Ex canciller fujimorista fue detenido por la Interpol en Estados Unidos


Augusto Blacker Miller, el ministro de RR.EE. que avaló con su presencia el autogolpe de 1992, se encontraba en el estado de Florida

El ex canciller de la República Augusto Blacker Miller fue detenido por los miembros de la Policía Internacional (Interpol) en Florida, Estados Unidos, informó esta tarde el ministro del Interior, Octavio Salazar.

“Esto se debe a un mandato de la Sala Penal Especial de la Corte Suprema de Justicia del Perú. Estamos haciendo las coordinaciones respectivas con la finalidad de poder traer a esta persona al Perú”, señaló en declaraciones a la prensa.

Salazar detalló que el ex ministro del régimen del ex mandatario Alberto Fujimori fue detenido en la casa de un familiar.

Blacker Miller se desempeñaba como canciller cuando Alberto Fujimori disolvió el Congreso y asumió nuevas funciones el 5 de abril de 1992.

Sobre Blacker Miller pesa una orden de captura a nivel nacional e internacional dictada por la Corte Suprema del Perú al haber sido declarado reo contumaz en el proceso que se sigue por, supuestamente, haber respaldado el golpe de Estado que dio el ex presidente Alberto Fujimori el 5 de abril del año 1992.

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Barbarie contra el Huascarán

Por lo que hace o deja de hacer el poder político, el Perú puede quedarse sin reservas naturales y sin reservas turísticas
Por: Juan Paredes Castro

No importa que seamos una excepción de crecimiento económico en plena crisis financiera internacional; ni que figuremos como el tercer principal destino turístico del mundo; ni que la historia nos honre con todos los años de antigüedad que como cultura y civilización podemos mostrar.
La barbarie está ahí, impetuosa. Y lo que es peor: no parece remover el asiento de ninguna autoridad. Sobra la ley. Sobra el orden. Prima la impunidad.
Nuestra denuncia de la atroz conversión de la selva de Madre de Dios en un desértico barbecho de oro y mercurio, nos lleva ahora a otra cosa: a buscar la manera de detener los dinamitazos de la minería informal y formal al pie de la Cordillera Blanca, en las inmediaciones del Huascarán, cosa que no pasaría en los Pirineos ni en el Himalaya ni en los Alpes.
Pasa, eso sí, en el Perú, donde, además, cualquier cosa puede pasar, como si se tratara del mayor reino de lo impredecible.
Lo que pasa con el Huascarán no es un descubrimiento de ayer ni de hoy. Es la puesta al día de lo consuetudinario.
¿Será posible pasar a una ofensiva cívica que nos permita señalar, con nombres y apellidos, a los responsables directos e indirectos del uso de explosivos en la masa geológica de la Cordillera Blanca? Inclusive el Ministerio del Ambiente debería comenzar por poner el dedo en la llaga, es decir, en el Ministerio de Energía y Minas y su historial de complacencia.
El día que un nuevo bloque de nieve se desgaje del Huascarán, como en 1970, ¿a quién culparemos?
Si sobreviniese una desgracia como esa, lo más probable es que todo seguiría igual, inclusive con edificaciones en el mismo cauce de un nuevo aluvión.

El verdadero enemigo

Una semana después de descubierto, el caso de espionaje financiado por Chile nos obliga a identificar más detalladamente al enemigo

Por: Hugo Guerra

Sí, es factible que el acto hostil fuera una operación encapsulada de la Fuerza Aérea del país del sur. En 1978, el espionaje que le costó la vida al suboficial de la FAP Vargas Garayar corrió a cargo de la Marina de Guerra pinochetista. Y hoy —a la luz de los documentos sobre el interrogatorio de Ariza, que han sido publicados por El Comercio—, se evidencia que la FACH organizó aquí una red de traidores que solo ha entrado en receso.

La Moneda podría no estar informada de la operación, en un estado tan compartimentalizado como el chileno. Por eso, al principal enemigo debemos identificarlo entre los militares que se burlan de las instituciones democráticas de su propio país.

