El liberal optimista

Entrevista exclusiva a Mario Vargas Llosa- 2ª parte-
Por Gustavo Gorriti.-

“Felícito Yanaqué, dueño de la Empresa de Transportes Narihualá, salió de su casa aquella mañana, como todos los días de lunes a sábado, a las siete y media en punto, luego de hacer media hora de Qi Gong…”. (Mario Vargas Llosa: ‘El héroe discreto’, Alfaguara 2013. Pág. 11)

Luego de leer el comienzo de “El héroe discreto”, no se necesitaba mucha perspicacia ¿verdad? para detectar el hipervínculo entre la novela y la vida. Felícito Yanaqué y su creador, Mario Vargas Llosa, tienen por lo menos una cosa en común: la práctica del Chi Kung (o Qi Gong).

¿Cuánto de ello explica la enérgica lucidez con la que, en los meses finales de sus 77 años, Vargas Llosa mantiene una intensa productividad literaria mientras debate sobre los principios que lo han convertido en uno de los más destacados defensores de la democracia y las libertades en el mundo? En la segunda y última parte de la entrevista que dio a IDL-R, Vargas Llosa habla sobre cómo afrontar la vejez, leer escritores jóvenes, releer escritores muertos, enfrentar con inteligencia el narcotráfico, defender la Democracia y el futuro del país.

La literatura y el Chi Kung

Eres … uno de los exponentes más destacados de esta categoría que se suponía en franca extinción, que es la del intelectual público.
[creo que] una de las razones por las que se los ve cada vez menos es porque ser un intelectual público requiere un gasto increíble de energías, un trabajo desmesurado…

Es cierto, eso es cierto, sí.

… tienes que ser escritor, hacer todo tu trabajo de escritor, y además estar informado e intervenir en toda una serie de otras cosas.
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Tú sigues haciéndolo, [a los 77 años] y aunque es conocido que los arequipeños son longevos, [parece] que hay unos que son más arequipeños que otros…
¿Cómo lo logras? ¿También a ti el pulpero Lao te enseñó Chi kung [Qui Gong] ?

¡Hago Chi Kung, hago Chi Kung! No tan perfectamente como mi personaje [Felícito Yanaqué], pero lo hago todas las mañanas. Veinte minutos de Chi kung antes de salir a caminar. Y yo creo que es Chi kung y la hora de caminata es lo que me mantiene y me da energías suficientes para hacer todo lo que hago.

¿Cuántas horas de trabajo tienes al día?
Yo trabajo todo el tiempo pues, en realidad, fíjate que la hora de caminata ya es para mí una hora de trabajo, pues ahí es cuando preparo el trabajo del día, o sea que es una hora que yo aprovecho muchísimo pues organizo enteramente lo que es mi día.
Luego, pues vengo y leo los periódicos. Yo soy un lector maniático de periódicos. Entonces les dedico una hora o a veces una hora y media […].
Pero luego me meto a trabajar y yo puedo cortar con ese tipo de preocupaciones y concentrarme enteramente cuatro horas hasta las dos de la tarde que es lo que hago todos los días en el libro que estoy escribiendo. Si es una novela, un ensayo o si estoy escribiendo una obra de teatro…

¿Escribir solamente o eso comprende también la investigación…?

No. Digo que son cuatro horas de concentración. Escribiendo, a veces corrigiendo, tomando notas, leyendo…
Y luego, pues en la tarde son las horas en que leo más; y después, veo amigos… no me gusta concentrarme solamente en la literatura. Voy al cine, me gusta el cine; voy al teatro, me gusta la música, me gustan muchas cosas y procuro hacer un poco de todo eso aunque sea muy poco, ¿no?
Pero lo que siempre [hago] es trabajar. Trabajar permanentemente. Yo no puedo dejar de trabajar un día y cuando por alguna circunstancia tengo que [dejar de] hacerlo, en viajes por ejemplo, yo siento una especie de desasosiego, comienzo de depresión, yo nunca las he tenido, pero si algo me puede producir depresión es no trabajar, salir de mi rutina de trabajo… con la que viajo, por otra parte. […] Yo creo que eso es lo más importante. Si dejara de trabajar en algún momento, por cualquier razón, yo sé que me desmoronaría completamente y mis 77 años saldrían a la luz.

