de ellos en Misrata, sometida a un bloqueo de la información durante numerosas semanas.

Estado de Veracruz, México

Estado del Golfo de México dominado durante mucho tiempo por el llamado Cártel del Golfo, en el estado de Veracruz confluyen varios tipos de negocios criminales, que van del narcotráfico al contrabando de gasolina.
En 2011, Veracruz se convirtió en el nuevo epicentro de la ofensiva federal contra los cárteles; tres periodistas han sido asesinados allí en el año 2011. Una decena de periodistas ha tenido que optar por el exilio ante la inactividad -e incluso la complicidad- de las autoridades, en una situación cada vez más alarmante para la libertad de informar.

Khuzdar, en Pakistán

Los numerosos asesinatos y las amenazas contra periodistas en el distrito de Khuzdar ilustran la extrema inseguridad que reina en todo Beluchistán. Los medios de comunicación de esta provincia del sudoeste de Pakistán se encuentran entre el fuego cruzado de grupos armados separatistas y de las fuerzas de seguridad.
El asesinato de Javed Naseer Rind, ex secretario de redacción del Daily Tawar, es el ejemplo más reciente de ello. El cuerpo del periodista fue encontrado el 5 de noviembre de 2011, casi tres meses después de su desaparición. A finales del mes de noviembre, un grupo de militantes de la Musallah Defa Army publicó una lista de nombres (hit-list) de periodistas, que anunció serían sus próximas víctimas.
Pakistán es el país más peligroso del mundo para el ejercicio de la profesión periodística, con 10 periodistas asesinados y tres encarcelados en lo que va de año.

Zonas metropolitanas de Manila, Cebú y Cagayan de Oro, en Filipinas

En estas tres zonas urbanas se concentra la mayor parte de los asesinatos y los actos de violencia contra periodistas registrados en Filipinas. Los grupos paramilitares y las milicias privadas, que se encuentran entre los “Depredadores de la Libertad de Prensa” en 2011, son autores de ellos.
El gobierno, que asumió el poder en julio de 2010, aún no ha sabido responder a esta situación de forma eficaz. Como consecuencia, estos grupos gozan de una total impunidad, favorecida por la corrupción, los nexos que mantienen algunos políticos con las redes mafiosas y por una justicia que no posee suficiente independencia.

Mogadiscio, en Somalia
Mogadiscio es una capital letal. Víctimas de atentados con bomba, alcanzados por balas perdidas o deliberadamente tomados como blanco por los milicianos hostiles al trabajo de los medios de comunicación, los periodistas trabajan en condiciones de seguridad espantosas.
Pese a la retirada de los insurgentes islamistas de Al-Shabaab, la persistencia de los combates vuelve extremadamente peligrosa la cobertura informativa en este país. Tres periodistas somalíes murieron en agosto, octubre y diciembre, respectivamente, en Mogadiscio. Otro, de nacionalidad malasia, murió tras recibir una bala en los pulmones cuando seguía en automóvil a una organización humanitaria en una de sus misiones.

Derá, Homs y Damasco, en Siria

Derá, Homs, epicentros de la protesta contra Bachar el Assad, sometidos a un verdadero bloqueo, al igual que Damasco, fueron particularmente peligrosos para la prensa en 2011. El silencio mediático impuesto por la dictadura es total: expulsiones de corresponsales extranjeros, negación de visados… Las raras imágenes sobre las manifestaciones prodemocráticas que comenzaron a circular en marzo de 2011 fueron difundidas por ciudadanos que arriesgaron su vida.
Detenciones relámpago, secuestros, palizas y torturas forman parte de la vida cotidiana de los sirios que transmiten imágenes e información sobre la represión. Los mukhabarat, servicios de inteligencia, los shabihas, milicias, y su ciberejército, han sido el brazo armado del régimen para ubicar y reprimir a los periodistas.
Las agresiones han sido cotidianas. Numerosos blogueros y periodistas huyeron del país. Se cree que hay una treintena de periodistas aún detenidos.