Chile, después de terminada la dictadura pinochetista, continúa siendo apenas una democracia tutelada (o vigilada) por sus Fuerzas Armadas. Los militares condicionaron su salida del mando gubernamental, reteniendo una cuota muy alta de poder real, así basta ver desde el texto constitucional chileno hasta recordar cómo se conformó el Senado posdictatorial.

La Concertación de izquierda, que cada vez se aleja más de sus raíces ideológicas, está inevitablemente condicionada también por un militarismo específicamente belicista. El mantenimiento de la Ley del Cobre (hoy apenas mal escondida dentro de un cuerpo normativo mayor); y la propia trayectoria de la presidenta Michelle Bachelet, demuestran la cooptación activada por los belicistas más peligrosos.

La economía chilena, dentro de su alto índice de expansión, también está influida por los uniformados. Existe una poderosa industria bélica y los militares tienen roles claves en el control del aparato estatal so pretexto de la defensa. Chile es, en suma, un estado bastante militarizado, en el cual ni siquiera la prensa está al margen de pactos y alianzas con sus Fuerzas Armadas.

Por todo ello, seamos precisos en identificar al enemigo: la Marina, la Fuerza Aérea y el Ejército de Chile mantienen al Perú como centro de sus principales hipótesis de conflicto. Y a partir del perfil de sus mandos analicemos las relaciones con nuestro país.

En los estertores de su mandato, el equipo bacheletiano en teoría tiene la oportunidad de dar muestras de independencia civil; pero no nos fiemos porque el poder castrense allá es demasiado grande.

No queda, así, otro camino más que degradar la relación bilateral, entendiendo que no se trata de mantener las cuerdas separadas, sino de revisar las condiciones del flujo financiero y comercial para introducir reservas sobre reciprocidad, equidad y sectores estratégicos a un acuerdo de complementación que nunca debió firmarse. Mientras tanto, al tiempo de acelerar la recuperación de nuestros sistemas de Defensa, busquemos el apoyo y el entendimiento de la comunidad internacional para impedir aventuras agresivas de las cúpulas militares chilenas.

