Visa Schengen ¿Con qué cuento nos saldrán ahora?

HMR
por Herbert Mujica Rojas

Mientras que el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, suscriba esta semana en Bruselas con la Comunidad Europea, en júbilo, la exención de la visa Schengen para los ciudadanos del norte, Perú tendrá que resignarse a escuchar fábulas y pretextos del porqué con nuestro país no ocurre lo mismo.
¿Quién nos lo dirá y con que cuento nos saldrán ahora?
Sabido es que el viernes 21, ante los micrófonos de Radio Programas del Perú, RPP, el embajador de Francia en Perú, Fabrice Mauriès, explicó que él creía que el asunto de la visa Schengen se resolvería a más tardar en el primer semestre del 2016 y que estaba muy contento que una empresa gala, Gemalto, se hubiese alzado con la buena pro para hacer el pasaporte electrónico. Olvidó nombrar a Imprimerie Nationale, de igual procedencia, y eludió referirse a la socia peruana, Segres Systec S.A., de Nicolás Kecskemethy, vinculada a negocios millonarios en armas durante el reinado corrupto de Vladimiro Montesinos.
Ciertamente no se puede pedir a un embajador francés que entre en detalles de tan minuciosa naturaleza pero tampoco se entiende que sea él y no el Superintendente Nacional de Migraciones, don Boris Potozén Bracco, quien explique al país estas enojosas dilaciones que contradicen sus múltiples ofertas que en diciembre ya habría expedición del pasaporte electrónico.
Como el lunes 23 abundamos en cuestionamientos en el artículo E-pasaportes: ¡criollas razones de embajador francés! , el martes 24, monsieur Mauriès retornó a RPP con el mismo rollo. Bueno es decirlo: don Boris Potozén, brilló por su ausencia.
¿Cómo explicará el Estado y gobierno peruanos a la Comunidad Europea que NO puede cumplir con la expedición de los pasaportes electrónicos para la exención de la visa Schengen?
Repárese que con ellos no valen las excusas bananeras y pretextos criollazos con que suele marearse aquí a la opinión pública. Colombia cumple, Perú no.
¿Será cierto que quieren presentar un prototipo -modelo- paliativo para pasar la tormentosa semana que recién comienza y cuyo anuncio estaría hecho por un o una “líder de opinión”? Será muy interesante tomar nota exhaustiva de qué se dice para aclarar, refutar o aportar a un debate que promete ser muy esclarecedor, de cómo han sido manejadas las cosas.
De buena fuente sabemos que a la embajadora de la Comunidad Europea, Irene Horejs, no le hizo ninguna gracia que su colega francés, Mauriès, hablara en su representación sin aparente permiso o licencia. Hasta donde se sabe la CEE se expide en todos los países del mundo a través de sus representantes debidamente autorizados. Y no ha sido así el caso.
El tema de la visa y espacio Schengen interesan al Perú sólo para el aprovechamiento de su eliminación y el tránsito de ciudadanos peruanos sin ese requisito a partir de diciembre como se formalizará con Colombia esta semana.
Se entiende poco, entonces, la primera plana del sábado 28 de El Comercio cuando dice en su titular: Crisis de los refugiados pone en riesgo la zona Schengen y la información es presentada en la página A-25. ¡Ni una línea referida a un tema que, fuera de su exención en marcha, sea de interés para los peruanos! cero, con legítima suspicacia o imaginación feraz, ¿hay anuncios para esta semana y para dorar la píldora del trago amargo que significa no poder gozar de la exención de la visa Schengen? Cuando el río suena, dice el aforismo, es que piedras trae.
A la prensa y a los medios de comunicación ¿no interesa este capítulo que puede erigirse en un chasco diplomático con la Comunidad Económica Europea? Aplicar la miopía criolla al análisis de los grandes tema de Estado, no de gobierno, puede traducirse en un ridículo sin precendentes y de muy mal gusto y consecuencias imprevisibles.
¿Quién le saca las castañas del fuego a quién y con qué cuento nos saldrán ahora?
Señal de Alerta

