S. Juan de Lurigancho-Lima: Miles salen a la calle rechazando los crimenes

Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en SJL se cometieron 11.700 crímenes el 2013. Seis mil de ellos fueron asaltos y robos, y se perpetraron 1.500 asesinatos.
“No se metan con nuestros hijos”, gritaron miles de vecinos”

Alto al crimen. Ante la ola de asesinatos, extorsiones, sicariato y tráfico de tierras, las familias del distrito más poblado del Perú marcharon hasta el Congreso de la República para exigir seguridad. Reclaman el apoyo de las Fuerzas Armadas.
El mensaje no pudo ser más contundente: San Juan de Lurigancho (SJL) quiere la paz.
En una jornada en la que participaron maestros, alumnos, padres de familia, comerciantes, amas de casa y delegados de diversas instituciones públicas y privadas, miles de personas marcharon hasta el Congreso de la República, en señal de rechazo a la ola de crímenes que ha dejado en ese distrito el sicariato, la extorsión y el tráfico de tierras.

Multitudinaria marcha en rechazo de la criminalidad

Multitudinaria marcha en rechazo de la criminalidad


Juan Navarro Jiménez, alcalde del distrito, señaló que “el sacrificio de las víctimas es lo que nos impulsa a perseverar en la búsqueda de la paz”.
Irene Medina Cabello, coordinadora de la agrupación familiar La Planicie, señaló que los últimos delitos cometidos en San Juan de Lurigancho hacen necesario que la Policía intervenga con mayor decisión para combatir la criminalidad. “No se metan con nuestros hijos”, gritó, secundada por miles que iban detrás.

Ingreso de militares
El apoyo al pueblo de San Juan de Lurigancho también llegó desde diferentes sectores políticos: ahí estuvieron los congresistas Fernando Andrade Carmona, Luis Iberico, Sergio Tejada, Yonhy Lescano y Renzo Reggiardo, marcharon junto al alcalde Navarro y su pueblo hasta el Congreso.
Ahí sostuvieron una reunión con el vicepresidente del Parlamento, Modesto Julca, quien se comprometió a conversar con representantes del Ejecutivo –el premier Pedro Cateriano y el ministro Luis Pérez Guadalupe– para estudiar el posible ingreso de las fuerzas armadas a San Juan de Lurigancho como apoyo a la PNP.
Y es que en SJL 1.200 policías no pueden dar seguridad a un millón de habitantes.

Las cifras del terror

De acuerdo con el Observatorio de la Criminalidad del Ministerio Público, de los 19.911 delitos reportados en Lima, entre enero y setiembre del 2014, el 8,3% se cometió en San Juan de Lurigancho, superando al Callao, que tuvo el 8,1%.
El asesinato de Sabel Evangelista, director del colegio María Montessori, sumado al homicidio de dos hermanos vigilantes del CE Alpamayo School, las amenazas a más de 30 instituciones educativas, los asaltos que ocurren a diario (van más de 500 en lo que va del año), los ajustes de cuentas (van 12) y otros 337 delitos son razones suficientes para que los vecinos vivan con temor.
Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en esa zona de Lima se cometieron 11.700 crímenes en el 2013. Seis mil de ellos fueron asaltos y robos. También se cometieron 1.500 asesinatos.
La presidenta del AH Esmeralda de los Andes, Fermina Medina, pidió que el servicio militar sea obligatorio en SJL. Y Juvenal Sánchez contó: “A mi hijo lo mató un sicario de Los malditos de Bayóvar”.
Ellos fueron parte de las miles de personas que marcharon por las avenidas Próceres de la Independencia, 9 de Octubre y Abancay, luciendo camisetas con frases alusivas a la paz.
La jornada duró cinco horas. Se vieron delegaciones de instituciones educativas, comedores populares, comités del vaso de leche, asociaciones de mototaxis, miembros de la Iglesia y juntas vecinales.
Todos unidos en un solo grito: ¡No se metan con nuestros hijos!

Enfoque
Gustavo Dávila – Criminólogo
Los vecinos de S.J.L. no se deben callar
Los últimos sucesos ocurridos en San Juan de Lurigancho confirmaron que la falta de capacidad policial, sumada a la desidia y el temor de la ciudadanía colaboran con el desarrollo del crimen, en todos sus niveles.
Ahora, después de las muertes, nos vemos recién frente a una reacción: hay más policías y especialistas para cubrir esa vulnerabilidad que había con respecto al orden, la investigación y la inteligencia operativa en San Juan de Lurigancho, un distrito donde el peligro se respira en sus calles.
Pero no solo la Policía ha reaccionado, la ciudadanía también se ha puesto de pie y se está convirtiendo en los ojos y los oídos de esta.
Ahora, los vecinos colaboran y eso evita más crímenes. Es muy importante que la población sea un órgano de inteligencia de la Policía. Esto debe ser un modelo para otros sectores. Los delincuentes sienten la presión cuando un vecino denuncia y no se calla. (O.Ch)

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