España: Mariano Rajoy, presidente tras ganar las Elecciones generales 2011

No habrá para mí otros enemigos que el desempleo, el déficit, la deuda excesiva, el estancamiento económico y todo aquello que mantiene a nuestro país en estas críticas circunstancias

Mariano Rajoy ha llevado al Partido Popular a su mayor victoria de la historia tras ocho años en la oposición y gobernará con una holgada mayoría absoluta, frente a un PSOE que acusa el desgaste de la crisis sobre el gobierno Zapatero sufriendo su peor derrota.
El escrutinio electoral otorga al PP 186 diputados – estando la mayoría absoluta en 176 – al PSOE 110, CiU 16, IU 11, Amaiur 7, PNV 5, UPyD 5, ERC 3, BNG 2 y CC 2.
Los principales retos del Gobierno de Rajoy se centrarán en la economía, heredando un país con una cifra récord de paro y amenazado de cerca por el rescate económico tras dispararse su prima de riesgo en los últimos días.
Rajoy se comprometió en campaña a reducir el déficit nacional sin por ello repercutir en recortes de las políticas sociales, a incentivar a los pequeños empresarios y reducir la presión fiscal.
En su comparecencia ya como presidente electo en la sede del PP en la calle Génova de Madrid, Mariano Rajoy ha dejado constancia de su compromiso con los problemas de España.
“Estamos ante uno de esos cruces de caminos que va a determinar el futuro de este gran país. En estos momentos decisivos es cuando se mide el temple de los hombres. Sé muy bien lo que nos toca. No es un secreto que vamos a gobernar en la más delicada coyuntura. Vamos a darlo todo y con todos.”

Ha prometido ser “un presidente para todos” y a apelado a la unión de todos los españoles, empezando por las Comunidades autónomas, para devolver el prestigio y la confianza a España.
“La voz española tiene que volver a ser respetada en Europa. Seremos el más leal y el más exigente de los socios. El más cumplidor y el más vigilante. Dejaremos de ser un problema para ser parte de la solución”.
La perseverancia como arma política
“Soy Mariano Rajoy, español y gallego, nacido en Santiago (de Compostela) hace cincuenta y seis años”, así comenzó su autobiografía, publicada antes de las elecciones, este hijo y nieto de juristas, educado en la tradición católica y que cultiva una imagen sobria, incluso tediosa.
Poco conocido en el extranjero -habla francés, pero admite tomar clases de inglés-, criticado por su indecisión, este hombre de pelo castaño, de barba blanca y gafas rectangulares, ha logrado, sin embargo, reagrupar en torno a él al Partido Popular y hacer olvidar sus dos duras derrotas en los comicios de 2004 y 2008.
“Rajoy, es la victoria de la perseverancia”, cree Antón Losada, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Santiago de Compostela.
Varias veces ministro, portavoz del Gobierno y vicepresidente, Rajoy se forja una imagen de mediador fuera de serie, además de ser el hombre que da la cara ante las críticas por la desastrosa gestión de la marea negra del petrolero ‘Prestige’ en 2002 y la entrada de España en la guerra de Irak, en 2003.
Borrando poco a poco su imagen de conservador puro y duro, se presenta como un dirigente “previsible, patriota, independiente, moderado” en contraste con “la inconsistencia” y la “frivolidad” supuestas de Zapatero.
“De mi padre heredé un sentido muy marcado por el respeto a las reglas, el sentido de la justicia y el esfuerzo”, destacó en su libro titulado ‘En confianza’.
“Su principal punto fuerte es la crisis y el paro. Su gran debilidad, que era ser un hombre aburrido, previsible, se ha acabado convirtiendo en su gran fortaleza”, comenta Losada.
Presentándose como un hombre de Estado, llegó a acuerdos con los socialistas sobre la reducción del déficit y se congratuló por el anuncio de ETA de su renuncia a la violencia. Tras protestar contra la liberalización del aborto y el matrimonio homosexual, se mantiene ambiguo sobre sus intenciones.
“Es un reparto de trabajo. Rajoy se mantiene neutro y los líderes del PP se distribuyen las posiciones para responder a un electorado muy heterogéneo. Es una estrategia, pero el problema es que al final, le da la imagen de alguien que no sabe comprometerse y eso se puede volver contra él”, puntualiza el editorialista José Maria Ridao.
La tenacidad de un moderado
No obstante, Rajoy necesitará de toda su experiencia política y cualidades como tenacidad, moderación, equilibrio y capacidad de diálogo, que quienes le quieren bien dice que posee en gran cantidad, para sacar a España de una de sus peores crisis económicas con una cifra récord de cinco millones de parados.
“En los momentos de crisis, demostró una gran tranquilidad. No pierde la paciencia, es una persona tremendamente templada”, dice el diputado popular José María Lasalle sobre Rajoy, al que conoce desde hace ocho años.
Algunos analistas señalan que Rajoy proyecta sobre todo una imagen de seriedad y fiabilidad que en los momentos difíciles es lo que atrae a más votantes.
“Rajoy es como la figura del padre, que da sensatez, seriedad pero al mismo tiempo aburrimiento. Es confiable pero no proporciona emociones”, dijo Juan Díez, presidente de ASEP (Analistas Sociológicos, Económicos y Políticos) recientemente sobre un hombre cuyo único vicio conocido es fumar puros.

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