Una nueva relación con Chile

hildebrandtPor: Cesar Hildebrandt
La verdad es que ya me aburre hablar de Chile. Durante estos años me he ocupado del asunto y, al lado de personajes de veras importantes, he tratado de advertir y recordar.
Al final, todo lo que uno puede decir de Chile es, en resumen, que nunca será un país amigo del Perú.
Con Chile, sin embargo, tenemos que entendernos.
Entendernos no como lo propone la diplomacia del doctor Alan García, desde luego.
Porque García sigue hablando de cuerdas separadas y diciendo que por un lado están los negocios y por el otro el asunto de fondo.
Es que García no entiende que para Chile los negocios son el asunto de fondo. Y los chilenos tienen razón.
El guano y el salitre fueron su negocio en el siglo XIX.
Comprar un Perú barato, de a trozos y sin tregua, es su negocio actual.
Y para defender esos negocios es que Chile se arma.
No es el asunto de La Haya lo que ha desatado la belicosidad de Chile.
Su armamentismo superlativo tiene veinte años de existencia y se ha reforzado, precisamente, en los últimos seis –mucho antes de que presentáramos nuestro expediente en la máxima instancia del arbitraje internacional-.
Nadie ha armado mejor y más ofensivamente a Chile que la señora Bachelet, que es una mezcla de Pasionaria con Patricio Lynch.
Porque a la hora de pensar en el Perú el socialismo de la Concertación pasa por el filtro de la historia y se impregna de esa enemistad rancia y pétrea que viene de lejos y que no terminará fácilmente.
Chile sólo nos mirará como interlocutores cuando nos mire como a iguales.
Y eso quiere decir un Perú digno, erguido, serio y dispuesto a hacerse respetar sin apelar a bravuconadas ni hurgar todos los días en el resentimiento.
Un Perú militarmente respetable y económicamente floreciente es la única manera de encarar la construcción de una nueva relación con Chile.
Un Perú económicamente floreciente y militarmente cachivachero es el sueño de Chile.
Claro que el civilismo inmortal de la derecha –aquel que nos condujo a la humillación del siglo XIX- no está de acuerdo con esto.
La derecha peruana, a diferencia de la chilena, no tiene patria. Tiene sólo bolsillos.
El señor Graña, por ejemplo, es tan peruano como los chocolates Costa. Tan peruano como las tiendas Wong.
Graña –no lo olvidemos- fue el socio de Chile en el allanamiento del Aeroclub Collique, vendido truhanescamente gracias a la cutra y a la desnacionalización de la agenda del desarrollo peruano.
Lo primero que hicieron en Collique fue sacar con comba el busto de José Abelardo Quiñones Arízola, el héroe de la Fuerza Aérea peruana.
El círculo se cierra: de Quiñones Arízola expulsado al suboficial Ariza bien pagado.
Víctor Ariza es un traidorzuelo.
Pero, ¿cómo llamar a quienes han permitido que Lan-Chile sea hegemónica en los vuelos domésticos del Perú, empleando a pilotos militares autorizados por el ministerio de Transportes de Lima?
¿Qué nombre les damos a los que destruyeron la flota mercante del Perú y le cedieron las naves y las rutas a Chile?
Y a quienes encubrieron la presencia del capital chileno en la pestífera operación del puerto de Paita, ¿qué nombre les ponemos?
Ariza es un traidorzuelo. Pero la verdad es que los datos que ha podido entregar en los cinco últimos años eran los datos de la bancarrota y del desarme involuntario.
No había muchos secretos, felizmente, que ofrecer desde una Fuerza Aérea públicamente inoperativa, achatarrada y necesitada de repuestos y antioxidantes.
Para decirlo con grosería: ¿Qué secretos puede esconder una Fuerza Aérea que casi no puede despegar?
Alguien podría decir, no sin cierto cinismo, que Ariza, que volaba en Lan y compraba en Saga y se remediaba en Fasa y cambiaba losetas en Sodimac, ha podido pensar que lo que estaba haciendo no era traicionar a su país sino colaborar con un hermano mayor y empoderado.
¿Será que, más que traición, lo de Ariza podría ser colaboracionismo de un nuevo Felipillo en un nuevo proceso de conquista?
A la derecha dizque peruana le aterroriza la idea de ponernos firmes con Chile.
Y es que la derecha dizque peruana no hizo a este país: apenas lo saqueó.
La derecha chilena, en cambio, construyó un país serio y a veces temible donde antes hubo una remota capitanía y, más tarde, la anarquía de los primeros años de su república.
La derecha chilena no se avergüenza de su bandera ni susurra su himno. La peruana carece de bandera y bailaba minués cuando al inmenso Grau le faltaba carbón de calidad en los calderos del Huáscar.
No proponemos el baño María eterno de la memoria herida. El pasado es inmodificable. Lo que tenemos que lograr es que también sea irrepetible.
Hablamos del presente.
Hablamos de empezar a revisar nuestra política hacia Chile.
Primero, poniendo restricciones al ingreso del capital chileno en áreas que pueden ser consideradas delicadas para nuestra seguridad. Eso es lo que ellos hacen y harán en relación al Perú. Si eso significa desbaratar el TLC firmado a espaldas del Congreso, pues habrá que hacerlo.
Segundo, comprando –a pesar de las rebietas “cosmopolitas” de la derecha- lo que nos falta para dejar de estar indefensos. Porque las armas, doctor García, son también una inversión. No le haga usted caso al civilismo, madrastra de todas las derrotas.
Tercero, cooperando con Chile en todo aquello en lo que podamos marchar juntos como los vecinos inexorables que somos.
Cuarto, afianzando nuestra relación con Ecuador, Colombia, Bolivia y Brasil –más allá de los discursos y entrando al terreno del desarrollo de fronteras, la inversión recíproca y la sinergia de empresas y proyectos-.
Chile es un país serio con el que tenemos que convivir. Es, en muchos sentidos, un país admirable.
Pero es también un país que ha pensado siempre que Bolivia es obviable y que el Perú es una suerte de hinterland, un súbdito comercial, una Araucanía del norte, un peldaño de esa escalera que lo llevará ser la mayor potencia del Pacífico sur.
Es hora de entender esta complejidad y de actuar como un país y no como un serrallo. Sin aspavientos pero con la férrea voluntad que merecen las buenas causas.