Pero además de escribir libros y publicar con notable frecuencia, hacer un artículo cada dos semanas, [das] clases, que requieren una preparación prolija…

Me gusta dar clases. Generalmente las clases las doy si me permiten elegir el curso, los autores, los libros. … Dar clases te obliga a hacer un tipo de lectura distinta, ¿no? y si enseño autores que me gustan o libros que me gustan, leerlos para poder explicarlos es un esfuerzo intelectual muy interesante… me saca también un poco de la rutina. […] O dar una conferencia de pronto, que me obliga a investigar sobre un tema específico. Pero mantener siempre el cuerpo y la mente activos, trabajando. Eso es fundamental. Y yo espero morirme así. Ojalá. En mi escritorio, teniendo la sensación de que sí, que estoy avanzando en lo que estoy haciendo.

Nunca has pensado en lo de [la premio Nobel 2013] Alice Munro, por ejemplo [dejar de escribir, jubilarse de la literatura]…

No. No. A retirarme, a dejar de escribir, jamás.… espero no tener una de esas enfermedades terribles que te inutilizan completamente y te dejan muerto en vida. Esa es la peor tragedia que uno puede vivir.

Entre los escritores que has descubierto en los últimos años, ¿hay alguno que te haya impresionado profundamente?

Pues mira: Me ha impresionado mucho Jeremías Gamboa, ese muchacho peruano que acaba de publicar esa novela, [ ‘Contarlo todo’][…] que me parece muy acuciosa, muy lograda; y aparte de que tiene muchos méritos literarios, creo que [describe] un cuadro muy interesante de ese país distinto que ahora viven muchos jóvenes de su generación. Es un país muy distinto, creo que también del tuyo, pero sobre todo del mío; y creo que él, contando esta historia ha descrito esa sociedad que está en plena efervescencia … me parece una novela muy interesante.
Y creo que hay, en ese campo también algo muy interesante. Hoy tienes una serie de escritores que viven en el Perú, que trabajan en el Perú, que se han organizado para poder asumir su vocación sin tener que huir.
En mi generación había que huir del Perú si tú querías ser escritor. Era prácticamente imposible ser un escritor quedándote aquí. Eso hoy día no sucede. Yo veo por ejemplo hoy a Alonso Cueto, que es uno de los escritores jóvenes que me parece a mí más interesante. Fíjate, su vida está enteramente organizada en función de la literatura, consigue vivir de eso… eso es un cambio muy notable también respecto al pasado.
El mundo de la lengua es ahora una realidad que cuando yo era joven no existía. Nadie pensaba en el mundo de la lengua española como el ámbito de un escritor latinoamericano, y hoy día eso es una realidad que creo lo va a seguir siendo cada vez más. Entonces es muy interesante lo que está pasando también en el campo de la cultura.

Entonces, ¿son escritores peruanos los que más te han impresionado?
Bueno, no solo ellos. Claro que me parecen escritores muy interesantes… pero te confieso que ahora leo más a los muertos que a los vivos. Por placer leo más, o releo ahora los muertos…

Y de alguno de aquellos que en tu juventud te fascino o con quien te peleaste, ¿cómo los lees, los has revalorizado ahora?