35 años de cárcel a oficial de ejercito peruano

Hugo cabrera Tantalean fue sentenciado por homicidio calificado con alevosía y traición

La sentencia impuesta por el asesinato de los tres cabos EP Alexander Bardales Juwau (18), Rober Kunchikui Tsamash (19) y Luis Tsejem Akuts (18), confirma que fue perpetrado por el Sub Teniente EP Hugo Cabrera. El crimen se produjo en el puesto de vigilancia de la frontera N° 3, perteneciente al Batallón del Ejecito Selva N° 69 “Chávez Valdivia – provincia de Condorcanqui” en la frontera del distrito de El Cenepa (Amazonas) con Ecuador.
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La sala penal de Utcubamba, presidida por los jueces Chapoñan Ancajima y Cayotopa Vásquez, sentenció al Sub Teniente Hugo Cabrera Tantalean por homicidio calificado en grado de alevosía y traición a 35 años de cárcel y al pago de 30 mil soles de reparación civil.La Provincia de Utcubamba es una de las siete que conforman el Departamento de Amazonas y se encuentra en la zona nororiental del Perú
A casi un año de ocurridos los hechos, el pasado 24 de noviembre del 2014, el fiscal de Utcubamba que investigó el caso Dr. Vinko Santillán Benites y la Sala, coincidieron que el móvil para que el Sub Teniente Hugo Cabrera Tentalean, haya asesinado a sangre fría a los tres soldados a su cargo, fue la falta de alimentos en el referido puesto de vigilancia ubicado en la Cordillera del Cóndor.

Hugo Cabrera Tantalean

Hugo cabrera Tantalean


Esta tesis también la compartió el abogado de la parte agraviada José Núñez Barboza, quien refirió que los soldados habían sustraído algunos víveres, que eran guardados por el oficial; ya que no habían suficientes alimentos en el puesto de vigilancia, y esto originó que el sub teniente utilice su fusil de guerra Galil y los asesine; tras perseguirlos en horas de la noche y atacarlos por la espalda. Barboza descartó que otros soldados estén involucrados en el hecho de sangre.
Se informó que dos de las familias de las victimas recibieron íntegramente la reparación civil por parte del Ejército Peruano. La tercera familia afectada tiene aun que allanar la documentación solicitada, para que accedan inmediatamente a este derecho que les asiste.Los soldados del EP pertenecían a las lejanas comunidades de Shaim, Canga y Tsawantus.
La Sala Penal Supraprovincial de Amazonas, con sede en Bagua Grande, adelantó el fallo de la sentencia. Fuentes del poder judicial indicaron que la lectura integra del dictamen se realizaría en una audiencia pública, el nueve de diciembre del 2015.

Asesinan a defensor de la legalidad en Tampopata

Fue asesinado Alfredo Ernesto Vracko Neuenschwander (59), quien habia firmado un contrato de concesión forestal y de fauna silvestre con el Estado desde el 2004,en lo que ahora se ha convertido en zona de minería ilegal, conocida como La Pampa, en el distrito de Inambari, provincia de Tambopata, región de Madre de dios.

El irracional crimen,se presume, habría sido cometido por mineros que extraen oro ilegalmente, y fue perpetrado en su domicilio, ubicado en el Km 93 de la Carretera Interoceánica aproximadamente a las 7:00 p.m. Tres disparos de bala acabaron con la vida del reconocido concesionario.

En su casa, Vracko tenía un aserradero de madera y meses antes había denunciado la invasión de mineros ilegales en su concesión. Precisamente la mañana de su asesinato se había programado un operativo de desalojo por parte de la Fiscalía Ambiental de Tambopata contra este delito; sin embargo, la diligencia se habría suspendido.

“Nadie le comunico a don Alfredo que la diligencia de la fiscalía se había suspendido, por eso esperó todo el día en su casa”, manifestaron sus familiares.

