CONSECUENCIAS DE LA CRISIS INMOBILIARIA

Los promotores deben 325.000 millones y amenazan el sistema financiero:
“El sector inmobiliario está quebrado”.

Así de contundente se mostró ayer el presidente de la Asociación Hipotecaria Española, Santos González Sánchez, que habló en nombre de las entidades financieras.

EL DATO
El 25% de las ‘compras’ son adjudicaciones
Una de cada cuatro inversiones inmobiliarias en oficinas y centros comerciales es en realidad una adjudicación de activos por parte de las entidades financieras que no encuentran otra vía de recuperar su deuda, según los datos de la consultora Jones Lang Lasalle. La firma contabilizó el año pasado 21 transacciones en Barcelona, por 544 millones de euros: el 54% fueron compraventas tradicionales, el 24% adjudicaciones de la banca y el 22% restante operaciones de sale & leaseback, una alternativa de financiación atractiva para muchas empresas. Bancos y cajas prefieren incorporar más activos inmobiliarios a su balance, pese a la necesidad de provisionar parte de su valor que ha impuesto el Banco de España, antes que ejecutar al deudor por un crédito impagado, con el riesgo de abocarlo a un concurso de acreedores con grandes quitas o incluso a la liquidación.

-Las entidades de crédito no asumirán la deuda que las inmobiliarias no pagan
-Las viviendas hipotecadas subieron en noviembre por primera vez desde 2007

Suena fuerte, pero aseguró que los bancos y las cajas no tienen capacidad para asumir la deuda estructural de las inmobiliarias, que ascendía a 324.439 millones de euros en el tercer trimestre del 2009, según los datos del Banco de España.

De ese importe, más del 50% corresponde a bolsas de suelo que las promotoras adquirieron años atrás y ahora no encuentran cómo darles salida. “Y mientras a esas parcelas de suelo no se les ponga en valor, el sistema financiero no podrá poner el contador a cero y, por lo tanto, afrontar la financiación de nuevas viviendas”, apuntó.

Es decir, la banca está dispuesta a echar el cerrojo y no dar a los promotores más créditos para el inicio de nuevas promociones porque empieza a convertirse en una espiral peligrosa.

Ese endeudamiento de los promotores genera al año unos intereses asociados de 15.000 millones, que están provocando procesos de refinanciación muy complicados. Además, las entidades financieras tienen cada vez más problemas para asumir los activos inmobiliarios como dación de pago porque, entre otras cosas, estos cada día valen menos.

“La viabilidad del sector del ladrillo está en juego y pone en peligro al sector financiero”, subrayó. González dijo que “alguien” tiene que asumir las riendas para afrontar este problema, y señaló a las propias entidades financieras, al Ministerio de Economía, al ICO e incluso al Banco de España. Reconoció que todos los agentes involucrados son conscientes de este peligro, pero nadie quiere afrontarlo de forma global y todos miran hacia otro lado. “Tienen que estudiar –de forma conjunta– la viabilidad del sector inmobiliario”, apuntó, que, por otra parte, “no puede desaparecer como industria”.

Esa cifra de endeudamiento representa casi el 30% del PIB español, con lo que resulta imposible que el Estado lo asuma como deuda porque se dispararía el déficit.

González asume que la solución no es fácil, pero mientras no se cree un “banco malo” (del que ya se habló al principio de la crisis) o una entidad similar y las entidades financieras no saquen de sus balances, sea como sea, esta mora, el problema no se va a desatascar.

Otra de las medidas que el directivo puso sobre la mesa es que parte de los recursos que se van a dedicar mediante el FROB a reestructurar el sistema financiero se destinen a aligerar “la presión del crédito inmobiliario”. Y puso como ejemplo, que aunque los promotores vendieran 800.000 viviendas en los diez próximos años, como en sus mejores tiempos, no podrían afrontar el pago del actual endeudamiento.

El sector asume que se venderán unas 200.000 casas en el 2010 y que el stock actual asciende a unas 750.000 unidades.

