Francia dice ‘no’ a Sarkozy y a los recortes de Bruselas

El candidato socialista derrota a Nicolas Sarkozy en la segunda vuelta

Francia apostó por un presidente socialista. Las urnas dicen que el candidato del PS, François Hollande, ganó la primera ronda de las elecciones con un 28,6% de los votos, Nicolas Sarkozy, ha cosechado un 27%, según los resultados oficiales del Ministerio del Interior. Pero esos resultados tienen otra lectura. Las políticas de austeridad que, desde Bruselas, se vienen imponiendo en toda Europa podrían tener los días contados. Los franceses han votado este domingo algo más que a su próximo presidente de la República. La primera vuelta de los comicios galos ha servido para demostrar que los socialistas tenian todo a su favor para regresar al Elíseo de la mano de François Hollande, y que el pueblo francés ha dado la espalda a las directrices pro recortes que ahogan a tantos países –el último, Holanda donde se van a adelantar las elecciones al no haber acuerdo para aprobar 16.000 millones de euros de recortes-. Seguro que Merkel toma nota de todo esto. Hollande no quiere dejar escapar el tren y se ha subido al carro europeo: “Sé que soy observado más allá de Francia. Debo reorientar Europa al camino del crecimiento”, señaló en su primera valoración de los resultados. El caso es que la debilitada economía francesa estuvo marcando estas elecciones y, de paso, dejando tocado a Nicolas Sarkozy quien va camino de convertirse en el primer presidente del país en perder la lucha por la reelección en más de 30 años. Y la culpa la podrían tener sus políticas de austeridad. Hollande gano la primera vuelta prometiendo recortes del gasto público menos drásticos que Sarkozy y adelantando que elevará los impuestos a los más ricos para financiar la creación de empleos.

Valérie Trierweiler de 47 años, es la nueva Primera Dama Francesa. Editora de política de la revista Paris Match y conductora de un programa en la televisión

El viento estuvo a favor de Hollande y en contra de Sarkozy, quien se ha apresuró a pedir tres debates antes de la segunda vuelta. Hollande, por el contrario, dijo que no. No quiso dejar que el todavía presidente mostrara otro perfil más cercano al pueblo que lo veía muy alejado de él y muy próximo a los ricos. Y los mercados lo notaron. El impacto de los últimos días de campaña sobre la prima de riesgo de la deuda francesa fue mínimo aunque creciendo día a día.

