Presidente Garcia proyecta el futuro rememorando pasado milenario

ln4A la Búsqueda del Tiempo Perdido
Escribe: Alan García Pérez*
El Perú comparte con China, la India, Egipto y otros países el privilegio de ser un Estado-Civilización. Y su larga continuidad cultural, única en Sudamérica, le permite aprovechar ahora algunas fortalezas escritas por la geografía y la historia para su relación con el mundo.

Esto significa que para los próximos 50 años el Perú debe utilizar sus condiciones y aprendizajes de los últimos 2,000 años. Es decir, utilizar aquello para lo que está preparado.

En primer lugar, nuestro país es un punto de encuentro, lo que en términos modernos llamaríamos una sociedad ‘hub’, en cuyo origen más de 60 señoríos coexistentes han sido identificados y luego una sucesión de estados regionales con vocación expansiva. Así, antes de existir como concepto el Perú, su territorio era un punto de coincidencias colectivas. En ese orden, su riqueza es similar a la de China o la India y superior a la de Egipto. Por eso fue el puente de ingreso para la conquista o colonización y ahora, en sentido positivo, debe ser la bisagra entre Asia y América Latina, y por haber sido la sociedad más hispánica y morisca del Nuevo Mundo durante tres siglos, debe cumplir el mismo papel con el mundo árabe con su cultura y sus riquezas. Esto depende materialmente del nivel tecnológico y la dimensión de nuestros puertos, aeropuertos y de las conexiones aéreas del Perú con el mundo.

En segundo lugar, la historia ha señalado al Perú como un espacio de decisión en el cual se han definido los temas trascendentales de Sudamérica. Fue punto de origen de la interrumpida expansión territorial del incanato, punto de planeamiento para la conquista española en el resto del gran Perú sudamericano desde Bogotá hasta Buenos Aires y Santiago, fue en Ayacucho espacio de coincidencia entre las dos corrientes de la revolución sudamericana.

Al Perú le toca ahora afirmarse en la definición del modelo económico y democrático que tarde o temprano será preeminente en toda Sudamérica y permitirá su desarrollo, superando estilos y lenguajes de un siglo atrás. Y mientras otros se arman, convertirse en el nuevo Ayacucho que derrote la pobreza, el subdesarrollo y la injusticia.

En tercer lugar y por esas dos condiciones previas, el Perú tiene grandes capacidades de inserción y articulación con el mundo. Fue su oro el que originó la gran revolución mercantil financiera de los países bajos y de Europa del Norte en el siglo XVI, fue su guano el que transformó la agricultura europea en el siglo XIX, ahora le toca globalizar su presencia a través de las redes mundiales como APEC y los TLC’s, y su capacidad de constituirse en el punto céntrico de relación entre Brasil, Chile y Ecuador, no solamente por sus productos naturales inconmensurables, sino por su calidad de Estado-Civilización que le permite exportar propuestas políticas y conceptos como la idea de dirigir a las naciones en lo que los países materialmente más ricos no han logrado, como es el movimiento por la paz y el desarme.

En cuarto lugar, todo esto está sustentado en una base física que se consideró antes como debilidad geográfica y que hoy reconocemos como la riqueza de sus climas y espacios ecológicos. Pero cuenta además su gran proyección en el procesamiento mineral en la petroquímica del gas, en la provisión de electricidad proveniente de la vertiente oriental de la cordillera y para toda Sudamérica.

Finalmente tiene una gran riqueza aún no desarrollada: el potenciamiento de sus condiciones creativas e intelectuales a través de una educación de mayor calidad y eficiencia.

Una pequeña prueba de todas estas capacidades la está viviendo el Perú en los últimos años y es una demostración de lo que podrá hacer en los próximos 50 años ante el mundo multiplicando su infraestructura, reduciendo la pobreza y elevando su nivel tecnológico.

Para el año 2021, como fecha del segundo centenario del Perú independiente, estaremos en la escala de los países desarrollados por nuestro producto per cápita y por los datos sociales que alcanzaremos. Entonces el Estado-Civilización y la sociedad ‘hub’ que el Perú representa habrán vuelto a la escena mundial.

* Presidente Constitucional de la República del Perú 1985-1990, 2005-2011.

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