Perú: Ejercicio de Cinismo

Compartimos esta nota publicada en la Revista Caretas en relación al affaire Chehade

Chehade reapareció el martes 8 en el Congreso y salió de tres sesiones de comisiones en medio de enjambre de reporteros.
Omar Chehade se aferra a la vicepresidencia a pesar de pedido presidencial y prepara el traslado de culpas a su hermano.
Por segundo día, y sin excepción casi, los periódicos anunciaron en sus primeras planas el obituario político de Omar Chehade. Entonces el congresista y segundo vicepresidente de la república eligió el día de su cumpleaños número 41 para hacerle saber a toda esa prensa que aún tenía vida en el gobierno. Sin previo aviso asistió a la sesión de la Comisión de Constitución en el Parlamento y opinó en contra de la continuidad del voto preferencial.

“No soy una persona cerrada”, reflexionó. “Apuesto por gente calificada y decente y que tenga el nivel social y reivindicativo. Se debe privilegiar la meritocracia”.

Y enunció la perla de la jornada: “A quienes nos gusta la política, quienes no hemos llegado como advenedizos debemos llevar nuestra experiencia a las futuras generaciones”.

Los periodistas se agolparon a su salida. Luego se atrincheró en su despacho del edificio Reiser, a donde su personal llevó torta y girasoles en indiscretas bolsas de supermercados Wong.

Sorprendentemente, reapareció en el Parlamento por la tarde para asistir a la Comisión de Justicia. Pocas veces el balcón de los reporteros lució tan colmado en una de esas jornadas. Chehade guardó silencio mientras los demás discutían modificaciones a la legislación de jueces de paz. Las pocas miradas que dirigió a las cámaras fueron devueltas con ráfagas de clics. Rodeado por un contingente de seguridad, consiguió salir a punta de más empujones. En el mismo espacio comenzó a sesionar la comisión de Ética, que volvió a citar a los policías- comensales de Brujas de Cachiche.

Chehade se subió a su auto pero luego de dar unas vueltas volvió al Parlamento para participar en una tercera comisión, la de Descentralización. A la tercera salida, de nuevo violenta, tomó rumbo desconocido.

Una media hora después dio a conocer su comunicado:

“…he decidido que mientras duren las investigaciones que sobre mi persona realizan la Fiscalía de la Nación y en simultáneo tres comisiones del Congreso –de llegar el caso– no ejerceré las funciones de segundo vicepresidente de la República, quedando expedito el camino para que las asuma, como legalmente corresponde, el Presidente del Congreso en mi lugar. Considero que no es pertinente formular renuncia a tal investidura dado que soy inocente de los cargos atribuidos”.

No renunciaba. Solo prometía que, si mientras duran las investigaciones le tocaba asumir funciones en el despacho presidencial por la ausencia de Ollanta Humala o la primera vicepresidenta Marisol Espinoza, esas labores recaerían en Daniel Abugattas.

Durante la mañana se había desarrollado en los pasillos del Congreso un debate informal sobre la pertinencia constitucional de un pedido de licencia, pues se especulaba que Chehade interpretaría el “paso al costado” sugerido por el presidente Ollanta Humala el domingo 6 como un receso de seis meses en sus funciones. Pero ni siquiera eso ocurrió.

El antecedente inmediato era el de Raúl Diez Canseco, acusado de beneficiar con exoneraciones tributarias al padre de su pareja. Apenas estallado el escándalo en noviembre de 2003, RDC renunció a la cartera de Comercio Exterior. Al mes siguiente dejó la primera vicepresidencia. Eventualmente, no se le encontró ninguna responsabilidad penal.

Chehade es el caso opuesto. Lejos de salir del problema, que en las actuales circunstancias es el cargo, sigue con él a cuestas. Como en la película La Estrategia del Caracol, donde quienes se encontraban en peligro de perder su casa se iban con ella sobre ruedas. Para la situación del joven abogado podría añadirse que está pegado a su investidura con babas como las del molusco.

Porque incluso la congresista Rosa Mavila reveló que el premier Salomón Lerner pidió directamente su renuncia. “Siomi” critica en privado su arrogancia. Chehade, mientras tanto, concluye su comunicado recordando “mi prestigiosa trayectoria de lucha contra la corrupción, probada en impecable liderazgo de un proceso de extradición”.

¿Y qué piensa el Presidente? ¿Este es un desafío de quien fuera su abogado?

El sábado 5, el ministro del Interior, Óscar Valdés, se reunió con Humala quien, preocupado, se mostró interesado en conocer la veracidad de las informaciones sobre la famosa visita de Miguel Chehade y Miguel Barandiarán a la oficina del general PNP (r) Guillermo Arteta en el cuartel El Potao del Rímac, el 6 de octubre, tres días después de la indigesta cena en Brujas de Cachiche.

Según Arteta, ambos fueron a buscarlo para entregarle una resolución judicial sin fecha, hora ni firma del juez para disponer del desalojo en la azucarera Andahuasi.

Valdés le respondió que aún no recibía el informe. Humala le trasmitió que ese era un aspecto fundamental de la investigación porque Chehade le confió que existía la posibilidad de que su hermano se hubiera “mandado” a sus espaldas a buscar a Arteta al Potao.

Chehade le habría dicho al Presidente que en la cena se tocó “tangencialmente” el tema Andahuasi, pero que él se marchó sin que se hablara de desalojo alguno. El vicepresidente asegura que le ha preguntado a su hermano si introdujo el tema posteriormente y si fue al Potao, pero éste lo negó. Aún así, le dijo a Humala que no podía poner las manos al fuego por Miguel.

Es la versión que Chehade brindaría a la fiscalía esta semana, su última carta bajo la manga en vista que lo del Potao prácticamente se confirmó. CARETAS 2104 consignó versiones policiales que aseguraban que Chehade y Barandiarán sí fueron a buscar a Arteta, y esto fue corroborado por IDL-Reporteros que, el lunes último, difundió un documento policial en el que el mayor PNP Juan Carlos Valle, jefe de Planeamiento Operativo y de Educación del Potao, indica que habló con el alférez PNP Jhonatan Lahder Mendoza y que éste aseguró haber atendido a ambos visitantes.

Las investigaciones siguen en el Congreso. Además de los testimonios recabados en la Comisión de Ética, la de Acusaciones Constitucionales comenzó su propio trámite. La Oficina de Control de la Magistratura (OCMA) busca determinar la actuación del titular del Segundo Juzgado Civil Transitorio de Chiclayo, Julio Daniel Esquén Robles, y de la titular del Juzgado Transitorio Mixto de Ferreñafe, Elvira Rojas Semanche. En agosto pasado, Rojas le concedió la administración de Andahuasi a la empresa Río Pativilca, de Juan Manuel Rivas Urteaga, representante de la familia Wong.

El fallo fue posteriormente elevado al juez Esquén, quien exhortó al Juzgado de Paz del distrito de Sayán a ejecutar la medida de desalojo y a la entrega de posesión de la azucarera Andahuasi a favor de Rivas Urteaga.

Fuentes confiables aseguran que una secretaria del juez Esquén declaró haber recibido llamadas del hermano del vicepresidente. La indagación, a cargo del jefe de Odecma-Chiclayo, Castulo Rojas Díaz, puede estrechar cada vez más el cerco.

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