François Hollande, nuevo presidente de Francia

Diecisiete años después los socialistas vuelvan al Elíseo. François Hollande ha ganado la segunda vuelta de las elecciones francesas a Nicolas Sarkozy. El socialista ha sido elegido presidente de Francia con un 52% de los votos. La crisis económica que se vive en Europa se ha tragado un nuevo Gobierno -a los de Grecia, Portugal y España hay que sumar el varapalo de Cameron en el Reino Unido y los últimos sondeos negativos para Merkel en Alemania-, en este caso el del centrista Sarkozy que ha dilapidado sus índices de popularidad por su vinculación a las clases altas francesas y su apoyo a las políticas de recortes de la canciller alemana, Angela Merkel.El triunfo de Hollande es, en cierto modo, un voto de castigo a Sarkozy, que venía arrastrando en los últimos años los peores índices de popularidad de un jefe de estado que se recuerdan en décadas. La diferencia radica en que el de hoy es el primer vuelco a la izquierda de un gran país europeo desde el comienzo de la crisis que sacude a Europa. El presidente electo, François Hollande, ha dedicado sus primeras palabras como presidente a fortalecer la autoestima del pueblo: “El cambio que os propongo empieza ahora”. El socialista ha prometido luchar contra el déficit, pero manteniendo el Estado de Bienestar. Algo en lo que ha fallado su predecesor. Porque, ataques a España aparte, Sarkozy no ha sabido reconducir un país que ve devaluada su calificación ante las agencias del ramo, peligrar su crecimiento y la calidad de vida media -habiendo tenido que retrasar la edad de jubilación- y menguar su peso específico en la UE. Los pronósticos se han cumplido aunque las diferencias han sido menores de lo esperado. Pese al último repunte, la movilización de Sarkozy ha sido inútil hasta el punto de que el presidente saliente ha reconocido la derrota minutos después del cierre de las urnas asegurando que se va “habiendo hecho lo posible para proteger a los franceses”. A partir de ahora, como él mismo señaló, Sarkozy abandonará la primera línea política para ser un francés más. Los simpatizantes socialistas han celebrado en la plaza de la Bastilla, al igual que hicieran en 1981 con François Mitterrand, la victoria de su candidato. Una fiesta aderezada con la música del cantante y extenista Yanick Noah. Con la victoria, Hollande se convierte a los 57 años en el séptimo presidente de la Quinta República, el primero de izquierdas desde su admirado Mitterrand (1981-1995). El nuevo presidente permanecerá cinco años a la cabeza de la quinta potencia económica mundial y uno de los países líderes de la Eurozona. A Hollande, sin tiempo de festejar la victoria, le esperan importantes compromisos internacionales en los que tendrá que demostrar su condición de gran estadista: tras una visita prometida a Berlín, habrá de acudir a los estados Unidos para la reunión anual del G8 y luego de la OTAN y, tras los comicios legislativos de junio, participará en su primera cumbre de la Unión Europea. cia apostó por un presidente socialista. Las urnas dicen que el candidato del PS, François Hollande, ganó la primera ronda de las elecciones con un 28,6% de los votos, Nicolas Sarkozy, ha cosechado un 27%, según los resultados oficiales del Ministerio del Interior. Pero esos resultados tienen otra lectura. Las políticas de austeridad que, desde Bruselas, se vienen imponiendo en toda Europa podrían tener los días contados. Los franceses han votado este domingo algo más que a su próximo presidente de la República. La primera vuelta de los comicios galos ha servido para demostrar que los socialistas tenian todo a su favor para regresar al Elíseo de la mano de François Hollande, y que el pueblo francés ha dado la espalda a las directrices pro recortes que ahogan a tantos países –el último, Holanda donde se van a adelantar las elecciones al no haber acuerdo para aprobar 16.000 millones de euros de recortes-. Seguro que Merkel toma nota de todo esto. Hollande no quiere dejar escapar el tren y se ha subido al carro europeo: “Sé que soy observado más allá de Francia. Debo reorientar Europa al camino del crecimiento”, señaló en su primera valoración de los resultados. El caso es que la debilitada economía francesa estuvo marcando estas elecciones y, de paso, dejando tocado a Nicolas Sarkozy quien va camino de convertirse en el primer presidente del país en perder la lucha por la reelección en más de 30 años. Y la culpa la podrían tener sus políticas de austeridad. Hollande gano la primera vuelta prometiendo recortes del gasto público menos drásticos que Sarkozy y adelantando que elevará los impuestos a los más ricos para financiar la creación de empleos. Valérie Trierweiler de 47 años, es la nueva Primera Dama Francesa. Editora de política de la revista Paris Match y conductora de un programa en la televisión El viento fue a favor de Hollande y en contra de Sarkozy, quien se ha apresuró a pedir tres debates antes de la segunda vuelta. Hollande, por el contrario, dijo que no. No quiso dejar que el todavía presidente mostrara otro perfil más cercano al pueblo que lo veía muy alejado de él y muy próximo a los ricos. Y los mercados lo notaron. El impacto de los últimos días de campaña sobre la prima de riesgo de la deuda francesa fue mínimo aunque creciendo día a día. François Hollande, nuevo presidente de Francia Diecisiete años después los socialistas vuelvan al Elíseo. François Hollande ha ganado la segunda vuelta de las elecciones francesas a Nicolas Sarkozy. El socialista ha sido elegido presidente de Francia con un 52% de los votos. La crisis económica que se vive en Europa se ha tragado un nuevo Gobierno -a los de Grecia, Portugal y España hay que sumar el varapalo de Cameron en el Reino Unido y los últimos sondeos negativos para Merkel en Alemania-, en este caso el del centrista Sarkozy que ha dilapidado sus índices de popularidad por su vinculación a las clases altas francesas y su apoyo a las políticas de recortes de la canciller alemana, Angela Merkel.El triunfo de Hollande es, en cierto modo, un voto de castigo a Sarkozy, que venía arrastrando en los últimos años los peores índices de popularidad de un jefe de estado que se recuerdan en décadas. La diferencia radica en que el de hoy es el primer vuelco a la izquierda de un gran país europeo desde el comienzo de la crisis que sacude a Europa. El presidente electo, François Hollande, ha dedicado sus primeras palabras como presidente a fortalecer la autoestima del pueblo: “El cambio que os propongo empieza ahora”. El socialista ha prometido luchar contra el déficit, pero manteniendo el Estado de Bienestar. Algo en lo que ha fallado su predecesor. Porque, ataques a España aparte, Sarkozy no ha sabido reconducir un país que ve devaluada su calificación ante las agencias del ramo, peligrar su crecimiento y la calidad de vida media -habiendo tenido que retrasar la edad de jubilación- y menguar su peso específico en la UE. Los pronósticos se han cumplido aunque las diferencias han sido menores de lo esperado. Pese al último repunte, la movilización de Sarkozy ha sido inútil hasta el punto de que el presidente saliente ha reconocido la derrota minutos después del cierre de las urnas asegurando que se va “habiendo hecho lo posible para proteger a los franceses”. A partir de ahora, como él mismo señaló, Sarkozy abandonará la primera línea política para ser un francés más. Los simpatizantes socialistas han celebrado en la plaza de la Bastilla, al igual que hicieran en 1981 con François Mitterrand, la victoria de su candidato. Una fiesta aderezada con la música del cantante y extenista Yanick Noah. Con la victoria, Hollande se convierte a los 57 años en el séptimo presidente de la Quinta República, el primero de izquierdas desde su admirado Mitterrand (1981-1995). El nuevo presidente permanecerá cinco años a la cabeza de la quinta potencia económica mundial y uno de los países líderes de la Eurozona. A Hollande, sin tiempo de festejar la victoria, le esperan importantes compromisos internacionales en los que tendrá que demostrar su condición de gran estadista: tras una visita prometida a Berlín, habrá de acudir a los estados Unidos para la reunión anual del G8 y luego de la OTAN y, tras los comicios legislativos de junio, participará en su primera cumbre de la Unión Europea. o’ a Sarkozy y a los recortes de Bruselas

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