El Proyecto Camisea debe replantearse


por Carlos Repetto Grand *
3-9-2002

Cuando el sabio Antonio Raimondi expresó que el Perú era un mendigo sentado en un banco de oro; esta sentencia fue interpretada en aquella época como un testimonio de la valía de nuestro fabuloso recurso minero, en especial el aurífero, así como una clara alusión a la inoperancia de los gobiernos de turno. Sin embargo, Raimondi iba mucho más alla en su claro discernimiento profético, al intuir que la Madre Naturaleza le tenía predestinado en sus entrañas a nuestro querido y privilegiado Perú un sinnúmero de riquezas de tal o más valía que el oro.

Entre estas riquezas ignoradas en la época, pero intuidas, se encuentra ese emporio gasífero que se llama Camisea en el Cusco, que después de 20 años de su descubrimiento por la anglosajona Shell, sigue enterrado, con un Perú, en la misma posición mendicante, que otrora lo retrata tan bien el sabio Raimondi.

Camisea, en estos 20 años desde su descubrimiento no ha significado nada para el erario nacional, ni para la ciudadanía en general, no aportando ni un ápice de desarrollo ni de progreso. Tener en cuenta que han transcurrido cuatro gobiernos, que han demostrado su inoperancia, por decir lo menos en materia energética, del momento que no han podido sacar esta mega obra de su fase preliminar; inclusive, llegando a la hora actual con licitaciones sospechosas y contratos fraudulentos. Finalmente, llegó el actual gobierno y hubieron sanas expectativas de que éste llamara a profesionales especializados en el ramo energético; de preferencia en el petróleo; los que premunidos de la técnica y de una política, en que los factores, descentralismo, regionalismo e industrialización, fueran las vigas maestras en la explotación de Camisea; pero aquello no fue así; como siempre, para variar, prevaleció el compromiso pre electoral en el momento de seleccionar al responsable de la marcha energética; adeudo que bien pudo ser saldado con una embajada o una agregaduría en cualquier país ignoto; en donde el daño, de producirse, fuese controlable y no irreversible.

Es así que se prosiguió en materia Camisea con la “casa” construida por Fujimori y proseguida por el gobierno de Transición, enterrando el pico cual avestruz, pese de encontrarse el proyecto plagado de errores, en la que la improvisación y el desapego a lo nacional fue el común denominador; favorecido discriminadamente todo lo que supiese a extranjero; así como subestimando y tratando de ocultar problemas ecológicos insalvables de grave afectación para la flora y fauna peruana.

Por otro lado, se aceptó sin rubor, la precariedad económica del Consorcio, que es de todos sabido, que solventa el proyecto, con lo que recauda de PETROPERU S.A., paradójicamente por la venta a precio internacional de NUESTRO PETROLEO NACIONAL, subastado a PLUSPETROL, por Fujimori por un “plato de lentejas”. Consorcio al que se le pretendió y se le pretende asegurarle ganancias, con el famoso subsidio “take or pay” a costa del pueblo peruano, que por ser un tremendo exabrupto sacó de su somnolencia a las Eléctricas; “imaginativa” propuesta también de la época de Fujimori, traducido en Ley Nº 27133, del 4 de junio de 1999; que no tiene otra intención y esto es lo más grave, a sabiendas de lo poco rentable que significa transportar el gas de Camisea a Lima, por la falta de mercado; el otorgarle una artificial y forzada rentabilidad al proyecto de construcción del TUBO hacia Lima, para así hacer las delicias de los licitantes de esta obra; que como en todas las licitaciones a la fecha, concluirá con la ausencia de postores, dejando la obra en manos del privilegiado de turno.

Con la construcción del gaseoducto a Lima se está “castrando” además el desarrollo del Cusco y por ende a la Región Sur del país, que ve pasar el tren del progreso por sus narices, sin que este recurso energético no renovable, quede en suelo sureño transformado en industrias productivas para la Región. Por otro lado es penoso observar, como diligentemente se acompañan a estos insolventes en un periplo ante las organizaciones bancarias y crediticias, avalando el gobierno mayores compromisos de empréstitos; cuando lo formal, serio y honesto hubiera sido ante tanta precariedad, llamar al segundo en la lista y negociar con él sin más ni más; dando así solvencia, seguridad y seriedad al desarrollo total de la obra.

Muchos técnicos creemos que el proyecto Camisea tiene que ser urgentemente replanteado. Camisea debe regresar a manos peruanas, específicamente a manos de PETROPERU S.A.. Hemos desperdiciado 20 años; por lo que otorgarle un año más al proyecto, para encontrar una alternativa viable para los intereses de la Región Sur, es lo más aconsejable.

El gas de Camisea no puede ni debe venir a Lima, ni ser exportado, como una simple materia prima, como se propicia hacer con el millonario proyecto de liquefacción, inclusive en base de un mercado californiano o mexicano que son incógnitas; sino obteniéndole el mayor valor agregado, que tan sólo se consigue con la INDUSTRIA PETROQUIMICA, generadora de miles de empleos permanentes; actualmente importamos 400 millones de dólares en productos petroquímicos; allí debe estar “la madre del cordero” y la respuesta a tantas reticencias a siquiera estudiar esta alternativa. Esta industria debiera estar implantada en la costa sur del país, probablemente en Ilo. Asimismo con parte de este gas seco, se instalarían termoeléctricas modulares en Quillabamba con un inicio de 1000 MW de capacidad; así como una Planta de Fertilizantes Nitrogenados (Amoniaco, Urea), de aproximadamente de 3,000 TM/D, para el desarrollo agrario de todos los valles del Perú y con exportación por Matarani a los países de la Cuenca del Pacífico. Igualmente el condensado debiera derivar a Mollendo en donde debe construirse una Planta de Fraccionamiento de 50 MB/D de capacidad, que produciría los combustibles para la Región Sur en volúmenes y calidad, otorgándole así a la Región la autonomía energética que actualmente no posee. Los excedentes serían exportados.

Para llevar a cabo este proyecto PETROPERU S.A., debiera entrar ASOCIADA con una empresa técnica, económica y financieramente bien reconocida, de prestigio internacional, a la cual se le asignaría no más del 40% del accionariado de Camisea, quedando la diferencia: 40% para PETROPERU S.A. y el 20% para las Fuerzas Armadas, destinado este porcentaje, exclusivamente como lo hace desde tiempo atrás Chile con CODELCO y el Ecuador con su petróleo, para la modernización de su armamento. En contribución a aquello las FF.AA. pondrían a disposición del proyecto sus ingenieros y soldados para hacer viable entre otras la ruta Camisea – Quillabamba. Esta propuesta por su carácter descentralista y regionalista estamos seguros que contará con la aceptación de los organismos regionales del Sur a instalarse en este próximo noviembre.

* Secretario de Energía y Minas de los Frentes Regionales del Perú; Presidente de la Asociación de Cesantes y Jubilados PETROPERU.

Insertamos el presente artículo que cobra actualidad. Don Carlos como cariñosamente lo llamaba, formó parte de un trío selecto y único de profesionales probos e idóneos en los campos del gas y la energía,con el Arq. Raúl Morey Menacho y el Ing. Rafael Iriarte Jaico,especie en extinción; que al unisono elevaron la predica y la fundación del nacionalismo, al final traicionados por una pareja de aventureros e ignorantes

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s