Vracko y la mineria ilegal
Alfredo Vracko amaba su bosque y fue el único que no cedió ante los mineros ilegales de La Pampa. Nació el 12 de marzo de 1957. Llego a Puerto Maldonado a los trece años de edad junto a su padre y sus hermanos, cuando recién se abría la trocha carrozable que uniría Puerto Maldonado con la ciudad del Cusco. Ellos se ubicaron el Km 93 donde instalando un aserradero, comenzaron a trabajar la madera y la agricultura desde aquellos años.
AV

Don Alfredo, como era conocido, luchó por el trabajo formal de la madera, con manejo sostenible y planes de aprovechamiento técnico. Por ello, con su familia decidieron formalizar el área solicitando una concesión para reforestación. El año 2004 obtuvo una respuesta positiva a su pedido y le permitieron forestar y reforestar 2,543 hectáreas, además de cultivar una parcela agrícola al pie de la carretera.

Pero, dos años después, la paz que reinaba en la zona se interrumpiría con la construcción de la Carretera Interoceánica. La invasión de los mineros ilegales a La Pampa, era cuestión de tiempo. Ellos tomaron el Km. 98, en la zona conocida como Lamal e invadieron muchas concesiones asentadas en el lugar.

El 20 de junio de 2007, Vracko denunció ante las autoridades la invasión hecha por los mineros ilegales a su concesión de reforestación. Incluso acudió al OSINFOR sin que tuviera mayor eco a sus quejas, ni el respaldo legal, pese a tener un contrato con el Estado. El Reglamento de Organizacion y Funciones (ROF) del OSINFOR, y el Decreto Legislativo Nº 1085, que crea el Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre, reza::Ejercer potestad sancionadora en el ámbito de su competencia, por las infracciones a la legislación forestal y de fauna silvestre…Supervisar, fiscalizar y evaluar el cumplimiento de los contratos de concesión forestal y de fauna silvestre otorgados por el Estado, así como las obligaciones y condiciones contenidas en ellos y en los planes de manejo respectivos; así como los servicios ambientales provenientes del bosque:

Paradójicamente el OSINFOR en vez de apoyarlo y defender su concesión, le abrió un Proceso Único Administrativo (PUA) para caducar su concesión, ya que según el organismo, Vracko había permitido el ingreso de los mineros a su propiedad. Medida descabellada que indudablemente beneficiaba a los usurpadores; Alfredo Vracko peleaba contra la ilegalidad y el Estado.

Lejos de dejarse abatir, Vracko agrupó a otros concesionarios y constituyó la Federación de Concesionarios de Reforestación de Madre de Dios (FEFOREMAD) para defender organizadamente las áreas de concesión en La Pampa.

Su lucha fue vana. Muchos concesionarios fueron invadidos por los mineros ilegales y sus concesiones depredadas y otros aceptaron el dinero de la ilegalidad. Así la minería ilegal se adueñó de la zona.

Pese a las más de 15 interdicciones realizadas en La Pampa, la minería ilegal sigue reinando en la zona. La comunidad y las organizaciones ambientales exigimos que este crimen no quede impune y que tanto la Policía Nacional como el Ministerio Público ubiquen a los asesinos y cómplices para ponerlos ante la justicia.

A Alfredo Vracko nadie lo podía doblegar. Ni el oro ni el dinero de los mineros. Tampoco sus amenazas y las constantes invasiones. Menos el descuido y la desatención del Estado. Se convirtió en un muro contra la ilegalidad y por eso lo eliminaron…

“En Europa, con la pluma y la espada”

Mientras haya mezquitas y “madrazas” instalando el rencor, habrá combatientes que sustituirán a los caídos.