Mira. Yo, sin haberlo releído, estoy seguro que no podría leer a Sartre ni remotamente con el entusiasmo con que lo leí de joven. Ni remotamente. Y en cambio, sí me ha pasado, he releído a Camus y he dicho qué idiota fui de no entenderlo como había que entenderlo cuando lo leí de joven.
Es que yo estaba, digamos, tan seducido por Sartre, que leí a Camus con mucha negligencia, desdén. Y después me he dado cuenta cuánta razón tenía. Qué coraje tuvieron gente como él, como [Jean-Francois] Revel, de enfrentarse a lo que era un río que todo lo arrollaba. La fascinación con el marxismo, la fascinación con la revolución. […] estos defendieron el pluralismo, la democracia, las elecciones libres. Había que tener un coraje extraordinario en esa época, cuando había esa especie de maquinaria… el caso de Camus es para mí muy interesante. Yo creo que fue un hombre de una lucidez extraordinaria, que vio con una claridad increíble que el fin no justifica los medios… que aceptar que el fin justifica los medios es aceptar las matanzas, las torturas, el gulag…

¿Logras divorciar el aspecto literario del aspecto público? Por ejemplo, al leer a algunos escritores con los que te has peleado, como Günter Grass…

Mira. Yo creo que sí. Yo creo que puedo leer a escritores que racionalmente me resultan repugnantes y descubrir con admiración que eran verdaderos genios. Me ha pasado, por ejemplo, con [Louis-Ferdinand] Celine. Celine es un personaje absolutamente repugnante desde el punto de vista público. Fue nazi. Parece incluso que llegó al extremo de denunciar [a otros franceses] a la Gestapo. No se ha comprobado, pero hay muchos indicios que pudiera haberlo hecho… un personaje absolutamente repelente… Y sin embargo, fíjate, yo creo que “El viaje al final de la noche” y “Muerte a crédito” son dos obras maestras absolutas. Yo creo que la novela en Francia, después de Proust probablemente no ha producido dos novelas de esa complejidad, de esa ambición tan descomunal.
Quizá con mis contemporáneos es más difícil, pero con escritores que ya pertenecen al pasado, creo que puedo diferenciar. Admirar su talento aunque me produzca repugnancia su conducta pública, su conducta privada. Creo que sí.… puede ser un síntoma de vejez también.

¿Más oportunidad que peligro?

Volviendo al tema de gobierno y democracia. [Pese a tu aprobación de la gestión de Ollanta Humala] ¿No te percatas de la existencia en este gobierno de una cierta parte oscura, poco clara, que juntamente con la inexperiencia y la falta de cuadros…?

Mira, en este gobierno se puede haber infiltrado gente que no es demócrata o gente que no es honrada. Sobre eso no tengo ninguna duda, eso es imposible que no ocurra cuando nuestras instituciones son todavía tan frágiles y tan deficientes. ¿Cómo no va a ocurrir eso? Entonces, hay que mantener la vigilancia, hay que mantener justamente una prensa de investigación muy alerta, que pueda funcionar con total libertad, porque es la mejor manera de defenderse contra ese tipo de tumores que, por supuesto, están insertados en todas las formas de poder que existen, no solo en el poder político, ¿no? Están en el poder empresarial…

… y ahora, catorce años después de haber conquistado la democracia […]las fuerzas antidemocráticas, básicamente el fujimorismo [tienen] un grado importante de poder. En el sector empresarial, la gente que estuvo junto con Fujimori y Montesinos es la que tiene ahora el control empresarial en el Perú. Y … es ahí donde está el poder real– … eso, ¿no te indica que en medio de todo hay una debilidad estructural, … una osteoporosis del sistema?

