Francia: Macron presenta plan de acción contra inmigración «no deseada»

Consejo de Ministros estudia ley que incluye como contrapartida medidas que integren a inmigrantes legales y «selectivos»

Gérard Collomb, ministro del Interior, presentará en el Consejo de ministros de este miércoles, presidido por Emmanuel Macron, un proyecto de ley que se pretende «enérgico, severo y humanista», pero parece muy restrictivo contra la inmigración y el derecho de asilo en todos los terrenos judiciales y policiales, abriendo el grifo a una inmigración selectiva.

El proyecto de ley será debatido y posiblemente enmendado en la Asamblea Nacional y el Senado a partir del próximo mes de abril, para entrar en vigor más tarde. Macron cuenta con una mayoría muy amplia de diputados en favor de su proyecto, pero podría ser matizado en el Senado, con mayoría conservadora muy independiente.

La filosofía del proyecto aspira ser eminentemente empírica: «Actuar más rápidamente, con más recursos y energía, y, en contrapartida, crear nuevos derechos y estatutos para categorías muy limitadas de inmigrantes cuidadosamente elegidos».

La futura ley creará, en su día, una legislación de nuevo cuño, tipificando nuevos delitos, para crear un nuevo modelo de inmigración controlada. De entrada, cruzar las fronteras francesas de manera ilegal podrá ser castigado con cierta severidad. Se trata de un arma de nuevo cuño contra la inmigración «no deseada». Los extranjeros que crucen una frontera por un lugar no autorizado, o con papeles falsos, podrán ser condenados a un año de cárcel y una multa de 3.750 euros. Punto muy sensible, deberá ser matizado a lo largo de un debate parlamentario previsiblemente inflamable, desde muchos frentes, políticos, técnicos y humanitarios. El Consejo de Estado ha contestado el contenido y la oportunidad de este y otros puntos.

Emmanuel Macron Presidente de Francia

En un segundo plano, la lucha contra los extranjeros sin papeles, con papeles falsos o en situación irregular, contará con nuevos recursos policiales y judiciales.

Los extranjeros residentes en Francia, sin papeles o con papeles falsos, con el fin de instalarse y trabajar ilegalmente, podrán ser condenados a cinco años de cárcel y multas de hasta 75.000 euros. Punto muy delicado. Las numerosas asociaciones que militan y prestan socorro de urgencia judicial a numerosos inmigrantes anuncian una batalla de recursos que es difícil calibrar prematuramente, hasta que no se conozca el detalle concreto de las posibles medidas. Macron podrá imponer su proyecto en la Asamblea Nacional, pero hay muchos otros terrenos donde podrá ser contestado.

En el terreno policial, se anuncian medidas coercitivas más expeditivas. Se amplía de dieciséis a veinticuatro horas la detención preventiva, con el fin de reforzar el poder de investigación policial y judicial. Los detenidos que rechacen la toma de fotos o huellas dactilares podrán ser expulsados con rapidez. Sin ser espectacular, la medida puede facilitar el trabajo de las policías de fronteras, donde suelen plantearse problemas.

Los extranjeros que lleguen a Francia más o menos legalmente verán restringidas las posibilidades de la demanda de asilo. Con el fin de poner fin a ciertos abusos de muy diversa índole, serán rechazadas todas las peticiones de asilo que no respondan a situaciones concretas, eliminando los posibles recursos, alegando razones médicas o familiares.

Censo de extranjeros
Con el fin de centralizar y agilizar la nueva política, la futura ley prevé una suerte de censo oficial de extranjeros, inmigrantes en situación regular e irregular. Se trata, en principio, de un proyecto de carácter burocrático de cierta envergadura. Una organización de nuevo cuño, informatizada, podrá centralizar todas las informaciones individuales, personales y familiares de inmigrantes, refugiados y demandantes de asilo. Desde su entrada legal o ilegal en Francia, inmigrantes o refugiados serán fichados para poder ser controlados con más eficacia, y para ser integrados o expulsados con mayor rapidez, evitando el laberinto burocrático actual, del que se benefician los inmigrantes o refugiados más avispados o mejor aconsejados.

Tras los capítulos expresamente represivos, el proyecto de ley que este miércoles aprobará el Consejo de Ministros tiene varias dimensiones humanitarias.

Hasta ahora, los beneficiarios de una carta de residente debían renovarla todos los años. Está previsto crear una carta de residente plurianual, de cuatro años. A partir de ese primer periodo de tiempo, los beneficiarios podrían tener derecho a una carta de residente por tiempo indefinido.

Inmigrantes de élite
Como candidato a presidente de la República, Emmanuel Macron insistió en defender un modelo de «inmigración elegida, no sufrida». Se trata de un modelo que ya defendió Nicolas Sarkozy, hace años. La nueva legislación debe perseguir la inmigración ilegal y favorecer una cierta inmigración de élite: estudiantes, profesionales calificados, familias con recursos más o menos sólidos.

La nueva ley debe crear una carta especial para jóvenes inmigrantes, estudiantes, que podrían tener ciertos derechos para buscar empleo y crear pequeñas empresas. No sin cierto optimismo voluntarista, el presidente Macron ha defendido este punto concreto de su proyecto diciendo que «Francia debe acoger a quienes deseen participar en nuestro dinamismo económico y en la difusión de nuestro patrimonio lingüístico y cultural».Juan Pedro Quiñonero

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