Por Julio María Sanguinetti (*)

Nos explicamos que a Europa, vieja, culta, rica (pese a un mal momento), abroquelada detrás de su cómodo Estado de Bienestar y su tolerante democracia liberal, le costará asumir que está en guerra. Lo entendemos, porque es triste y doloroso.
Pero, como dijo Giovanni Sartori al diario español El Mundo en octubre de 2007, “el Islam ha declarado la Guerra Santa a Occidente, que no sabe defenderse”. Ya en 1996, Samuel Huntington había publicado “El choque de las civilizaciones”, que fue mal leído como belicista cuando se trataba, lisa y llanamente, de una desesperada advertencia sobre lo que se venía.
Lo de Europa, entonces, no nos sorprende, pero es irreal. La declaración de guerra se la gritan en la cara todos los días y nadie debería entenderlo mejor, porque el enfrentamiento dura siglos.
Cuando Charles Martel, en 732, detuvo en Poitier a los musulmanes (poderosos en España), ya había comenzado. Proseguía mil años después, cuando en 1571, en Lepanto, la gran armada que comandara don Juan de Austria (y donde perdiera la mano el autor de El Quijote) enfrentó a Solimán El Magnífico. Al mismo tiempo, Europa vivía su propia guerra de religión y sólo diez meses después de Lepanto, París sufrió la horrible masacre de San Bartolomé, en que los cristianos católicos asesinaron al líder de los protestantes, el almirante Coligny, y a miles de sus seguidores. Estas guerras de religión envenenaron Europa durante tres siglos, y nuestros grandes monarcas, Carlos V y Felipe II, malgastaron la plata de América en esos sangrientos empeños.

Todo en nombre de la fe. Todo en nombre de Dios.
Todos convencidos. Todos fanatizados.Se precisaron varios siglos para que la Ilustración Volteriana, retomando ideas renacentistas, lograra avanzar en un proceso de secularización que fue delimitando los ámbitos del Estado y de la religión.
Ese proceso fue una de las grandes conquistas del liberalismo europeo, que también inspiró a nuestra América, donde, si bien los Estados no son tan laicos como nuestro Uruguay, en todos hay libertad de cultos y enseñanza, y un clima de tolerancia que superó aquellos enconados debates del 900.
Lo dicho parece anacrónico frente a lo que vivimos. No lo es. Simplemente demuestra lo largo y profundo que es el conflicto entre el Occidente judeo-cristiano y el Oriente musulmán, que viven, culturalmente hablando, en siglos distintos.

(*) Julio Maria Sanguinetti ex presidente de Uruguay

(*) Julio Maria Sanguinetti ex presidente de Uruguay


Por supuesto, en ese largo trayecto se mezclan imperialismos, colonialismos, rebeliones nacionales y el adorado petróleo.
Desde hace unos años, luego de que la gran crisis del petróleo en 1973 transfiriera un enorme poder al mundo árabe, estamos envueltos en una vorágine que día tras día cobra víctimas y nuevos enconos. Ahora fue París, pero antes fue Nueva York, y Madrid y Londres, y no nos olvidemos de Buenos Aires.
Por cierto, Occidente ha cometido disparates como la invasión a Irak, sustentada en un peligro militar inexistente y en la ingenuidad de pensar que se podía democratizar a un país sin la mínima cultura cívica.
Y Europa, acobardada por el peligro interno del que adolece, con la misma ingenuidad (¿o cobardía o cinismo?) reconoce la existencia del precario Estado Palestino, en nombre de un derecho a la autodeterminación que el reconocido niega a su vecino Israel.
Era cómodo pensar que el conflicto era musulmán-judío, hasta que comenzó la matanza de cristianos, y los degüellos en vivo y directo mostraron que aun ciudadanos franceses e ingleses eran ejecutores de los crímenes.
Aquí aparece otro sesgo de la ambivalencia: Europa es renuente a entender que Israel es el corazón de Occidente y la única frontera democrática en medio de un mar de dictaduras. Incluso es triste asumir, pero es verdad, que el único refugio de cierta racionalidad laica son los ejércitos (caso Egipto o Turquía).
La pregunta es para Sartori: ¿qué debe hacer Occidente para defenderse mejor? Angelo Pianebanco dice desde el Corriere della Sera que estamos en desventaja, porque el extremismo islámico conoce nuestros puntos débiles y nosotros seguimos sin entenderlos a ellos, creyendo que quien mata en nombre de Dios no es un verdadero “creyente”, cuando para ellos es exactamente al revés, se trata del mejor mensajero de Dios, además de un héroe civil.
Está claro que Estado Islámico, Al-Qaeda, Hezbollah y Hamas son cosas distintas. Pero su objetivo es el mismo: imponer su visión del mundo, dogmática, inhumana, despectiva de la mujer; instalar una suerte de teocracia totalitaria y para ello ir, paso a paso, derrumbando gobiernos árabes con cierto pluralismo y liquidar la prenda de la corona, que es Israel.
Si éste cayera, o perdiera apenas alguna batalla significativa (Jerusalén, por ejemplo), la oleada en Europa Occidental sería imparable y allí se sumarían, consciente o inconscientemente, todos los que hoy se sienten desamparados por el sistema democrático y capitalista.
La batalla debería comenzar entonces por una real alianza con el mundo musulmán moderado. Alianza no sólo militar, sino doctrinaria, filosófica, educativa, psicológica, dirigida a detener el avance de esa juventud encandilada con el fanatismo.

