Elecciones Perú: El 10 A y la justicia de Dios

El Perú se desangra y las voces del pueblo se pierden con el ruido implacable de los que pugnan por convencer que son poseedores de la receta milagrosa para encaminar nuestra nación, por la ruta de la justicia, la equidad y la prosperidad y del llamado “desarrollo”. Espacio y tiempo para llenar de guarismos estas cortas líneas, no caben, la realidad es contundente y nefasta, una mazamorra negra de mentiras, deshonestidad, robo, corrupción, mal ejemplo, ambición, cauterización de la conciencia, instituciones y organismos que sirven a intereses del poder, (las encuestadoras tienen su parte) y a quienes cortan el bacalao o la corvina; asesinos, violadores, depredadores de las riqueza natural bendita del Perú; estamos divididos, todos los postulantes pretenden hacer creer que quieren lo mismo para el Perú, pero ninguno sabe cómo, y todo esto lo soporta estoicamente por décadas nuestra nación, agobiada. Perú, Perú, ¿quién te introdujo en las fauces, desgarradoras de la injusticia, del engaño y de la avaricia?
Los encargados del orden no entienden del significado del equilibrio, los servidores no sirven, se sirven, los jueces juzgan por cohecho, los vehículos son primero que los peatones, la policía es una caricatura de la autoridad, los pasos de cebra (peatonales) son líneas surrealistas, nadie sabe para qué sirven… La sangre derramada clama justicia, del niño que muere bajo la conducción asesina de un micro busero, del empresario despojado de su dinero, del policía, del periodista que incomoda, del paciente por una mala praxis , los recursos naturales que se venden por intereses, que matan la prosperidad del peruano, del campesino abandonado a su suerte, del ciudadano que se contamina con mercurio, del pasajero que deja de existir bajo los fierros retorcidos de un ómnibus que rueda a un abismo; la irresponsabilidad no es un accidente…
Las promesas y formulas mágicas de los que asumieron un compromiso al ocupar el sillón presidencial, se petrificaron y quedaron en eso, en promesas, y ello también tendrá su pago… Me quedo corto y ustedes lo saben, es iluso pensar que este caldo de cultivo mefistofélico, tenga solución en los próximos 5 años…
Este proceso electoral único en su género, peruano por antonomasia, corrobora la falta de equidad y de verdadera vocación democrática, refleja el caos de nuestra patria, pero más allá, está la escasez de alternativas idóneas y de partidos sustancialmente honrosos, ninguno está en condiciones de tirar la primera piedra…
Trascendiendo nuestra limitación humana, nuestras pasiones y pensamientos arraigados, nuestras pugnas e intereses, el 10 A tendrá un resultado determinante para la existencia de los peruanos en los próximos años, Dios no es injusto y por encima de la voluntad y terquedad humana están sus designios eternos. “Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.” 2 Crónicas 7:14. Sin el socorro del Señor, nuestro país no encontrara solución alguna, no hay partido político que pueda solucionar esta grave crisis, ninguno lograra justicia y paz, tan solo continuáremos el proceso que nos corresponde asumir, y que merecemos, “la justicia es dar a cada cual lo que le corresponde”, y “justos” seguirán pagando las consecuencias por los pecadores. “Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá.” Mateo 12:25
Elevo mi oración y clamo a Dios por nuestras ciudades y nuestra nación e invoco a los ciudadanos y los creyentes y a los seguidores del Señor Jesucristo que intercedan a su omnipotencia y omnipresencia y que se cumpla su voluntad…”El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.” Daniel 2:21
Frente al resultado que fuere, debemos asumir nuestra responsabilidad y aunar esfuerzos para seguir desechando el mal enquistado en nuestra patria, ¿En qué medida de tiempo? Dependerá mucho de la conciencia de quien asuma la presidencia y su apego a la justicia…
“Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.
De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos”. Romanos 13: 1, 2,3

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