Perú:Planta de Gas Natural Licuado de la Melchorita

foto%203%20melchorita_125La Planta de licuefacción de gas natural de Perú se está construyendo en un terreno costero y eriazo de 521 hectáreas a 170 kilómetros al sur de Lima.
La obra contempla la construcción de un tren de procesamiento que producirá el gas natural licuado (GNL), un terminal marítimo con un muelle de carga, un rompeolas y un canal de navegación que permitirá el ingreso, acoderamiento seguro y salida de los buques metaneros.
La nueva planta de La Melchorita es, sin duda, la obra petrolera más importante de Perú, considerando la grande inversión que alcanza los US$3.800 millones (incluso el costo de financiamiento) y cuyo impacto económico en términos de impuestos y regalías anual aportará el 0,5% del PIB de Perú.
El gobierno peruano recibirá aproximadamente US$325 millones anuales de los impuestos y regalías que pagará Perú GNL, lo cual hace un total de US$5.800 millones en el transcurso de los próximos 20 años, además de que a partir del 2010 generará un promedio de US$1.350 millones por año en términos de ingresos de divisas.
Perú GNL es una empresa conformada por Hunt Oil Company de Estados Unidos (50%), SK Energy de Corea del Sur (20%), Repsol YPF de España (20%) y Marubeni de Japón (10%) y ha contratado el consorcio CDB Melchorita para la construcción de estas instalaciones, que a su vez está conformado por tres empresas internacionales: Saipem (Francia), Odebrecht (Perú) y Jan de Nul (Bélgica).
El complejo industrial consiste en la construcción de las siguientes obras: una plataforma de gas de carga, un gasoducto, infraestructuras de emergencias, pasillos de desembarques, 1.380 metros de longitud del puerto y un rompeolas de 820 metros de longitud ubicado a 1,5 km de la costa del Pacífico.
Desde el año 2006 el consorcio empezó un cuidadoso procedimiento de negociaciones donde surgirá el ducto, de acuerdo con la ley de evaluación para la protección del impacto ambiental y social, actualmente vigente en el país, para la adquisición de los derechos de ocupación ubicados en territorios de comunidades autóctonas y parte de propiedad del Estado.
Instalaciones marítimas
El canal de navegación permitirá el acceso de los buques cisterna de GNL a la zona de atraque. El canal tendrá una profundidad de 16 metros como mínimo, 250 metros de ancho y 3,5 kilómetros de largo. En los lugares donde los barcos metaneros hagan giros fuera de la protección del rompeolas, el canal tendrá una profundidad de 18 metros
Para permitir la carga del gas licuado a los buques, las instalaciones marítimas incluyen un puente de caballetes de 1,3 km de extensión con un muelle de carga de GNL y un canal de navegación dragado para el ingreso y la salida de los buques.foto%201%20melchorita_125