Mientras haya mezquitas y “madrazas” instalando el rencor, habrá combatientes que sustituirán a los caídos.
Lo que nos lleva a la inmoralidad de algunos países árabes (Arabia Saudita, por ejemplo) que financian a los terroristas para comprar paz interna mientras mantienen con Estados Unidos una alianza cínica en que se mezclan ventas de armas y de petróleo.
Sería esperanzador otear caminos más sencillos y claros. Pero no los hay. Con todo, ya sería un gran avance asumir la guerra en toda su complejidad y abordarla en conjunto.
Toda la emoción de París, si para algo debe servir es justamente para entender que somos más los que estamos de este lado, y que si creemos en las libertades y en la razón, en que al “César lo que es del César y a Dios lo que es Dios”, debemos usarlas para defenderlas como fue siempre, con la pluma y -desgraciadamente- también la espada.

Misericordia…

Beto O.
Por: Beto Ortiz
Te mato porque tú eres el malo y yo soy el bueno. Te mato porque mi vida vale más que la tuya
“¡No tendremos piedad!”. Tal fue la amenaza del presidente Francois Hollande al enterarse de la atroz masacre de París. El horror se enseñorea.

Te mato porque no crees en mi dios. Te mato porque debo proteger a mis hijitos. Te mato porque eres católico, porque eres judío, porque eres mahometano. Te mato porque no lo eres. Te mato porque no eres como yo. Te mato porque eres castaño oscuro o verde claro. Te mato porque no crees en la única verdad, aquella en la que yo creo. Te mato porque vives en el pecado. Te mato porque no entiendo tu idioma. Te mato porque tú no entiendes nada. Te mato porque tú no eres de aquí. Te quemo vivo porque eres jordano. Porque eres extranjero, te degüello. Te mato porque eres mujer. Te mato porque eres mi mujer. Te mato porque tienes plata y nosotros no tenemos nada. Te mato porque eres pobre y tu muerte no saldrá en los diarios. Te mato porque hasta aquí nunca va a llegar la fiscalía. Te mato porque te robas mi celular, mis alhajas, mis ahorros, mis gallinas. Te mato porque la policía no hace su trabajo. Te mato porque no eres de aquí y me arruinas el paisaje, porque vienes a ensuciar con tu miseria el reino que tanto sacrificio nos costó construir. Te mato porque el gobierno no hace su trabajo. Te mato porque, cuando yo sea presidente, implantaré la pena de muerte –he ahí mi principal promesa de campaña–, decretaré tu pena de muerte. Te mato porque la gente como tú nunca va a cambiar. Te mato porque tú no tienes arreglo. Te mato porque las cosas no son como deberían ser. Te mato para que te sirva de escarmiento. Te mato porque eso es lo que el libro sagrado me ordena. Te mato porque tú mataste primero. Por eso te mato. Te mato porque las cosas no salen como yo quiero.
Esa es la triste lógica de la especie humana. Todas estas fotos horrendas son noticias de palpitante actualidad. Estampitas de esta época espeluznante en la que todo nos da lo mismo. Nada nos conmueve, nada nos importa, nada nos impresiona. Son postales de un único odio universal, de un agujero negro en el alma de todos. Soy periodista y mis ojos han visto suficientes muertos. Muertos decapitados, quemados, despedazados, podridos. Y, sin embargo, todavía soy perfectamente capaz de llorar ante cualquiera de estas fotos. Nunca voy a estar a favor de matar. A nadie. Nunca voy a estar del lado del que tiene las armas. Nunca voy a estar a favor de dejar que alguien se muera. No me importa lo que haya hecho o dejado de hacer. Nunca voy a estar a favor de dejar paralítico ni cuadripléjico a nadie. Nunca voy a estar a favor de torturar, azotar, masacrar, castrar, mutilar, linchar a nadie, por absolutamente ninguna razón. Critíquenme. Insúltenme. Aborrézcanme todo lo que quieran por eso. Apedréenme. Nunca voy a estar del lado del odio, que es la peor de las innumerables formas de la estupidez humana.