Y lo peor –añadió– es que “la deuda de las inmobiliarias afecta a los rating (calificación crediticia) de las entidades financieras, con las consecuencias que ello conlleva en un sector que aún no ha recuperado del todo la liquidez. “El sistema financiero tendrá que hablar y explicar hasta cuándo puede soportar esta situación”. Está claro que al final de la crisis quedarán en el camino promotoras y entidades financieras, pero ni unas ni otras pueden desaparecer de un plumazo.

Los promotores, por su parte, siguen pidiendo ayudas al Gobierno para la rehabilitación y el alquiler y critican a la banca porque “les apoyó en la especulación del suelo”. Estos tienen que abrir los ojos y reconocer que el problema “está en el colapso financiero provocado por el ladrillo”.

El foro de Davos plantea «repensar, rediseñar y reconstruir» un nuevo orden de cooperación mundial


Presencia del sector financiero se echará en falta

No se pueden esperar resultados aceptables a lo hora de definir un nuevo orden mundial de cooperación si no se produce una reflexión previa. Davos y su Foro Económico Mundial son un buen escenario para esbozar propósitos, pero no se debe esperar mucho más del encuentro. La ingente tarea queda para quienes tienen capacidad ejecutiva.
En su 40° aniversario, el Foro Económico Mundial de Davos se plantea la tarea nada sencilla de «mejorar el estado del mundo». Con ese afán, los líderes económicos y políticos se reunirán a partir de mañana en la pequeña localidad del cantón suizo de los Grisones, en pleno corazón de los Alpes, para «repensar, rediseñar y reconstruir» un nuevo orden económico mundial que debería derivarse de la «cooperación global». ¿Tarea colosal?
No es ese el criterio del profesor Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del foro. «Tenemos que repensar nuestros valores: vivimos en una sociedad global con diferentes culturas. Tenemos que rediseñar nuestros procesos: cómo afrontamos el reto de una agenda global. Y, finalmente, tenemos que reconstruir nuestras instituciones». Este mensaje, expuesto ayer en una rueda de prensa que tuvo lugar en Ginebra, considera posible mejorar el estado actual del mundo, pero al mismo tiempo reconoce una realidad palmaria: «El presente sistema de cooperación no funciona suficientemente», planteó Schwab.
Dicho con otras palabras, ¿cuál ha sido el efecto real de los acuerdos de otros foros supranacionales, como el G-7, el G-20 y el Fondo Monetario Internacional? Desde diferentes esferas sociales se ha puesto en cuestión la eficacia de las medidas adoptadas en esos organismos para contrarrestar la crisis. Pero «Davos es solo un foro de reflexión, no aportará mucho más», considera Francesc Xavier Mena, profesor de economía de Esade.
Si los organismos internacionales en los que participan los estados a su más alto nivel ofrecen serias dudas sobre la eficacia de sus medidas, «pensar que desde Davos se pueda aporta una vía ejecutiva para resolver los problemas de esta sociedad, sería sobreestimar su capacidad», piensa Xavier Segura, director del servicio de estudios de Caixa Catalunya, quien, sin embargo, reconoce la eficacia del evento como foro de debate.
¡Qué menos para una reunión que, hasta el próximo 31 de enero, permitirá que se encuentren 1.400 ejecutivos de primer nivel de las primeras 1.000 compañías del mundo! También los políticos se dejarán ver por la montaña mágica –Davos es escenario de la novela del mismo nombre de Thomas Mann–, entre ellos, José Luis Rodríguez Zapatero, presidente español y de turno en la Unión Europea. Nicolas Sarkozy se encargará de la pronunciar la conferencia inaugural. Quizá planteará la posibilidad de refundar el capitalismo. Y han prometido su participación los presidentes de México y Brasil, Colombia, Canadá, Corea, Suráfrica y otros estadistas africanos.
También han asegurado su presencia más de 5.000 policías y miembros del ejército para que los debates trascurran con tranquilidad y lejos de la acción de los grupos antisistema que suelen aprovechar el evento para dar a conocer qué piensan de los líderes mundiales.
Se echará en falta, sin embargo, a un grupo económico que tendría mucho que decir sobre la crisis. Los banqueros brillarán por su ausencia. Tan solo está prevista la presencia del presidente del comité directivo del Deutsche Bank, Josef Ackermann. «La crisis financiera, que es el tema más importante, no se podrá abordar, porque los viejos banqueros no darán la cara, y los nuevos no irán», comenta Mena.
Pero en la agenda no faltará la voluntad de hacer frente a la devastación de Haití. «Esperamos presentar a la comunidad internacional un gran esfuerzo común de ciudadanía global», reflexionó ayer Schwab. Bienvenido sea, si se produce.