El atracadero de buques tanque de GNL está compuesto por una plataforma de carga de 30 m x 30 m, las boyas de amarre y de atraque. El embarque de GNL utiliza cuatro brazos de carga de 16 pulgadas de la tubería y una placa giratoria, además de tres brazos para la carga de GNL y uno para el retorno del vapor.
El gasoducto
La primera etapa de construcción ha empezado en 2005 con los trabajos de movimiento de tierra, hasta final de 2006, cuando Perú GNL firmó los contratos para la construcción del Terminal Marítimo, de la planta y la ingeniería del gasoducto.
Según el cronograma elaborado por la misma Perú GNL el inicio de las operaciones comerciales está previsto para el primer semestre de 2010. El objetivo principal del ducto consiste en transportar el gas natural proveniente de los Lotes 56 y 88, ubicados en el reservorio de Camisea, en la costa sur del Perú. El plan de construcción consiste en avanzar de forma simultánea en dos frentes, el primero desde Ayacucho hacia el oeste, y el segundo desde la planta de Pampa Melchorita hacia el este, hasta que ambos se encuentren cerca del límite de las regiones de Ayacucho y Huancavelica.
El gasoducto de 34 pulgadas de diámetro atraviesa unos 100 kilómetros de desierto costero llano y 308 kilómetros de grandes montañas en la Cordillera de los Andes, alcanzando su mayor altitud a 4.901 metros sobre el nivel del mar y se conecta al gasoducto de Camisea existente, para extenderse desde la comunidad de Chiquintirca hasta llegar a la planta de GNL.
De un punto de vista geográfico, el oleoducto pasa veintidós distritos: nueve en Ayacucho (Paras, Socos, Vinchos, Tambillo, Acocro, Chiara, Acos Vinchos, San Miguel y Anco), cuatro en Huancavelica (Ayaví, Tambo, Huaytará y Pilpichaca), ocho en Ica (Huancano, Humay, Independencia, Alto Larán, Chincha Alta, Pueblo Nuevo y Grocio Prado – en la provincia de Chincha) y uno en Lima.
La planta
En la planta de la Melchorita el gas natural será sometido a un proceso de purificación y enfriamiento a -163º C con una capacidad de 4.45 millones de toneladas por año de un suministro diario de 625 millones de pies cúbicos y usará un proceso de refrigeración que pre enfría el gas natural en un circuito de refrigeración con propano y, posteriormente, en un circuito de una mezcla de refrigerantes.
El GNL será almacenado en dos grandes tanques a presión atmosférica antes de ser embarcado. Cada uno de los dos tanques de almacenamiento de GNL de contención simple tiene una capacidad de 130.000 m3
Los tanques tendrán un área de contención secundaria común, de acuerdo con lo requerido por el estándar NFPA 59A (National Fire Protection Association), actualmente vigente en el país. El propano y el etileno utilizados para la preparación de los refrigerantes serán almacenados por separado en tanques de almacenamiento horizontales tipo bala. Habrá dos tanques bala presurizados para el almacenamiento de propano, con una capacidad de almacenamiento de 602 m³ cada uno, y dos tanques bala presurizados para el almacenamiento de etileno, aislados con camisa exterior de vacío, con una capacidad de almacenamiento de 200 m³ cada uno.
Adicionalmente, este proyecto involucra la explotación de una cantera, ubicada aproximadamente a 25 kilómetros al este de la planta. Esta cantera proveerá la cantidad de roca necesaria para la construcción de un rompeolas, el cual permitirá que las operaciones en el mar sean más seguras. El material será transportado en camiones a lo largo de un camino de acceso para lo cual se ha construido un paso a desnivel que atraviesa la carretera Panamericana SurLos especiales rompeolas les permitirán a las embarcaciones atracar de manera segura y posibilitar que las instalaciones marítimas sean accesibles durante todo el año para el despacho continuo de GNL. El diseño considera la ubicación del rompeolas en una profundidad de agua de aproximadamente 14 metros, tendrá 800 metros de largo y estará alineado en paralelo a la línea costera. Asimismo, el diseño ha considerado una elevación tope de 8,5 metros sobre el nivel bajo del rompiente de la ola y el modelo de diseño ha considerando la ocurrencia de una gran ola cada 100 años que rebose sin llegar a causar daños.
Los tanques tendrán un área de contención secundaria común, de acuerdo con lo requerido por el estándar NFPA 59A (National Fire Protection Association), actualmente vigente en el país. El propano y el etileno utilizados para la preparación de los refrigerantes serán almacenados por separado en tanques de almacenamiento horizontales tipo bala. Habrá dos tanques bala presurizados para el almacenamiento de propano, con una capacidad de almacenamiento de 602 m³ cada uno, y dos tanques bala presurizados para el almacenamiento de etileno, aislados con camisa exterior de vacío, con una capacidad de almacenamiento de 200 m³ cada uno.
Adicionalmente, este proyecto involucra la explotación de una cantera, ubicada aproximadamente a 25 kilómetros al este de la planta. Esta cantera proveerá la cantidad de roca necesaria para la construcción de un rompeolas, el cual permitirá que las operaciones en el mar sean más seguras. El material será transportado en camiones a lo largo de un camino de acceso para lo cual se ha construido un paso a desnivel que atraviesa la carretera Panamericana Sur.
Los especiales rompeolas les permitirán a las embarcaciones atracar de manera segura y posibilitar que las instalaciones marítimas sean accesibles durante todo el año para el despacho continuo de GNL. El diseño considera la ubicación del rompeolas en una profundidad de agua de aproximadamente 14 metros, tendrá 800 metros de largo y estará alineado en paralelo a la línea costera. Asimismo, el diseño ha considerado una elevación tope de 8,5 metros sobre el nivel bajo del rompiente de la ola y el modelo de diseño ha considerando la ocurrencia de una gran ola cada 100 años que rebose sin llegar a causar daños.
El impacto ambiental
La planta será autosuficiente en cuanto a servicios de agua y electricidad gracias a los turbogeneradores accionados con gas natural. Se instalará una planta de tratamiento de agua, la cual podrá procesar agua de mar o de pozos ubicados en la misma planta. Todos los desechos líquidos o sólidos generados serán tratados adecuadamente antes su disposición final.
Adicionalmente, el nuevo complejo industrial contará con sistemas contra incendios y sistemas de antorchas y venteo para brindar la protección necesaria en caso que se produzca algún problema o emergencia durante las operaciones.
Ficha técnica
Tren de procesamiento
98.000 m3 de concreto
11.000 toneladas de acero estructural
120 kilómetros de tuberías
1.100 kilómetros de cableado
Tanques de almacenamiento
Cada uno tiene una capacidad de almacenamiento de 130.000 m3
Sus dimensiones son de 78 metros de diámetro y 52 metros de altura
La base pesa 6.000 toneladas
Se emplearon 17.000 m3 de concreto.
Instalaciones marítimas
La extensión del puente de caballetes es de 1.300 metros
Está compuesto por 493 pilotes
Se utilizaron 7.225 toneladas de acero
Rompeolas de 800 metros de largo
Gasoducto
El gasoducto se inicia en Chiquintirca, en el departamento de Ayacucho, pasando por los departamentos de Huancavelica, Ica y Lima hasta la llegar a la planta de licuefacción, ubicada a la altura del kilómetro 170 de la Panamericana Sur.
Longitud: 408 km. Diámetro: 34”
Es una línea exclusiva para gas, que no se utilizará para transportar líquidos
El gasoducto cruza el punto más alto de su recorrido a más de 4900 metros sobre el nivel del mar.
Aproximadamente 200 km del gasoducto está por encima de los 4000 metros sobre el nivel del mar. (M. N.)

