Por la via judicial

Entrevista exclusiva a Mario Vargas Llosa

Cómo romper la concentración de medios, porqué aprobar a Humala y ver al Perú con optimismo.

Por Gustavo Gorriti.-

Mario Vargas Llosa no es solo un gran escritor sino uno de los intelectuales públicos más prestigiosos y respetados en el mundo. IDL-Reporteros lo entrevistó para su primera publicación de 2014, sobre varios temas, pero especialmente sobre uno de los hechos y debates que provoca más silenciamientos y distorsiones: el oligopolio en los medios de prensa.
Sea que se esté de acuerdo o se tenga alguna discrepancia con la opinión de Vargas Llosa, es evidente la importancia de conocer con claridad su pensamiento. Por eso, IDL-R buscó acentuar el factor expositivo en la entrevista, cuya primera de dos partes se publica hoy.
En el enconado debate actual sobre la concentración de medios, tu voz ha surgido con fuerza marcando claras divergencias con gente muy cercana a ti.
-Así es. Creo que la batalla de este momento es la batalla contra la concentración de la prensa, creo que ese es un tema de una enorme urgencia, porque puede tener un efecto a mediano y largo plazo catastrófico para la Democracia si no conseguimos un consenso amplio en el Perú en favor de una verdadera libertad de prensa, que es incompatible con una concentración de medios como la que se está dando en el Perú.

"Ningún país democrático digno de ese nombre acepta una concentración de la prensa". (Foto: Galia Gorriti).

“Ningún país democrático digno de ese nombre acepta una concentración de la prensa”. (Foto: Galia Gorriti).


¿Cuál es, en concreto, tu punto de vista [sobre cómo enfrentar el problema]?
El Comercio ha intentado presentarlo como uno de libertad de prensa.
-Yo voy a publicar este domingo [12 de enero] un artículo en Piedra de Toque [su columna quincenal] en el que abordo el tema. Mi posición es [la] que yo creo normal y natural dentro de una concepción democrática de la vida pública: Que es absolutamente importante que exista libertad de prensa, libertad de crítica y que por lo tanto es muy importante que los medios de comunicación reflejen la diversidad de puntos de vista, de opiniones. […]
Eso, para mí, es incompatible con la concentración de los medios de prensa. Y afortunadamente tenemos una Constitución que en ese aspecto es absolutamente clara, pues prohíbe la exclusión, el monopolio y el acaparamiento de la prensa.
Ahora, ha surgido el hecho de la compra de Epensa por El Comercio, que yo creo que entra clarísimamente en contradicción con ese principio constitucional; y frente a eso ha surgido una muy buena iniciativa, la de esos ocho periodistas, que arriesgándose a la muerte civil han hecho una acción de amparo pidiendo que el Poder Judicial declare nulo ese acuerdo comercial.

Yo creo que las razones son obvias. Ningún país democrático digno de ese nombre acepta una concentración de la prensa que le dé a una organización casi el 80 por ciento del mercado informativo.
Todas las sociedades democráticas desarrolladas tienen leyes o principios que impiden el monopolio y el acaparamiento. He estado justamente viendo en estos días qué ocurría en Estados Unidos, Europa. Ninguna democracia, ninguna, permite una concentración semejante; incluso muchas de ellas impiden que haya un cruce…
… la propiedad cruzada de medios de información…
…exactamente, que tengas periódicos y tengas televisiones está prohibido en muchas partes… y en todas hay unos organismos que controlan o que vigilan que no se produzca esa concentración. Nosotros tenemos un principio constitucional al respecto.
La pregunta clave, creo yo, es cuál es la mejor manera de garantizar ese pluralismo informativo y evitar esa concentración.
– Yo estoy en contra de leyes especiales en democracias subdesarrolladas. No en democracias desarrolladas. Nadie discute en España, por ejemplo, la función que tiene la Comisión Nacional de la Competencia, que es la que autoriza o no autoriza compras o funciones de órganos de prensa, que puedan ir más allá del 30 por ciento. […]
Pero en los países subdesarrollados, ya sabemos a lo que conducen las leyes de prensa: Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina. […]
Yo creo que con lo que sabemos y con los precedentes que tenemos …, hay que oponerse a que haya una ley de prensa y yo creo que hay que aceptar que la vía judicial es la mejor.
-“Mira, yo respaldé a Humala con muchos temores, y sin embargo esos temores eran injustificados. Ha cumplido lo que prometió públicamente en San Marcos”.
¿Debería ser entonces [enfrentado y resuelto el problema solo] a través de la vía judicial?
-A través de la vía judicial. Puede ser lento, puede llegar a muchas instancias. Llegar a la Corte Suprema, llegar al Tribunal Constitucional y llegar a incluso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos en San José. En buena hora.
Porque yo creo que un debate en el Parlamento, con el enorme desprestigio que este tiene –en todas las encuestas es la institución peor valorada por la opinión pública peruana– es la peor tribuna para que haya un debate alturado, sensato, racional sobre la mejor manera de impedir la concentración de la prensa.
Entonces la ley que se diera sería de todas maneras una ley que no tendría ningún consenso y que se convertiría en un objetivo político para derribarlo o defenderlo o imponerlo. Creo que [eso] solo traería un enorme perjuicio al Gobierno, porque lo acercaría a los gobiernos que han utilizado la ley para abolir la libertad de prensa o, por lo menos, para restringirla.

Entonces, yo creo que el Poder Judicial es la buena vía, y creo que por esa vía hay más posibilidades de obtener consenso. Y en todo caso lo que me parece muy bien es que haya debate, que el debate esté abierto hoy en día y que sea un debate en el que participa cada vez más gente.
Yo creo que desde el punto de vista internacional no hay ninguna duda sobre quién tiene la razón en este debate. No la pueden tener quienes sostienen, con sofismas muy baratos, que tener el 80 por ciento del mercado de ninguna manera limita la diversidad informativa, la diversidad crítica, la diversidad de opiniones…
Entonces, lo que propones es que el Poder Judicial actúe aquí como lo hacen en otros lugares las instituciones reguladoras y que sea quien ordene: ‘Deshagan esta operación. Retrotráigase al estado anterior”.
Exactamente. Y eso sería lo ideal en este caso, es decir, sobre todo no presentar esto como una lucha entre dos empresas. Creo que el Poder Judicial debería anular la operación y La República renunciar a absorber Epensa, justamente en defensa de ese principio, de la dispersión de la propiedad de medios de comunicación
¿Y qué pasaría con los Agois, una vez deshecha la operación, si quieren vender?
-En buena hora, que lo vendan. Y ojalá entre un tercer grupo a competir. Ojalá.

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