Feria gastronómica Mistura durará seis días

Gastón Acurio: “Quiero que la gente que vaya a Mistura sienta orgullo e identidad”

El cocinero y presidente de Apega dijo a elcomercio.pe que espera que este año se consolide el mensaje de la feria gastronómica

Ayer se anunció que este año Mistura durará seis días -dos días más que en el 2009-, que habrá entradas a precios populares, que el local será más grande y que se espera que asistan 150 mil personas.

Pero Mistura es mucho más que cifras y números, es la fiesta de nuestra comida y, como tal, es símbolo nacional. Por eso, Gastón Acurio dijo que uno de los objetivos que personalmente tiene es “ofrecer una mejor experiencia a quien nos visite (en la feria) y que la gente sienta –más que el año pasado incluso- orgullo y la identidad fortalecida”.

“Internamente, queremos consolidar el mensaje de Mistura, que es la integración, el respeto a las diferencias y la puesta en valor de nuestros recursos (…). Y de cara al mundo, seguir avanzando en el camino de hacer de Mistura la gran feria de esta parte del hemisferio”, dijo el chef peruano.

Torre Eiffel fue visitada por 6,6 millones de personas en el 2009

Número de visitas disminuyó en 5% con relación al año 2008, cuando se batió el récord de 6,9 millones
La emblemática Torre Eiffel de París fue visitada por 6.600.000 personas de todo el mundo en 2009, un 5% menos que el año anterior, cuando se batió el récord de 6.930.000 visitas al monumento más popular de Francia.

La empresa que lo gestiona, la Sociedad de Explotación de la Torre Eiffel (SETE), precisó hoy en un comunicado que el retroceso en el número de visitantes fue más marcado en el primer semestre del año y se debió, principalmente, al efecto de la crisis económica mundial sobre el sector turístico.

Otras de las razones del descenso, añade la nota, son las condiciones climatológicas desfavorables y algunas de las obras que se han realizado en la Torre durante 2009, año en el que se celebró el 120 aniversario de su construcción.

El número de visitas descendió especialmente entre los visitantes extranjeros de países lejanos (Asia y Sudamérica), mientras las de los franceses se mantuvieron al mismo nivel que el año anterior.

La torre Eiffel, la construcción más elevada de París con 324 metros de altura, está abierta al público todos los días del año.