Plaza del Cambio (Saná), en Yemen

Fue en la Plaza del Cambio, en Saná, donde tuvo lugar la protesta contra el presidente Ali Abdallah Saleh. En este lugar se produjeron gran parte de los ataques cometidos contra los periodistas.
La cobertura de las concentraciones, en las que los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad fueron numerosos y sangrientos, representó grandes riesgos para la prensa, que fue directamente tomada como blanco por un poder decidido a reprimir el movimiento a favor de cambios democráticos y a amordazar la información.
Dos periodistas lo pagaron con su vida cuando cubrían estas concentraciones. Las baltajiyas, milicias del poder, emprendieron verdaderas expediciones punitivas. Agresiones físicas, daño en los equipos, secuestros, confiscaciones y destrucción de periódicos, y los asaltos a oficinas de medios de comunicación, ilustran una política sistemática de violencia contra los profesionales de los medios de comunicación.

El orden espontáneo

Por: Mario Vargas Llosa

El Negro Cucaracha fue uno de los capos indiscutidos de una de las cárceles de Lima durante muchos años y, me dicen, tiene el cuerpo hecho un crucigrama de cicatrices de tanta cuchillada que recibió en esos tiempos turbulentos. Es un moreno alto, fornido y de edad indefinible a cuyo paso la gente de Gamarra se abre como ante un río incontenible. Me lo han puesto de guardaespaldas y no sé por qué pues en este rincón de La Victoria me siento más seguro que en el barrio donde vivo, Barranco, donde no son infrecuentes los atracos con pistola.
El Negro Cucaracha es ahora un hombre religioso y pacífico. Se ha vuelto evangélico, anda con una biblia en la mano y en el largo paseo me recita versículos sagrados y me habla de redención, arrepentimiento y salvación con esa seguridad del creyente radical que a mí siempre me pone algo nervioso.
Gamarra comienza donde termina Mendocita, ahora un sector de La Victoria de clase media modesta, donde, en mi primer año universitario, 1953, yo participé en una encuesta para averiguar la composición social de la que era entonces la barriada más pobre y violenta de Lima, recién formada por migrantes que bajaban de la sierra en busca de trabajo. Mendocita ha progresado mucho desde entonces, pero lo que constituye un prodigio de desarrollo es la contigua Gamarra, paraíso de la informalidad y el capitalismo popular, y soberbio ejemplo de lo que Friedrich A. Hayek llamó el orden espontáneo. En este puñado de manzanas cuya densidad demográfica a estas horas de la mañana es la de un hormiguero, se produce más riqueza y hay más transacciones comerciales que sin duda en ningún otro lugar del Perú. Y por aquí no pasó el Estado ni gobierno alguno, ni las instituciones financieras formales, ni los créditos bancarios ni las normativas del Perú oficial. Todo esto que fermenta a mi alrededor con un dinamismo enloquecido es una creación de provincianos pobres y misérrimos que, huyendo del hambre, el desamparo y la violencia, dejaron sus aldeas andinas y, como no encontraron en la capital el trabajo que buscaban, tuvieron que inventárselo.
He venido porque hace unos días un empresario amigo que conoce bien Gamarra me contó algunas anécdotas sobre los personajes del lugar que me dejaron estupefacto. Me habló de un puneño al que llamaremos Tiburcio, a quien vio llegar a Lima muy joven, con poncho y ojotas, que sobrevivió vendiendo chupetes por las calles, y que ahora alquila tiendas y talleres de manufactura en estas calles por dos millones de dólares al mes. No exageraba ni una pizca. Tiburcio es uno de los íconos del barrio. Tiene once edificios, incontables tiendas y talleres y, desde hace poco, una fábrica de etiquetas en México.
Me recibe en el más moderno de sus locales y me muestra orgulloso una foto panorámica del minúsculo pueblecito, a orillas del lago Titicaca, donde nació. Habla un buen español, con música aimara, y despide energía y optimismo por todos los poros de su cuerpo. ¿Cómo lo hizo? Trabajando día y noche, ahorrando lo que podía y durmiendo en las calles, al principio. Lo ayudaron otros puneños que habían ya progresado y, por eso, él ayuda a los provincianos que vienen a Lima sin otro capital que su voluntad de salir adelante. Me asegura que el dinero que presta se lo devuelven en el 99 por ciento de los casos. “Me sobran dedos en las manos para contar las veces que me han estafado. Y eso que nunca pedí recibo por los préstamos”. Ha crecido tanto que, ahora, intenta formalizar por lo menos una parte importante de sus negocios y, para ello, ha contratado como gerente al primer banquero que le abrió una cuenta corriente.