Casi 90 mil inmigrantes abandonaron España en 2008

No todos comunican que se marchan
Un total de 89.692 inmigrantes abandonaron España el año pasado, lo que supone un incremento en las salidas cercano al cuarenta por ciento respecto de 2007, cuando fueron 64.289 los extranjeros que tramitaron su baja por emigración en el Padrón Municipal correspondiente.

La cifra podría ser superior, ya que cuando se trata de extranjeros, “son muy pocos los que solicitan la baja” en este registro antes de abandonar el país, según explica el Gobierno en una respuesta parlamentaria recogida por Europa Press.

No obstante, en 2008 se registraron 232.007 bajas de inmigrantes en los Padrones Municipales y 142.315 de ellas se produjeron por caducidad, de modo que fueron cerca de 90.000 quienes sí comunicaron que se marchaban, conforme recoge la Estadística de Variaciones Residenciales.

Atendiendo a la cifra global, la mayor parte de los extranjeros que dejaron de figurar en la estadística el año pasado eran nativos de América, cuyos nacionales registraron más de 109.300 bajas en los Padrones Municipales (incluidas las que se produjeron por caducidad).

Asimismo, se marcharon 52.434 africanos (33.774 de ellos, marroquíes) y 46.660 europeos, de los que 36.085 pertenecían a alguno de los Estados miembros de la Unión.

En cuanto a 2007, el total de bajas registradas ascendió a 198.974, de las que 134.685 se produjeron por caducidad. Por nacionalidades, aquel año salieron de la lista del Padrón 93.482 americanos, 15.738 de los cuales eran ecuatorianos, y 49.933 ciudadanos africanos. Respecto a los europeos, se dieron de baja 32.395, 23.383 de los cuales eran de la UE-27.

