Macron: Más Europa para no caer en el “callejón sin salida” del nacionalismo

Presidente francés ve como prioridad reforzar el sentimiento de identidad y soberanía europea
El presidente francés, Emmanuel Macron, pronuncia un discurso sobre su visión de futuro de la Unión Europea, durante un encuentro en la sede del Parlamento Europeo, en Estrasburgo.
Emmanuel Macron ha acudido hoy por primera vez a la sede del Parlamento Europeo de Estrasburgo como presidente de Francia. El discurso del líder francés trae dos mensajes de calado: uno explícito, que se ha escuchado, y otro implícito, que se ha entendido. El primero, muy claro: la mejor forma de afrontar los desafíos de la globalización es reforzando la Unión Europea, apostando por más Europa, en contraposición a un regreso al “callejón sin salida” del nacionalismo. Y el segundo, que no ha pronunciado literalmente, pero ha rezumado entre cada una de las líneas: Francia ha vuelto. O, como mínimo, Francia quiere volver. Tras cinco años en los que Berlín ha asumido a regañadientes el liderazgo europeo, Macron se ha propuesto devolver a París su histórico rol de co-líder del proyecto europeo. Para ello, el presidente francés ha esbozado una serie de prioridades que giran en torno a una idea: reforzar el sentimiento de identidad y soberanía europea como algo complementario a las soberanías nacionales. “Necesitamos una soberanía que sea incluso más fuerte, que no sustituya la que tenemos, pero que la amplíe”, ha afirmado Macron.

Enmanuel Macron presidente de Francia

El objetivo, poder dar una respuesta efectiva a los problemas del mundo globalizado como son las crisis migratorias, el cambio climático o las crisis geopolíticas. Las prioridades enumeradas hoy por Macron riman con las que ya hiló en su discurso en la Universidad de la Sorbona en septiembre del año pasado, en el que avanzó su visión para la Unión Europea post Brexit. En este sentido, el presidente galo ha mencionado:· Un pacto migratorio que permita dar apoyo financiero a las autoridades locales para acoger e integrar refugiados· Una reforma fiscal para aumentar los impuestos que pagan las multinacionales de la economía digital y que eventualmente pueda convertirse en un ingreso propio de la UE.· Acordar una hoja de ruta para completar la unión bancaria y una capacidad fiscal que sirva de instrumento de estabilización económica en caso de que un país entre en crisis.·
Reforzar la identidad cultural europea, aumentando la integración de las universidades europeas, reformando las normas de los derechos de autor para proteger a los creadores y salvaguardar la diversidad cultural del continente.· Aumento de las contribuciones al presupuesto de la UE entre 2021 y 2027 (los primeros post-Brexit) pero a cambio de reformarlo profundamente: haciéndolo más eficiente y creando más recursos propios. Y a ello ha añadido cinco áreas en las que la UE debe reforzar esa soberanía europea que mencionaba:
Soberanía de seguridad, tanto exterior e interior
Aquí ha mencionado la cooperación en Defensa que aprobó la UE el año pasado, que algunos consideran la semilla de un eventual ejército europeo.
Soberanía económica y comercial. Ha pedido una “posición comercial más realista”, que proteja los intereses de los consumidores y las empresas.
Soberanía climática y energética, en la que Macron ve crucial poner un suelo al precio a las emisiones de CO2.
Soberanía alimentaria, que garantice alimentos de calidad a los europeos.
Soberanía digital, que proteja los datos de los ciudadanos pero, a su vez, no impida la innovación.Este discurso en la sesión plenaria de la Eurocámara llega cuando faltan apenas 20 días para que el próximo 7 de mayo se cumpla un año de su victoria electoral contra su némesis, la eurófoba Marine Le Pen.
Macron ganó las presidenciales francesas envuelto, casi literalmente, en una bandera de la Unión Europea y su discurso de la victoria fue precedido por la novena sinfonía de Beethoven, la Oda a la Alegría, el himno oficial de la UE. El problema del presidente francés es que poner en práctica ese europeísmo no solo depende de él. Por muy buena conexión que tenga con la canciller alemana, Angela Merkel, hay ciertas líneas rojas, especialmente en la reforma de la zona euro, que el Parlamento alemán no va a traspasar. Y no está solo. Países como Holanda, Austria, Dinamarca, Suecia, los bálticos… ya han dejado claro que no están muy por la labor de seguir mutualizando riesgos si en los países del sur no se sanean los balances bancarios, se enderezan las finanzas públicas y se mejora la competitividad de sus economías. Por eso la tarea de Macron para reformar el euro no consiste solo en convencer a estos países más escéptico. Tiene también dos tareas tanto o más importantes. Una, liderar y convencer a los países del sur en esa agenda reformista. Otra, predicar con el ejemplo y hacer esas mismas reformas en Francia. De momento, ya ha puesto el déficit por debajo del 3% y tiene a los sindicatos de uñas. MIQUEL ROIG

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