Son pocas las transacciones que se hacen en Gamarra que figuran en contratos. Prima la palabra, que es sagrada, y el que la viola la paga: se le cierran todas las puertas y se vuelve un apestado. Le conviene huir y no volver por estos lares. Por doquier me dicen que la delincuencia es menor que en otros barrios y que no son muchos los dueños de negocios y locales que tienen seguridad privada.
El precio de la propiedad alcanza cifras vertiginosas. Mi amigo me jura que, aunque parezca imposible, no hace mucho se vendió un local en el epicentro de Gamarra ¡a 28 mil dólares el metro cuadrado! Es decir, más caro que los barrios más caros de Nueva York, Fráncfort, Zúrich o Tokio.
Se comercia de todo pero principalmente paños y telas, y ropa que es confeccionada en talleres del mismo barrio. Son centenares, equipados con maquinaria muy moderna, y miríadas de trabajadores de ambos sexos que hilan, cortan, cosen y empaquetan a un ritmo frenético, a menudo oyendo huaynos y música chicha por altoparlantes a todo volumen. Algunos talleres están en las alturas, con una vista circular sobre el centro de la ciudad y los cerros aledaños, y otros en sótanos atestados que se hunden cuatro o cinco pisos en el subsuelo limeño. Mañana y tarde un verdadero río de camiones, camionetas, autos y hasta carretillas y motos se llevan esa mercadería por todos los rincones del Perú y también al extranjero.
Una de las tiendas mejor provistas es la de don Moisés (tampoco éste es su nombre). Es uno de los más antiguos y respetados comerciantes del barrio. Todos hablan de él con reverencia y gratitud. No es un provinciano sino un criollo, uno de los pocos que representa a Lima en este Perú en pequeño formato que es Gamarra. Según él, este emporio nació en los años sesenta, cuando algunos migrantes advirtieron que los camiones que traían animales y artículos de panllevar al Mercado Mayorista regresaban vacíos al interior del país. Se les ocurrió entonces utilizar ese transporte para enviar mercancías a sus pueblos y así comenzó a rodar la bolita de nieve que convertiría este pedazo de la vieja Lima en el vórtice de trabajo y riqueza que es ahora.
Los empresarios y comerciantes de Gamarra son unos liberales que se ignoran. Desconfían del Estado y del gobierno y repiten como un mantra: “¡Si sólo nos dejaran trabajar!”. Ahora se quejan de la disposición que prohibió temporalmente y aún mantiene ciertas restricciones para importar hilados de la India, una medida que, dicen, ha conseguido el lobby de los productores de hilados nacionales, más caros y menos variados que los que traían de Bombay o Kerala. Eso encarece sus costos y favorece a los fabricantes colombianos, sus grandes competidores en el mercado manufacturero nacional y americano. ¿Qué quisieran, pues? Que se abrieran las fronteras y la globalización de la que tanto se habla fuera una realidad también en el Perú.
Las horas que paso en Gamarra me ilustran mejor que muchos estudios sobre el Perú de nuestros días. En las elecciones del año pasado, cuando advirtieron que los pobres del Perú votarían por Ollanta Humala, las clases dirigentes (que nunca han dirigido nada y vivido casi siempre del mercantilismo) entraron en pánico y, creyendo que se venía un segundo Hugo Chávez, volcaron todo su poderío a favor de Keiko Fujimori, la hija del dictador que cumple 25 años de cárcel por asesino y por ladrón. Pese a ello, esta última perdió la elección. Humala ha respetado escrupulosamente la Hoja de Ruta que prometió seguir en la segunda vuelta electoral, es decir, mantener la democracia y las políticas de mercado que en los últimos once años han traído al Perú un desarrollo sin precedentes en su historia.
¿Por qué el presidente Humala tomó distancia de Hugo Chávez y adoptó las políticas de Brasil, Uruguay o Colombia? Más que por una conversión ideológica, por una percepción clara de la realidad: porque, para que sea posible la inclusión social que es su objetivo primordial, es indispensable que haya riqueza y empleo y para ello no hay otro camino que el que siguen los hombres y las mujeres de Gamarra. Estos descubrieron a través de su experiencia algo que todavía muchos dirigentes de la izquierda, cegados por la ideología, se niegan a aceptar: que el verdadero progreso social no pasa por el estatismo ni el colectivismo –inseparables a la corta o a la larga de la dictadura– sino por la democracia política, la propiedad privada, la iniciativa individual, el comercio libre y los mercados abiertos.
El Perú va por el buen camino y ni la derecha fujimorista ni la izquierda obtusa y anacrónica están por el momento en condiciones de apartarlo de él.

