Denuncian irregular inscripción de propiedades en notaría y registros públicos de Tarapoto


Po: Lenin Quevedo Bardález
Un caso que pone en entredicho la función que cumple el notario Luis Enrique Cisneros Olano una vez más, sin embargo, en esta ocasión los tentáculos llegan hasta los registros públicos, en donde a través de una serie de actos irregulares, firmas faltantes y fechas que no coinciden, dos personas lograron inscribir propiedades con un día de diferencia, pero con documentos idénticos.
Los supuestos propietarios son Ruth Margoth Díaz Rivera y Marcos Pérez Rengifo, quienes manifiestan ser posesionarios de los predios ubicados en el Jr. Los Laureles cuadra 2 del distrito de Morales, más de 15 años, siendo transferidos los bienes a dichas personas por parte del propietario Lope Mercedes Carrión en el año 1993, a través de un contrato de compra y venta; el mismo que no cuenta con una certificación de un juez de paz o de un notario. Para dar una apariencia más real, los documentos fueron confeccionados con máquina de escribir. Sin embargo hay un dato sobrecogedor. Sucede que el señor Lope Mercedes Carrión se identifica con un DNI, sin embargo en ese momento, de acuerdo al presente informe de la RENIEC no contaba con dicho documento, sino que con libreta electoral, que cambió en el año 1997.
Con este único documento, Ruth Margot Díaz Rivera y Marcos Pérez Rengifo señalan que son propietarios de los terrenos indicados y le piden a Registros Públicos que inscriba dicha propiedad a su nombre. Pero lo controvertido de este caso recién empieza.
Para ver la situación catastral de este predio, solicitaron un certificado de búsqueda catastral en el que se señala entre otras cosas que el predio materia de búsqueda está ubicado en el Jr. Los Laureles cuadra 6, distrito de Morales, provincia de San Martín, teniendo como vecinos a Lameñita Lozano Guerra, Enrique Navarro Ramírez y Carlos Enrique Sánchez Flores, señalándose en un caso que la propiedad inscrita no se superpone a ninguna y en un segundo caso que se superpone a la propiedad inscrita en la partida 02033079. Lo extraño del caso, es que no existe la cuadra seis del jirón Los Laureles, que apenas tiene dos cuadras.
¿Cómo pudieron equivocarse tan convenientemente al realizar la búsqueda catastral de dos predios colindantes en registros públicos? Nos dirigimos a registros públicos para conocer una versión sobre el particular, pero los funcionarios manifestaron que se encontraban prohibidos de hablar, por lo que solo nos dieron una explicación a medias, la misma que tampoco nos satisfizo. Qué raro que se hayan equivocado así los funcionarios y que el notario tampoco se haya dado cuenta de lo que sucedía.
Otro documento controvertido es el referido a la identificación de los propietarios, quienes no utilizan para ello su DNI, sino que el notario da validez a hojas informativas de la RENIEC extraídas de su página web, a pesar que en su parte inferior se señala que ello no está permitido.
La cosa no termina allí, sino que además en lo que se refiere a la formación del título supletorio solicitada al notario Enrique Cisneros Olano sobre estas dos propiedades existe un elemento muy controvertido. En el sello de ingreso al kardex del notario de dicha documentación, resulta que las fechas están desconfiguradas. Resulta que Marcos Pérez Rengifo ingresó el documento supuestamente el 18 de febrero del 2009 y es numerado con el 801, mientras que al día siguiente Ruth Margot Díaz Rivera, inscribe su documento, pero ¡oh sorpresa!, a pesar de haber realizado el trámite al día siguiente sale con un número anterior: con el 800. ¿Retrocedió el tiempo acaso el notario? Una incongruencia que debe investigarse.
Los otros dueños
El predio en cuestión, fue adquirido a través de un contrato de compra y venta por Milagros Díaz Reátegui, esposa del conocido Ing. Richard Reátegui, de manos de José Enrique Reátegui Ríos, quien se lo vendió con título de propiedad en el año 2005, es decir, cuatro años antes de la pretensión de los que decían ser posesionarios y se hicieron propietarios.
Por su parte, Richard Reátegui manifiesta encontrarse indignado por la situación presente, pues a pesar de haber comprado con todas las de la ley la propiedad en estos momentos pretenden arrebatársela a través de argucias legales mal hechas.
Julio César Ruiz Reátegui, fue hasta hace un mes el nuevo propietario del terreno que supuestamente fue posesión de Ruth Margoth, sin embargo, se lo vendió a los propietarios de la cancha sintética del Maracana, quienes a través de un préstamo vienen construyendo la segunda etapa de su proyecto. Cuando llegamos para preguntarles si es que conocían de estos hechos, manifestaron que no y tras conversar con Richard Reátegui, indicaron que se solidarizaban con él, sin embargo, consideraban encontrarse fuera del problema, por lo que tampoco entregaron una entrevista formal a este diario
¿Puede superponerse una posesión a un título de propiedad, tal como habría sucedido en este caso? La decisión en estos momentos se encuentra en manos del juez Félix Ramírez, quien deberá dirimir quién tiene la razón en este espinoso caso.
Los testigos
Si hasta aquí los hechos le parecen escandalosos, lo siguiente confirma una tremenda irregularidad, permitida por el notario y por los registros públicos, por lo menos de acuerdo a la versión de uno de los testigos para que la entrega de la posesión se haga posible. De acuerdo a las normas, para entregar una posesión a un solicitante, se debe obtener testigos que manifiesten que dicho individuo ocupó la propiedad durante 10 años como mínimo de manera pública y pacífica como propietarios. En este caso, recogimos el testimonio de Ivonne Chávez, quien manifiesta que nunca conoció el lugar en el que se encontraba la posesión y que solo le preguntaron si es que conocía a los dos solicitantes.
No solo aquello, sino que además, en ninguno de las dos solicitudes ingresadas y avaladas por el notario, consta la firma de los compradores.
Como es una costumbre, si en Registros Públicos no conseguimos información, tampoco la pudimos recoger del notario Cisneros.
¿Qué es lo que se cocina en la notaría y en los registros públicos? Es algo sobre lo que las autoridades judiciales deben dar cuenta clara, para que la confusión y desconfianza no siga dañando a los que acuden a ambas instituciones.

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