El Ejecutivo explica que en un 83,8 por ciento de los casos se desconoce el destino de los inmigrantes que abandonan el país, ya que el grueso de las bajas se tramita de oficio por caducidad. No obstante, en un 90,62 por ciento de los casos en que sí se conoce esta información, el país de destino coincide con el de nacionalidad del migrante.

Si seguimos dañando el medio ambiente, luego no podrá hacerse nada

corte amazoniaForo sobre Responsabilidad Social:
El cuidado del planeta será responsabilidad del sector privado que, recién, se está dando cuenta de la importancia

Por:Luis Felipe Gamarra

Si los daños ambientales no resueltos se siguen incrementando a la misma velocidad que en el presente, en el 2021 los gobiernos no podrían darse abasto para cumplir su papel fiscalizador respecto a la protección del medio ambiente.
Por ese motivo —señalaron expertos como Catherine Nettleton, embajadora del Reino Unido en el Perú; Chris Deri, director de Edelman (empresa de relaciones públicas); y Richard Wells, presidente de The Lexintong Group (consultora medioambiental)— el sector privado deberá asumir como suya la protección del medio ambiente como la más importante acción de responsabilidad con la sociedad.
Esta fue una de las conclusiones que se discutieron en el XIV Simposio Empresa Moderna y Responsabilidad Social, organizado por la asociación civil Perú 2021, que agrupa a numerosas de empresas que ejecutan programas de responsabilidad social.
EVOLUCIÓN A LA MODERNIDAD
Según Chris Deri, hace 25 años las empresas se mostraban a la defensiva a la hora de hablar de sus daños ambientales no resueltos. Más tarde señaló que se pasó a una posición más ofensiva, pero solo en la palabra y no en los hechos. “Pero recién las empresas han entendido que su actitud hacia el medio ambiente puede mejorar no solo sus costos sino las relaciones con sus clientes, por eso muchas elaboran ahora sus estrategias de negocio a partir del ecosistema, con procesos de producción parecidos a los de la naturaleza”, puntualizó Deri.
Para el expositor Ricardo Morel, director del Instituto de Desarrollo Social, un indicador negativo de la falta de comunicación entre el sector privado y las comunidades es el incremento de los conflictos, que en el 2005 sumaban 33 y que ahora, según el último reporte de la Defensoría del Pueblo, llegan a 288. De ese total —dijo Morel—, 132 son originados por motivos socioambientales. Para Diego de la Torre, presidente del Pacto Mundial en el Perú, las empresas han avanzado en muchos aspectos, pero les falta decir: “Podemos hacerlo mejor”. “La economía verde debería ser la fiebre del oro porque existen muchas oportunidades para crecer y ser rentable teniendo como base la sostenibilidad”, dijo De la Torre.
Según la panelista Rosa María Graham, ex rectora de la UPC, a la falta de visión medioambiental en la sociedad, se deberían agregar la corrupción, la inseguridad y la falta de innovación a todo nivel, factores que elevan los costos operativos de las empresas y del Estado en general.
“Vamos a intentarlo otra vez”
El ministro del Ambiente, Antonio Brack, fue el único representante del Gabinete presente en este foro. Durante su ponencia consideró posible hacer negocios sostenibles en regiones de la selva, que son las más sensibles en materia de protección del medio ambiente.
Contrariamente a lo que dijera a El Comercio en entrevista del 20 de junio del 2009, Brack dijo en el simposio que en el futuro los bosques serán rentables en sí mismos, porque los países más desarrollados les pagarán a países como el Perú por la capacidad de los bosques para capturar carbono.
Sin embargo, en junio pasado, ante la pregunta del valor de los bosques por captura de carbono, dijo: “Hay mucho sueño allí”. Respecto al D.L. 1090, que se derogó tras los hechos de violencia en Bagua, dijo: “Vamos a intentarlo otra vez porque el decreto protegía el bosque”.
MÁS DATOS
Jorge Medina, presidente del Instituto Peruano de Auditores Independientes, y socio principal de Ernst & Young, instó en su ponencia a que las empresas sean más contundentes en su lucha contra la corrupción.

Dijo que la corrupción que ejercen las empresas privadas es mayor a la de otras entidades, por el poder que despliegan en el manejo de fondos e impacto en la sociedad.