Continua la ola de frio polar en Europa

Decenas de alemanes atrapados en autopista por nevada nocturna
Las fuertes nevadas que han caído en Europa dejaron atrapadas a 160 personas durante la noche en una autopista del noroeste de Alemania, forzando a los conductores a mantener encendidos los motores para sobrevivir hasta que les rescatase la policía el domingo.
La policía de la ciudad de Altentreptow dijo que 148 adultos y 19 niños quedaron atrapados en automóviles, un autobús y camiones en la autopista A20 de la costa del Báltico.
“Al menos los bomberos pudieron ofrecerles bebidas calientes y comida mientras esperaban”, dijo Jens Apelt, un portavoz de la policía de Altentreptow.
Los automovilistas fueron rescatados después de que los equipos de rescate usaran máquinas quitanieve y otros mecanismos para empujar dos metros (seis pies y medio) de nieve.
Los automovilistas fueron llevados a tiendas de campaña ofrecidas por organizaciones de ayuda local.
“Varias zonas de la autopista aún están bloqueadas por las ventiscas de nieve, pero estamos intentando sacar todos los automóviles de la nieve para que los conductores puedan regresar a sus vehículos y tomar una ruta distinta”, dijo Apelt.
Entretanto, en el sur de Polonia, unas 80.000 personas se quedaron sin electricidad el domingo después de que se desplomaran varias ramas de árboles por el peso de la nieve, rompiendo las líneas eléctricas, reportó la agencia noticiosa PAP.
El tránsito también se convirtió en una pesadilla en otras zonas del noreste alemán, donde se sufrió un segundo día de nevadas y ventiscas, especialmente a lo largo de la costa del Báltico.
Dos hombres murieron en un accidente en la costa de Nordvorpommern cuando su automóvil se deslizó en una carretera llena de nieve y se estrelló contra un árbol.
En la ciudad alemana de Anklam, cerca de la frontera con Polonia, un equipo de rescate liberó un tren con 14 pasajeros que quedó estancado en medio de una fuerte ventisca, reportó la agencia noticiosa alemana DAPD.
En el aeropuerto de Francfort 61 vuelos fueron cancelados y más de 400 personas pasaron la noche allí. En la costa del Báltico, se canceló el servicio de transbordador a Escandinavia.
En el sur de Dinamarca, los fuertes vientos y nieve también causaron estragos en las carreteras y las autoridades alertaron sobre el hecho de conducir cuando sea estrictamente necesario.
La agencia noticiosa Asociación de Prensa Británica reportó que las muertes relacionadas con el clima en el país son ya 26.