Ustedes que tanto se jactan de que creen en un dios, ustedes que rezan y rezan y se llenan la boca diciendo que su barbado diosito está en todas partes y que él y solo él es amor, mírense en estas fotografías y repitan conmigo:
Soy uno de los jóvenes horriblemente acribillados el viernes, cazados a escopetazos, “como si fueran pájaros”, los muchachos que –entre gritos de “¡Alá es grande!”– caían uno tras otro como piezas de dominó en el concierto del Bataclan del bulevar Voltaire, de París.
Soy el universitario de Los Olivos que estudiaba dos carreras y que murió a los 19 años de un balazo en la cabeza por tratar de impedir que le roben el auto a su papá.
Soy el estudiante venezolano, asesinado en la flor de la juventud, por las sanguinarias bandas paramilitares de la dictadura.
Soy el dirigente ashaninka asesinado por las mafias madereras. Soy el awajún, el wampís arrasado en Bagua, en su propia selva. Soy todos los muertos por conflictos sociales en este gobierno y en todos los anteriores y en los que vendrán.
Soy un policía asesinado por etnocaceristas en el Andahuaylazo, un policía asesinado por los nativos en la Estación 6, un policía asesinado por Sendero en el VRAEM.
Soy el niño sirio que yace muerto en la orilla de una playa de Turquía hacia donde sus padres trataban de llegar para salvarlo del odio.
Soy el ladrón amarrado y desnudo con el que todo un pueblo enloquecido se ensaña creyendo aplicar “la justicia popular”.
Soy el pequeño palestino al que un soldado israelí estrangula mientras blande su metralleta.
Soy el piloto jordano quemado vivo dentro de una jaula.
Soy el periodista decapitado por el Estado Islámico solamente por ser periodista, por ser americano, por no ser musulmán. (Solamente para que conste en el video y ese video se viralice en las redes sociales).
Soy el joven fotógrafo asesinado por sicarios en la puerta de su casa. Soy el joven fotógrafo aplastado contra el asfalto por una combi asesina de Orión.
Soy el anciano arrimado en una silla de ruedas, muerto sin que nadie se percate siquiera, olvidado en algún rincón de algún asilo cualquiera.
Soy el ciudadano iraquí lanzado al vacío porque quizás era homosexual.
Soy el alegre chico barrista lanzado al vacío desde el palco del Monumental.
Soy la mujer iraní enterrada hasta el cuello y luego muerta a pedradas, por haberle sido infiel a su marido.
Soy la mujer rapada a coco y desnuda, azotada por ronderos cajamarquinos o puneños que la acusan de adulterio.
Soy el preso olvidado que agoniza, al lado de un militar corrupto, en el tópico de una cárcel cualquiera.
Soy el cadáver solitario, olvidado en la morgue, el hombre de cuya vida nunca supo nadie, el muerto de cuya muerte nadie se entera
Todo esto está pasando en el mundo. Ahora mismo.
En este preciso instante en que tú te dispones a sentarte plácidamente a la mesa para almorzar en este domingo soleado con tu familia