Artur Mas toma posesión y promete ‘fidelidad’ al pueblo de Cataluña


-En su discurso, admite que ‘desea la plenitud nacional de Cataluña’

Centenares de personas gritan ‘independencia’ cuando sale al balcón
-El convergente ha pasado un mes en el limbo tras rozar la mayoría absoluta


Artur Mas ya es presidente de la Generalitat. El líder de CiU ha tomado posesión de su cargo en un solemnísimo acto en la Generalitat de Catalunya. En el momento de la promesa oficial de servir al país, Mas ha querido dejar huella y ha añadido su propia coletilla: “Sí, lo prometo, con plena fidelidad al pueblo de Cataluña”. Manuel Chaves, como representante del Gobierno; y Núria de Gispert, presidenta del Parlament, han presidido el acto.

“La construcción nacional de Cataluña no es un trabajo para impacientes”, ha advertido en su discurso, cargado de sentimentalismos, ya con la medalla al cuello que le acredita como presidente catalán número 129. Casi instantáneamente, su foto y sus datos aparecían en la página web del presidente de la Generalitat.

Después de alabar el “impecable” traspaso de poderes de su predecesor, ha comparado este momento con el día que conoció a su mujer, Helena Rakosnik, y ha agradecido a Pujol el empujón que, siete años después, le ha llevado a la Generalitat. El nuevo presidente catalán ha prometido que gobernará con “cabeza fría, corazón caliente, puño firme y pies en la tierra”.

Promete gobernar con “cabeza fría, corazón caliente, puño firme y pies en la tierra”
Aunque ha priorizado la crisis, ha admitido que “desea la plenitud nacional de Cataluña”. Artur Mas ha continuado con el mismo tono emocionado para afirmar, épico: “Hoy me siento en paz conmigo mismo”.

José Montilla, por su parte, ha deseado suerte a Mas en su discurso de despedida. Tras citar al historiador Jaume Vicens Vives, ha pedido que Cataluña se preocupe “más por el hacer que por el ser” y deje atrás “miedos y recelos atávicos” y los traduzca en “esperanza y energía positiva”. Tras el acto, Mas le ha acompañado hasta el coche, ambos se han deseado suerte y el hasta ahora presidente ha salido -simbólica y literalmente- de la Generalitat.

Gritos de ‘independencia’ desde la plaza Sant Jaume

Tras el acto institucional, Mas ha salido al balcón en un gesto tradicional que ha sido agradecido por los centenares de personas que allí le esperaban con banderas catalanas y alguna estelada. Los allí reunidos han entonado ‘Els segadors’, himno catalán, para después repetir el grito más escuchado en la noche electoral del 28 de noviembre: “¡President, president!” y acabar con proclamas a la independencia.

En la típica estampa del balcón le han acompañado su mujer, Jordi Pujol y Xavier Trias, entre otros. El candidato convergente a la alcaldía de Barcelona quiere aprovechar el tirón de Mas para cambiar también el color del Ayuntamiento, justo en el balcón de enfrente.

Después han llegado las fotos en el ‘Pati dels tarongers’ y las felicitaciones, una tras otra, entre un tumulto de representantes políticos, invitados y copas de cava.

Una de las presencias más comentadas ha sido la de Lluís Prenafeta, ex secretario general de Presidencia con Jordi Pujol y presunto implicado en el caso Pretoria.

Un mes en el limbo de los presidentes

Pese al absoluto dominio de los convergentes en las elecciones catalanas, con 62 diputados que rozan la mayoría absoluta, Artur Mas ha necesitado un mes para coger las riendas de Cataluña de facto.

En primera vuelta, todos los grupos excepto el suyo propio se opusieron a su investidura. Su primer discurso en el Parlament como presidente electo se levantó sobre la promesa de iniciar una “transición” catalana hacia el soberanismo previo paso, eso sí, por el concierto económico. Para unos, se quedó corto en sus aspiraciones independentistas y para otros se pasó tres pueblos. Todos le dieron su ‘no’.

Ya en la segunda vuelta, con la necesidad de alcanzar una mayoría simple, la abstención pactada del PSC le abrió paso hacia la presidencia. La oposición ha criticado este acuerdo desde diversos flancos, bien anunciando la llegada de una ‘sociovergencia’ encubierta -caso del PP-, bien afeando a Mas que no haya contado con ellos para la investidura -caso de ERC-.
Eva Belmonte

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