Hay una debilidad muy grande. Lo que tenemos nosotros es una falta de tradición democrática. Esa diferencia, por ejemplo, con países como Uruguay o países como Chile, que han tenido dictaduras brutales, pero había una tradición democrática que ha resucitado una vez que las dictaduras se cayeron. Esa tradición no la tenemos en el Perú. Yo creo que está naciendo y por eso, también en ese sentido yo soy bastante optimista. […] Hay unas nuevas clases medias en el Perú, que crecen a una enorme velocidad y que no están manchadas políticamente. Son unos peruanos que han accedido a unos sistemas de bienestar, que exigen una seguridad, que no quieren aventuras, que claramente no quieren dictaduras. […] Eso, yo creo que representa ahora la mayoría del Perú.
Y ese sector no puede ser tan ciego, tan ciego de votar por un retorno a la dictadura que nos trajo –lo estamos viendo cada día– una corrupción absolutamente espantosa.
[…] ¿Por qué retrocedería el Perú si ahora los peruanos, por primera vez en mucho tiempo, sienten que hay oportunidades en este país? Ahora, en España, las encuestas indican que hay una mayoría que cree que va a estar peor. En el Perú, la mayoría cree que vamos a estar mejor… sienten que el país está avanzando en la buena dirección. Entonces, yo no soy pesimista; yo creo que aunque hay razones para inquietarse ahora con lo que puede pasar el año [20]16, creo que hay razones también para pensar que los cambios que el Perú está viviendo pueden hacer que el año 16 el Perú por fin actúe sensatamente y no dé un paso atrás sino más bien un paso adelante, que busque una verdadera renovación de liderazgo político, que surja de este país nuevo que está apareciendo en medio de la confusión.

[Pero] dentro del crecimiento macroeconómico que ha tenido el Perú, … seguimos manteniendo unos coeficientes de desigualdad muy grandes, tenemos una economía cartelizada, donde hay tres o cuatro grupos que tienen un control sustantivo [sobre ella], posiblemente mayor, en forma comparativa al que había cuando Carlos Malpica escribió sobre los dueños del Perú…

Permíteme que yo te cualifique un poquito esa afirmación. El fenómeno más interesante en el Perú ahora no es la formación de esos grandes grupos; es la aparición de grupos empresariales de origen muy humilde que entran a competir con una enorme, sorprendente eficacia, en el mercado nacional. Por ahí es donde tú tienes un nuevo tipo de capitalismo en el Perú, un capitalismo que está hecho por gente que no tiene su dinero fuera del país, que no quiere irse del país, que no siente que esta es una tabla que se está hundiendo en el mar, que ¡al contrario!, quieren vivir aquí, tener sus hijos aquí, desarrollarse aquí … esa es ahora una clase empresarial muy numerosa, muy pujante y, para mí, la gran esperanza de la modernización de la sociedad peruana.

Mario Vargas Llosa, en entrevista: "Es clarísimo que la política de represión sistemática en la lucha contra las drogas no tiene éxito". (Foto: Galia Gorriti)

Mario Vargas Llosa, en entrevista: “Es clarísimo que la política de represión sistemática en la lucha contra las drogas no tiene éxito”. (Foto: Galia Gorriti)


Ese es un fenómeno que se está dando, Mario, sin duda, […], pero en el cuadro general de las cosas representa todavía una parte pequeña… por ejemplo, el 90 por ciento de la banca está en manos de cuatro grupos, de los cuales tres son importantes y uno secundario, que son a la vez los dueños de las AFP, de las compañías de seguros, que ahora poseen las principales clínicas, farmacias, establecimientos de salud; que controlan, además, la pesca… es decir…

… pero mira lo que ocurre abajo, los jóvenes de ahora que surgen y empiezan a tener niveles de vida que no han tenido nunca. Los jóvenes de afuera, que se vienen a trabajar en el Perú porque lo ven como un país de oportunidades…

“El fenómeno más interesante en el Perú ahora no es la formación de esos grandes grupos; es la aparición de grupos empresariales de origen muy humilde que entran a competir con una enorme”.

Finalmente, con lo que hay que celebrar de tu optimismo…

Es un optimismo que es un poco para contrarrestar el pesimismo que veo, que circunda… al mismo tiempo creo que hay que mantener la vigilancia y saber que nada está ganado definitivamente. No. Nada está ganado definitivamente… no es imposible que retrocedamos… hay que impedirlo, hay que tratar de impedir que ocurra; pero sí puede ocurrir, desde luego que puede ocurrir.
Y puede ocurrir en primer lugar porque tenemos una clase dirigente que es extraordinariamente inepta, inculta, codiciosa, cegada por intereses inmediatos e incapaz de tener una visión de largo alcance, de lo que es el futuro del país. Pero, mi esperanza es que con esos cambios, esa clase dirigente deje de serlo y surja una clase dirigente nueva, moderna y que sea constitutivamente democrática, algo que nuestra clase dirigente nunca lo ha sido, nunca, en nuestra historia.