Tráfico:Mayor amenaza contra la democracia en latinoamérica puede ser contenida

Mario Vargas Llosa pide descriminalizar el consumo de drogas
Hace algún tiempo escuché al presidente de México, Felipe Calderón, explicar a un grupo reducido de personas, qué lo llevó hace tres años a declarar la guerra total al narcotráfico, involucrando en ella al Ejército. Esta guerra, feroz, ha dejado ya más de quince mil muertos, incontables heridos y daños materiales enormes.
El panorama que el presidente Calderón trazó era espeluznante. Los cárteles se habían infiltrado como una hidra en todos los organismos del Estado y los sofocaban, corrompían, paralizaban o los ponían a su servicio. Contaban para ello con una formidable maquinaria económica, que les permitía pagar a funcionarios, policías y políticos mejores salarios que la administración pública y una infraestructura de terror capaz de liquidar a cualquiera, no importa cuán protegido estuviera. Dio algunos ejemplos de casos donde se comprobó que los candidatos finalistas de concursos para proveer vacantes en cargos oficiales importantes relativos a la seguridad habían sido previamente seleccionados por la mafia.
La conclusión era simple: si el gobierno no actuaba de inmediato y con la máxima energía México corría el riesgo de convertirse en poco tiempo en un narcoestado. La decisión de incorporar al Ejército, explicó, no fue fácil, pero no había alternativa: era un cuerpo preparado para pelear y relativamente intocado por el largo brazo corruptor de los cárteles.
¿Esperaba el presidente Calderón una reacción tan brutal de las mafias? ¿Sospechaba que el narcotráfico estuviera equipado con un armamento tan mortífero y un sistema de comunicaciones tan avanzado que le permitiera contraatacar con tanta eficacia a las Fuerzas Armadas? Respondió que nadie podía haber previsto semejante desarrollo de la capacidad bélica de los narcos. Estos iban siendo golpeados, pero, había que aceptarlo, la guerra duraría y en el camino quedarían por desgracia muchas víctimas.
Esta política de Felipe Calderón que, al comienzo, fue popular, ha ido perdiendo respaldo a medida que las ciudades mexicanas se llenaban de muertos y heridos y la violencia alcanzaba indescriptibles manifestaciones de horror. Desde entonces, las críticas han aumentado y las encuestas de opinión indican que ahora una mayoría de mexicanos es pesimista sobre el desenlace y condena esta guerra.
Los argumentos de los críticos son, principalmente, los siguientes: no se declaran guerras que no se pueden ganar. El resultado de movilizar al Ejército en un tipo de contienda para la que no ha sido preparado tendrá el efecto perverso de contaminar a las Fuerzas Armadas con la corrupción y dará a los cárteles la posibilidad de instrumentalizar también a los militares para sus fines. Al narcotráfico no se le debe enfrentar de manera abierta y a plena luz, como a un país enemigo: hay que combatirlo como él actúa, en las sombras, con cuerpos de seguridad sigilosos y especializados, lo que es tarea policial.
Muchos de estos críticos no dicen lo que de veras piensan, porque se trata de algo indecible: que es absurdo declarar una guerra que los cárteles de la droga ya ganaron. Que ellos están aquí para quedarse. Que, no importa cuántos capos y forajidos caigan muertos o presos ni cuántos alijos de cocaína se capturen, la situación solo empeorará. A los narcos caídos los reemplazarán otros, más jóvenes, más poderosos, mejor armados, más numerosos, que mantendrán operativa una industria que no ha hecho más que extenderse por el mundo desde hace décadas, sin que los reveses que recibe la hieran de manera significativa.
Esta verdad vale no solo para México sino para buena parte de los países latinoamericanos. En algunos, como en Colombia, Bolivia y el Perú avanza a ojos vista y en otros como Chile y Uruguay de manera más lenta. Pero se trata de un proceso irresistible que, pese a las vertiginosas sumas de recursos y esfuerzos que se invierten en combatirlo, sigue allí, vigoroso, adaptándose a las nuevas circunstancias, sorteando los obstáculos que se le oponen con una rapidez notable, y sirviéndose de las nuevas tecnologías y de la globalización como lo hacen las más desarrolladas transnacionales del mundo.
El problema no es policial sino económico. Hay un mercado para las drogas que crece de manera imparable, tanto en los países desarrollados como en los subdesarrollados, y la industria del narcotráfico lo alimenta porque le rinde pingües ganancias. Las victorias que la lucha contra las drogas puede mostrar son insignificantes comparadas con el número de consumidores en los cinco continentes. Y afecta a todas las clases sociales. Los efectos son tan dañinos en la salud como en las instituciones. Y a las democracias del Tercer Mundo, como un cáncer, las va minando.
¿No hay, pues, solución? ¿Estamos condenados a vivir más tarde o más temprano, con narcoestados como el que ha querido impedir el presidente Felipe Calderón? La hay. Consiste en descriminalizar el consumo de drogas mediante un acuerdo de países consumidores y países productores, tal como vienen sosteniendo “The Economist” y buen número de juristas, profesores, sociólogos y científicos en muchos países del mundo sin ser escuchados. En febrero del 2009, una Comisión sobre Drogas y Democracia creada por tres ex presidentes, Fernando Henrique Cardoso, César Gaviria y Ernesto Zedillo, propuso la descriminalización de la marihuana y una política que privilegie la prevención sobre la represión. Estos son indicios alentadores.
La legalización entraña peligros, desde luego. Y, por eso, debe ser acompañada de un redireccionamiento de las enormes sumas que hoy día se invierten en la represión, destinándolas a campañas educativas y políticas de rehabilitación e información como las que, en lo relativo al tabaco, han dado tan buenos resultados. El argumento según el cual la legalización atizaría el consumo como un incendio, sobre todo entre los jóvenes y niños, es válido, sin duda. Pero lo probable es que se trate de un fenómeno pasajero y contenible si se lo contrarresta con campañas efectivas de prevención. De hecho, en países como Holanda donde se han dado pasos permisivos en el consumo de las drogas, el incremento ha sido fugaz y luego de un cierto tiempo se ha estabilizado. En Portugal, según un estudio del CATO Institute, el consumo disminuyó después que se descriminalizara la posesión de drogas para uso personal.
¿Por qué los gobiernos, que día a día comprueban lo costosa e inútil que es la política represiva, se niegan a considerar la descriminalización y a hacer estudios con participación de científicos, trabajadores sociales, jueces y agencias especializadas sobre los logros y consecuencias que ella traería? Porque, como lo explicó hace 20 años Milton Friedman, quien se adelantó a advertir la magnitud que alcanzaría el problema si no se lo resolvía a tiempo y a sugerir la legalización, intereses poderosos lo impiden. No solo quienes se oponen a ella por razones de principio. El obstáculo mayor son los organismos y personas que viven de la represión de las drogas, y que, como es natural, defienden con uñas y dientes su fuente de trabajo. No son razones éticas, religiosas o políticas sino el crudo interés el obstáculo mayor para acabar con la arrolladora criminalidad asociada al narcotráfico, la mayor amenaza para la democracia en América Latina, más aún que el populismo autoritario de Hugo Chávez y sus satélites.
Lo que ocurre en México es trágico y anuncia lo que empezarán a vivir tarde o temprano los países que se empeñen en librar una guerra ya perdida contra ese otro Estado que ha ido surgiendo delante de nuestras narices sin que quisiéramos verlo.