El suicidio fujimorista…

La Columna del Director-Diario 16 | 03-01-2012 |
Juan Carlos Tafur


Los fujimoristas deberían mirar lo sucedido en España y Chile como ejemplo del derrotero que deberían seguir si quieren subsistir a la figura de su líder. El Partido Popular español nace de los residuos franquistas y aún alberga en su seno a algunos líderes que, puertas adentro, siguen elogiando los tiempos de la dictadura. La derecha chilena también proviene –y en línea más directa- del pinochetismo (la UDI, aliada del gobierno de Piñera, hasta lo reivindica casi sin tapujos).

Pero en ambos casos hubo una comprensión de que los tiempos exigían no sólo un cambio de apariencia sino una revisión profunda de sus presupuestos. Se convirtieron así en partidos democráticos que hoy en día conviven con la izquierda civilizadamente y se alternan el poder dentro de los cauces de la tolerancia y el respeto.

En la pasada segunda vuelta electoral nos negamos a tachar políticamente al fujimorismo. Confiábamos en que había hecho un auténtico mea culpa y su respectivo propósito de enmienda.

Pero ya desde la propia campaña el discurso del entorno de la candidata Keiko Fujimori fue poniendo en claro que había más de impostura que de auténtico cambio. Y por eso, dicho sea de paso, perdieron las elecciones. Las viejas muletillas autoritarias afloraron conforme la elección se acercaba.

Hoy, ya se han desatado sin disimulo. La derecha fujimorista, inclusive la recién avenida, acusa de terrorista a cualquiera que defienda los derechos humanos, tilda de subversivo a cualquier líder que encabece una protesta, insiste en la tonta campaña contra las ONG, se duele de la independencia de los poderes, alienta campañas de desinformación para invalidar a quienes piensan distinto, etc., etc.

Ello no le hace bien a la democracia. Sobre todo, porque no se ve en el horizonte la posibilidad de que surja de otro lado un movimiento de derecha no sólo democrático y en algún momento liberal, sino que, además, goce del arraigo popular que, sin duda, mantiene el fujimorismo (el PPC ha terminado envuelto una vez más en sus propias querellas internas, bloqueándose a sí mismo la posibilidad de renovarse).

Según lo admiten sus propios voceros, Alberto Fujimori no se está muriendo. Pero por haberse convertido su indulto en la única bandera programática de sus huestes, sobrecargada de ira y afán de venganza, su persona marca el camino del fujimorismo a la extinción o, lo que es peor, a su constitución firme como una derecha tradicional y retardataria. Podría salirse de esa espiral. Sería lo deseable. Pero, lamentablemente, no vemos indicio alguno de que haya siquiera consciencia del camino democrático que les tocaría seguir.