Narcotráfico y legalización

En un artículo reciente elogias al presidente Mujica, de Uruguay, por las mismas razones que lo hace The Economist, …
…pues claro, es que son reformas liberales. El matrimonio gay es una reforma liberal, es una manera de salir al frente de un prejuicio monstruoso que ha causado sufrimientos indescriptibles en la historia.

En la lucha contra las drogas, es clarísimo que la política de represión sistemática en la lucha contra las drogas no tiene éxito, no solo no tiene éxito sino solo sirve para aumentar la criminalidad, porque alienta el negocio de la droga. Entonces [aunque] desde luego hay un riesgo grande, me parece sensato tentar una fórmula distinta, que en el caso del tabaco o del alcohol, por ejemplo, ha tenido bastante éxito [por lo menos en el sentido] de que la gente esté enterada de aquello que arriesga fumando, bebiendo o drogándose.

Entonces creo que por ese lado podemos intentar combatir algo que está causando un enorme daño, sobre todo a la juventud, pero al mismo tiempo, con la política puramente represiva, está logrando que aumente la criminalidad de una manera que ya pone en peligro las instituciones y el sistema democrático.

Mario Vargas Llosa, en entrevista: “Es clarísimo que la política de represión sistemática en la lucha contra las drogas no tiene éxito”. (Foto: Galia Gorriti)

La decisión que tomó Mujica ha sido la de despenalizar la marihuana…

Lo que yo lamento es que sea estatista, que sea una medida estatista. Yo creo que, más bien, como se ha hecho en Colorado […] yo creo [que la legalización] se viene. Que eso [la legalización], que parecía imposible está ganando cada vez más cabezas de playa…

Pero centrado hasta ahora en una droga ‘suave’, la marihuana. ¿Estarías a favor de hacer lo mismo con drogas como la cocaína, la heroína…?

Mira, yo creo que […] por una cuestión puramente ideológica no se debe decidir sobre las llamadas ‘drogas duras’, cuyas consecuencias son absolutamente catastróficas. [en eso lo importante es tener una información científica lo suficientemente sólida como para poder tomar esa decisión].Pero sí estoy de acuerdo que la orientación de la política contra las drogas debe ser mucho más el de las políticas de rehabilitación, de educación, de promoción de una información que permita al público saber de aquello que arriesga drogándose, que a través de la pura represión.

Creo que la represión ha fracasado, que las sumas que se invierten en la represión son vertiginosas y no han reducido ni el consumo ni la producción.
Al contrario, aumenta el precio mientras más represión hay y entonces lo que tú tienes es un negocio de lo más poderoso en ese campo con la consecuencia de crímenes horribles, de la importancia de las mafias, que ya empiezan a competir con los conglomerados económicos.
Entonces creo que eso clarísimamente requiere un cambio de política; y me parece que esta política [la de Uruguay] es un paso adelante, que entraña riesgos… hubiera sido mucho mejor si en lugar de un país, hubiera sido un grupo de países el que tomara esta medida, porque a un solo país lo convierte por una parte en un ejemplo, pero va a atraer por otra parte como un imán a individuos, drogadictos y quizá a mafias. Entonces ese es un riesgo muy grande el que está incurriendo Uruguay al ser el pionero de esta medida. Pero yo creo que solo va a ser el pionero por un tiempo, porque esta política está ganando cada vez más adeptos y lo que está ocurriendo en Estados Unidos es muy interesante. También en Europa, en Holanda, en Portugal, ya hay por lo menos una apertura en esa dirección.

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