LIMA, ENERO DEL 2010

Perú:Inseguridad pública aumenta por delincuencia-Turismo se veria afectado-

¿Qué hace el Gobierno para defender a ciudadanos?
Esa es la pregunta que se repite con más fuerza e indignación en Lima y otras ciudades del país, ante la alarmante, escandalosa y cada vez más osada ola de robos y actos criminales contra ciudadanos indefensos.

Tal situación no puede continuar. Obliga al Gobierno a revisar y replantear la política de seguridad ciudadana, que, por inexplicables razones, no llega a cuajarse en resultados efectivos. Por el contrario, pareciera que cada vez estamos peor.

No nos referimos solo al reciente asalto a un bar de Barranco, sino a la creciente sensación de indefensión ciudadana ante los recurrentes y violentos asaltos a bancos, bodegas, restaurantes, etc., así como los secuestros al paso y extorsiones a la vista de todos. ¡Ni siquiera al tomar un taxi nos sentimos seguros!

En lo que va del año hemos tenido ya tres ministros del Interior y cinco en lo que va del régimen, cada cual con una óptica distinta que finalmente resulta en manotazos de ahogado o medidas efectistas, sin que se logre perfilar una política de Estado coherente y sostenida, con metas tanto de corto como de mediano plazo.

La prevención es crucial, pero no puede descuidarse la inteligencia y la investigación criminal para desbaratar las bandas de delincuentes y asesinos.

En medio de este desorden, hemos tenido tres directores generales de la Policía Nacional en siete meses, en tanto que el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana (Conasec) tampoco logra articular recomendaciones adecuadas. El caso de Trujillo es grave y escandaloso. El ministro del Interior, Octavio Salazar, debe explicar cómo es posible que, en lugar de disminuir, sigan creciendo las mafias de ladrones y extorsionadores que incluso amenazan con extender sus tentáculos a Lima, Chiclayo y Piura.

El diagnóstico es reservado. Y así como debe investigarse la gestión de los jefes policiales de Trujillo y Chiclayo, en vista de las denuncias de corrupción y hasta de una eventual existencia de escuadrones de la muerte, tiene que considerarse la necesidad de rotar a los jefes de estas y otras principales reparticiones para poder tomar medidas correctivas y romper círculos viciosos.

El Ministerio de Justicia, a su turno, no puede eludir su responsabilidad. Como se ha denunciado una y otra vez, la mayoría de latrocinios se planifican en las cárceles de Trujillo, Chiclayo y Lima. Resulta un absurdo y una burla al Estado de derecho que, en lugar de pagar por sus crímenes contra la sociedad, algunos delincuentes sigan cometiéndolos a control remoto.

El ministro Aurelio Pastor debe explicar por qué no se implementan los sistemas bloqueadores de celulares en los penales y qué medidas está tomando para que estos dejen de ser centros de especialización criminal. El Ministerio Público y el Poder Judicial deben responder por qué avezados criminales capturados salen nuevamente a las calles a seguir delinquiendo.

No caben medias tintas ni cortinas de humo. Estamos llegando a extremos peligrosos, pues el escandaloso déficit de orden y seguridad ciudadana pone en serio cuestionamiento la misma necesidad del Estado. ¿Para qué existe si no puede garantizar el derecho a la vida y la propiedad y los ciudadanos no pueden circular libremente sin la amenaza continua de ser asaltados? La ciudadanía exige respuestas, deslindes y resultados urgentes.