Tenemos derecho a saber por qué

Por: Carlos Basombrío

Algunos lectores me han hecho llegar su preocupación sobre por qué recién conocemos sobre un tema que se aprobó hace más de un año.
Vamos al punto: el Ministerio de Economía y Finanzas se precia de que en el año 2015 el Gobierno Nacional registró el máximo histórico de inversión pública, llegando a una cifra de 14,741 millones, lo que representa un crecimiento de 24% con respecto al año anterior.
Pero no solo es importante cuánto se invirtió, sino en qué se invirtió. Sobre esto llamó la atención el ex ministro de Economía Luis Carranza en la entrevista que le hace Mariella Balbi, en Perú21, el domingo pasado. Allí Carranza señala que este incremento se explica, principalmente, por una compra de armamento de 2,812 millones de soles (en realidad 2,990 millones), lo que solo fue superado por el Ministerio de Transportes y Comunicaciones. La inversión en armamento fue casi tres veces más que la de educación y cinco veces más que en salud.
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En otras palabras, y dado que Transportes y Comunicaciones, por su naturaleza, es un rubro históricamente alto en inversión, la prioridad absoluta de la inversión en el gobierno de Ollanta Humala en el 2015 fue la defensa nacional.
Este tema merece discutirse en tres sentidos. El primero, si era lo más importante desde el punto de vista de la reactivación económica; en segundo lugar, si era lo que la ciudadanía demandaba y la necesidad más importante para el país; en tercer lugar, y el más vinculado a la naturaleza de esta columna, por qué no se nos explicó a los ciudadanos que esta era la prioridad y por qué conocemos los detalles de cómo se gastó.
Sobre lo primero, hay que señalar que la compra de armas es un dinero que se genera en el Perú y va hacia el exterior, donde están los proveedores. Por tanto, no redundó para nada en un incremento de la demanda interna, justamente aquello que se necesitaba con urgencia en el año que concluyó y que, al no haber suficiente de esta, se convirtió en el principal factor interno que explicó el bajo crecimiento del año.
Sobre lo segundo, ¿por qué esa prioridad? Antes de que se me acuse de antimilitar, no planteo que no haya adquisiciones de armamento, ni siquiera que sus presupuestos no crezcan. Solamente pregunto: ¿cuáles han sido los criterios de interés nacional para que haya sido el presupuesto de inversión que más creció entre el 2011 y el 2015, pasando de 246 millones a 3,047 millones?
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No estamos en un momento en que el Perú esté especialmente preocupado por la posibilidad de conflictos bélicos. Nuestros únicos temas de tensión y muy puntuales son con Chile y estos han disminuido sensiblemente desde la sentencia de la Corte de La Haya hace dos años.
Adicionalmente, si nos guiamos por cuál es la principal preocupación de la población en el Perú hoy en día, no queda la más mínima duda de que la seguridad ciudadana es lo más importante. Sin discutir siquiera que se invierta en armamento, el gobierno de Ollanta Humala debe explicarle al país por qué decidió que la inversión pública en Interior el 2015 fuese un quinto de la asignada al sector Defensa. Agravado por el hecho de que entre los presupuestos de inversión importantes y por la proverbial incompetencia en el Ministerio del Interior, su ejecución presupuestal estuvo entre las más bajas.
La tercera razón tiene que ver directamente con nuestro derecho ciudadano a saber. En ningún momento, el presidente de la República ha señalado que su prioridad en inversión pública para el año 2015 iba a ser el armamento militar. Los medios de comunicación, incluido Perú21, tienen también una responsabilidad con sus lectores por no haber llamado la atención sobre esta situación, para que merezca un debate nacional como corresponde al uso de los dineros de todos. (Ni qué decir de los analistas de seguridad, a los que se nos pasó la misa de una).
Por último, y también vinculado al anterior, mucho del gasto militar se maneja en secreto o casi en secreto. Como dice Carranza en la entrevista mencionada: “Sabe Dios qué contratos se habrán firmado. Se decretó como secreta toda la compra de armamentos. Es gravísimo”. En Gestión del 7 de enero, Juan Carlos Eguren, congresista que sigue la ejecución presupuestal en detalle, señala, en el mismo sentido, que “el gasto militar de este gobierno se ha caracterizado por el secretismo, la modalidad de compra de gobierno a gobierno y una predilección por armamento de Francia y Corea del Sur”. No es necesario recordarles a nuestros lectores en qué países fue agregado militar el actual presidente.
Este es un tema más sobre el que Humala deberá rendir cuentas al país cuando acabe su gobierno. Entre tanto, Perú21 debería, en beneficio de sus lectores, indagar más. Después de todo, estamos hablando de la mayor cantidad de dinero que se haya invertido en un año en armamento en nuestra historia.

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